Salud

Cabinas de desinfección, ¿cuál es el paso a seguir?

La Química es una disciplina llamada a combatir el coronavirus, y las cabinas de desinfección que han comenzado a usarse en el país son un ejemplo de ello.

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REDACCIÓN SALUD
24 JUN 2020 - 09:34 AM

Las cabinas de desinfección han sido implementadas alrededor del mundo para tratar de contener los contagios del nuevo coronavirus.

Por:

FERNANDO ESPITALETA TINOCO*

OSVALDO DEL CASTILLO TORRES

La diferencia entre un medicamento y un veneno radicaba en la concentración y en la dosis ingerida”. Ese aforismo del médico y químico Paracelso ha sido retomado por una publicación de la revista ‘American Chemical Council’: precisa que por exceso o defecto, incluso el agua, el oxígeno y los alimentos pueden alterar el equilibrio dinámico de los organismos -tanto el interno, como el externo con su hábitat- y generar enfermedades crónicas como la diabetes, que ocurre por exceso de glucosa en la sangre.

Ese equilibrio sistémico es fundamental y permanentemente está expuesto y afectado por agentes biológicos, físicos o químicos, que desencadenan en patologías. Afortunadamente tenemos mecanismos bioquímicos que nos ayudan a defendernos hasta ciertos límites y la medicina ayuda a nuestro organismo para recuperar el punto de equilibrio cuando se pierde, bien sea por alteraciones de la temperatura, pH, presión arterial, por citar algunas. Sin embargo, siempre hay falencias en la clínica de las enfermedades, por aquello del margen de error propio del ser humano, con las limitaciones que desembocan en la iatrogenia (daño a la salud de una persona, causado o provocado por un acto médico involuntario), muy a pesar de las ayudas tecnológicas que tenemos a la mano. Por esta razón, para combatir la morbilidad, bien sea por epidemias, endemias o pandemias, se convoca a profesionales multidisciplinarios, en los que se incluye a los ingenieros químicos. De manera que la pandemia del COVID-19 también nos ha planteado un reto.

El papel de los químicos

No es novedosa esta circunstancia -los virus, las epidemias, etc.-, razón por la cual se vienen implementando, desde hace mucho tiempo, mecanismos de prevención, protección y mitigación, para impedir la propagación de cualquier bacteria, virus, hongos o esporas, con el uso de sustancias químicas para la asepsia personal, de las instrumentaciones quirúrgicas, espacios de trabajo, infraestructuras y vestimenta de los profesionales de la salud y todos aquellos que desarrollan operaciones complementarias, mediante el lavado de manos, la aspersión o nebulización.

Sobre las cabinas de desinfección:

1. En varios países se está generalizando la instalación de cabinas o de puentes para desinfectar, mediante nebulización de fórmulas preparadas con amonio cuaternario, el agua electrolizada con ácido hipocloroso, la azadiractina o el hipoclorito, acompañados de algunos excipientes, para descargar sobre los vestidos de las personas, objetos y medios de transporte, como vehículos.

2. Estas sustancias han sido reconocidas por la EPA, la Comunidad Económica Europea (CEE) y por la FDA (Federal Drugs Administration), para usarse en diferentes operaciones, algunas para potabilizar el agua que consumimos, así como las piscinas, y otros para desinfectar el ambiente, objetos inanimados, frutas y verduras en las fábricas de alimentos.

A estas cabinas se debe ingresar con tapabocas, monogafas, camisa manga larga y pantalón, zapato cerrado, amén del control de la descarga hasta la altura del cuello y en lo posible guantes.

3. Naturalmente en el marco del anterior análisis, tenemos que ajustar las concentraciones, las dosificaciones, el tiempo de aplicación, y otros protocolos, que deben cumplirse al transitar por una cabina de desinfección, como el tiempo de permanencia en ella, el ingreso con tapabocas, monogafas, camisa manga larga y pantalón, zapato cerrado, amén del control de la descarga hasta la altura del cuello y en lo posible guantes.

4. El Ministerio de Salud publicó un documento donde no recomienda este mecanismo para descontaminar. La guía contiene algunas apreciaciones que, consideramos, no están bien argumentadas: siembra la duda acerca de la eficiencia del procedimiento, además confunde entre lo que se pretende, pues no se trata de una desinfección sistémica a un portador asintomático, sino la de eliminar una eventual contaminación en alguna parte del vestido, contraída mediante el roce con algún objeto o por descarga de las gotas que una persona produce y esparce cuando habla y, mucho más, cuando estornuda.

5. En el documento usan términos como “mitigar”, “minimizar”, “controlar” o “reducir la contaminación” por el virus, de manera que en el fondo se reconoce que todos los mecanismos que se están usando no lo eliminan per se.

6. Consideramos que los productos químicos, relacionados arriba en calidad de bactericidas, fungicidas o viricidas, pueden utilizarse, con la debida frecuencia y dosis, con tiempos de exposición controlados y con formulación adecuada, sin caer en excesos para evitar efectos adversos, como puede suceder incluso con el alcohol etílico, que al provocar resequedad en la piel y eliminar sus características fisicoquímicas naturales que le sirven de protección, puede ocasionar una dermatitis.

7. Esperamos que los entes gubernamentales no sean reactivos y reglamenten la acertada iniciativa que muchos profesionales y empresarios han tomado: instalar a la entrada de instituciones, fábricas, centros comerciales, las cabinas de nebulización, según las recomendaciones científicas.

8. Es necesario poner en práctica los protocolos a introducir en las actividades productivas de manera particular, con las que se le quiere comenzar a reactivar los primeros renglones de la economía.

*Los autores de este artículo son los presidentes de la Asociación de Ingenieros Químicos, capítulos de Bolívar y Atlántico.

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