Una sombra que alcanza cuatro metros de altura, que habla con voz ronca y potente y que eriza la piel a su paso tiene aterrorizados a los habitantes del barrio San Alberto en Cereté, capital del oro blanco en Córdoba.
Aunque no le han visto los cachos, todos coinciden en que se trata del mismo diablo que se está paseando por sus calles.
La primera que dice haberlo visto es Elisa Romero, una mujer que reside a orillas del caño Bugre. “Eran las 12:15 de la noche y yo todavía no me había dormido. De pronto vi que se acercaba alguien y cuando me levanté para mirar de quien se trataba, la sombra se fue poniendo grande y alcanzó como unos cuatro metros”, narra la mujer señalando que no dejó de gritar ni un instante.
Los vecinos se levantaron atemorizados pensando que algo le había pasado a la mujer. Las palabras no le salían del susto y después que le dieron un vaso con agua fue que pudo narrar lo acontecido.
Esa noche nadie durmió en el sector. Las madres se llevaron a los hijos a sus camas para protegerlos y otros prendieron velas para espantar a los malos espíritus.
Habían pasado pocas horas cuando de nuevo se escucharon gritos de espanto. Esta vez era un niño de ocho años que también dijo ver a la misma sombra.
La madre del menor se había levantado muy temprano porque tenía que irse a trabajar. El niño se asomó a la puerta de la casa, tal vez motivado por el extraño suceso ocurrido a una de sus vecinas.
De pronto vio que otro niño se le acercaba. Sin embargo, cuando este lo saludó notó que su voz era ronca y no parecía la de un menor.
Quedó paralizado del susto y en pocos segundos la figura de lo que antes creía que era un niño comenzó a crecer y alcanzó cerca de cuatro metros.
Con el menor la historia de los gritos se repitió. Corría por las calles del sector diciendo “Me salió el diablo, me salió el diablo”. Nuevamente el temor se apoderó del populoso sector.
A partir de ese momento se desataron todo tipo de conjeturas: unos dicen que el diablo anda suelto y caminando por las calles de Cereté y otros que hay personas haciendo hechicería negra en ese sector y que por eso en distintas ocasiones han visto gatos negros que se desaparecen en medio de la oscuridad o escuchan ruidos extraños.
Ayer por la mañana varios moradores del lugar estaban buscando a los sacerdotes para que hicieran una oración en el populoso sector y echaran al diablo que no los deja dormir.
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