Las autoridades de salud de Costa Rica encabezan un plan destinado a lograr que la población disminuya el consumo de sal, causante principal de la hipertensión que afecta a un 31,5% de la población adulta, informó un medio local.
Una campaña de educación para el público, alianzas con la industria y los restaurantes para reducir la cantidad de sal añadida a los alimentos, entre otras medidas, forman parte del plan que impulsan el ministerio de Salud, La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Inciensa, un instituto universitario de investigación, según el diario La Nación.
El Inciensa, que se especializa en temas de nutrición y salud, asegura que los costarricenses ingieren un promedio de 7 gramos de sal al día, por encima del límite de 5 gramos recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
El hábito ha producido un incremento de la incidencia de hipertensión entre la población adulta, que pasó de 26,5% en 2006, a 31,5% en la actualidad, según une estudio de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).
La hipertensión es factor importante en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y en accidentes potencialmente mortales como los infartos y los derrames cerebrales.
“El problema es muy grande, debemos comenzar a sacar el salero de la mesa”, expresó la viceministra de Salud, Ana Morice.
Gabriela Mercury, directora técnica del Inciensa, explicó que es difícil cambiar ciertos hábitos, como el de agregar excesiva sal a los alimentos, pero bajar el consumo de sodio “da buenos resultados”, que se reflejan en los indicadores de salud.