La rinitis alérgica es una patología que puede afectar la calidad de vida considerablemente. Aunque tiene síntomas similares al resfriado común, es muy importante identificarla y tratarla para evitar complicaciones como sinusitis, infecciones de oído, empeoramiento del asma, sueño deficiente y restricciones sociales. La urbanización de la sociedad representa otro factor que incide en el aumento de enfermedades de las vías respiratorias altas.
A propósito de las alertas recientes por contaminación ambiental en las grandes ciudades, que incrementan la probabilidad de desarrollar problemas en las vías respiratorias altas, la doctora Diana Parrado, gerente médica de Sanofi CHC, resalta la conveniencia de identificar poblaciones de riesgo y factores que producen rinitis alérgica. “Las personas que sufren de urticaria, asma o eccema, quienes tienen familiares con alergias o los hijos de madres fumadoras, son más propensos a desarrollar esta patología”, puntualiza.
“Al estar conectados, nariz y oído pueden inflamarse con frecuencia, aumentando el riesgo de complicaciones, incluso de disminuir la capacidad auditiva”, enfatiza la doctora Parrado. Alrededor de la rinitis alérgica y su identificación y manejo integral, se realizan actividades académicas en el Tercer Congreso de Actualización Médica (MAS) que se llevará a cabo en Cartagena, con la participación de 350 médicos generales provenientes de Colombia, Perú, Ecuador, Centroamérica y Bolivia.
En cuanto a factores causantes de la enfermedad, la doctora Diana Parrado, destacó que los ácaros, la caspa y pelo de mascotas, el polen y el moho, son los más comunes. Los ácaros del polvo, esos pequeños animales presentes en la ropa de cama, colchones, alfombras, muebles tapizados y peluches, también forman parte del conjunto de elementos que disparan los eventos alérgicos que se manifiestan a través de síntomas como: estornudos, tos, picazón o rasquiña en los ojos, la nariz, la boca y la garganta, congestión y escurrimiento nasal.
Otros signos y síntomas de la rinitis alérgica son dolor de garganta, ojos llorosos, rojos e irritados, dolor de cabeza, sensación de presión en la nariz y en las mejillas y las ojeras.
Para tratarla existen medicamentos que reducen sus síntomas, entre estos, los antihistamínicos que disminuyen los estornudos, la secreción nasal y la picazón. Por otra parte, los aerosoles nasales con esteroides reducen la reacción de los tejidos de la nariz a los alérgenos. Otra opción terapéutica la constituyen los antileucotrienos cuya función es bloquear algunos de los químicos que se asocian a la respuesta alérgica.








Para reducir los efectos de factores como el polen y moho, se recomienda cerrar puertas y ventanas durante la temporada de polen, reducir las actividades al aire libre durante el período de mayor concentración, utilizar máscara antipolvo al limpiar la casa o realizar actividades de jardinería.
Para combatir los ácaros se deben usar fundas a prueba de alérgenos en colchones y almohadas, lavar las sábanas y cobijas con agua caliente, rociar alfombras y muebles con insecticida para los ácaros. En la medida de lo posible evitar alfombras, muebles tapizados y peluches.
