A pesar de haber sido desplazado por la violencia en dos ocasiones el salaero Cristo Mena siempre mantuvo dos esperanzas: una, la de poder retornar a este corregimiento de El Carmen de Bolívar, hecho que ya se cumplió.La segunda, que aún se mantiene viva y que no pierde la fe de que se cumpla, es poder tener su casa, en donde pueda tener a su familia en completa tranquilidad.
“Después que regresé me metí en una casa prestada, la de un señor que aún no ha regresado y que muy amablemente me cedió su vivienda. Pero ajá, él dice que algún día regresará y por eso no la quiere vender. Ahí es donde me pongo a pesar para dónde cojo”, dijo el agricultor.
Nancy Montes, una madre soltera de 31 años, dice que Dios nunca la ha abandonado. En estos momentos vive en la casa de su madre y recuerda que después de que ocurrió la masacre en El Salado, hace 13 años, lo que hizo fue sacar fuerzas de donde no tenía para poder salir adelante.
“Me refugié en El Carmen. Allí me hice una madre comunitaria y mientras trabajaba también comencé a estudiar, pero lo que ganó no me alcanza para tener una casita para mí y mi hijo Aarón de 3 años”, aseguró la joven madre.
Como estas, hay cientos de historias que se podrían encontrar en esta población que vivió en carne propia los estragos de la absurda guerra que se vi-vió en los Montes de María, entre la guerrilla y los paramilitares. Ambos grupos desaparecieron de esa zona, pero lo que nunca se podrá olvidar es el inmenso dolor que sienten todos los moradores tras recordar la masacre en la que fueron asesinados 65 campesinos por las llamadas autodefensas.
La gran noticia
En el pueblo sólo se sabía que nuevamente el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, llegaría a hacerles una visita.
Allí el Primer Mandatario de los colombianos llegó acompañado del gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín y del ministro de Vivienda, Germán Vargas Lleras, y les anunció que se construirían en un lote donado por la Fundación Semana las 100 últimas casas, del programa de viviendas gratis, para completar las 100 mil que el gobierno prometió entregar en todo el país.
Se le dará prioridad a aquellas personas que nunca han tenido una vivienda, por lo que el Presidente les exigió que se convirtieran en veedores para que se les dé a quienes realmente las necesitan.
Sin embargo, por iniciativa del Gobernador, este le pidió que esas casas deberían tener un regalo adicional y se comprometió en hacer un aporte de 650 millones de pesos para que también se les lleve el gas natural como se hizo con Palenque.
Gossaín le pidió a Santos que para que esto se hiciera realidad el Gobierno Nacional debería aportar otro monto similar a lo que el Presidente le dio un “sí”.
Y adicional a eso, Juan Manuel Santos les entregó una ñapa: “Las casas que vamos a entregar, van a tener conexión a Internet, y cada beneficiario va a recibir un subsidio del Ministerio de las TIC, de 300 mil pesos, para que compre un computador”, dijo el Jefe del Estado.
En cuanto a las casas el Gobernador destacó que “el aporte de 65 salarios mínimos que hace el Gobierno Nacional más dos que entrega la Goberna-ción de Bolívar por cada casa, consolida la presencia del Estado en una zona que ha sufrido mucho tiempo su ausencia”.
Otras necesidades
En cuanto al tema de educación el Presidente y el Gobernador se comprometieron a llevar a los profesores que hacen falta para que se inicien las clases.
Así mismo el presidente Santos prometió que con el apoyo que se le dará a la reactivación del campo buscará que el aguacate, principal cultivo de la zona, llegue a Europa.
Se les darán títulos a sus tierras, a través del Incoder y asistencia técnica y créditos para que las pongan a producir.
Así mismo se comprometió, junto con la Gobernación a mejorar las vías de acceso a la población, pero por etapas.
ESTO DIJERON.
Claudia García, directora Fundación Semana.
Queremos que El Salado sea un ícono en la reconstrucción en Colombia. Con este proyecto sus habitantes saldrán adelante y con más apoyo será un pueblo que respire paz.
Julia Torres, habitante.
Estamos muy agradecidos. Espero que se les dé a quienes la necesitan, como un hijo que tengo que no tiene casa.
Nellys Quiroz, habitante.
Soy de las que retorné hace siete años y espero con mucho anhelo poder tener mi casita. Creo que será una realidad.
Edith Solipaz, habitante.
Esto es bueno y lo estábamos esperando porque hay aquí muchas personas que necesitan una casa.

