El medio día del domingo 18 de mayo llegó la tragedia a Fundación, Magdalena. A esa hora un bus que transportaba a 43 niños que salían de un servicio de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, se prendió en llamas dejando un saldo de 32 menores muertos y 18 heridos.
Los niños estaban entre las edades de 2 y 12 años y eran llevados a la Iglesia, aunque no eran parte de ella, los domingos para una labor de evangelización. El bus, de placas UVS 556, fue contratado por los servicios de la Iglesia para llevar a los niños.
Diferentes versiones se conocieron sobre las causas del accidente. La primera es que el bus transportaba gasolina de manera ilegal y que el conductor al tratar de encender el vehículo provocó que este explotara.
La segunda hipótesis se refiere a que el bus funcionaba alternativamente con gas y con gasolina y que el conductor al querer pasar de gas a gasolina provocó chispas lo que hizo que este explotara.
Diversas irregularidades se conjugaron el día de la tragedia. Al parecer, el vehículo había culminado su vida útil pues había estado 22 años en operación, en el momento de la tragedia no estaba afiliado a ninguna empresa de transporte.
El conductor Jaime Gutiérrez Ospino, de 56 años, no tenía licencia de conducción, ni seguro obligatorio, ni tenía la revisión tecnicomecánica. El vehículo no tenía salidas de emergencia.
Tanto el conductor del bus Jaime Gutiérrez Ospino, como el líder de la Iglesia Pentecostal Manuel Salvador Ibarra Plaza, de 56 años, fueron capturados y se les imputaron los delitos de homicidio simple en concurso homogéneo y simultáneo, en la modalidad de dolo eventual.
El dueño del bus Alfredo Cruz Esquea Chávez fue capturado en Venezuela y acusado del delito de homicidio. Un juez ordenó su libertad aduciendo que el propietario no dio orden ni constriñó al chofer a realizar cambio de combustible.
Los menores fueron sepultados el 18 de junio en medio del dolor de sus familiares y la tristeza de toda Colombia.



