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Salud

Agrandamiento de la próstata, la condición por la que fue operado el rey Carlos

Este problema de salud, también denominado hiperplasia prostática benigna HPB, es común entre los hombres mayores de 45 años. Todo lo que debes saber.

Agrandamiento de la próstata, la condición por la que fue operado el rey Carlos
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La vejez no viene sola, reza un refrán popular. Se constituye en un factor de riesgo para múltiples condiciones y enfermedades y una de ellas, en el caso de los hombres, es el agrandamiento de la próstata. Lea: Hiperplasia prostática benigna: qué es y por qué amenaza a los hombres

“La próstata es una glándula que produce parte del líquido que transporta los espermatozoides durante la eyaculación. Dicha glándula rodea la uretra, el conducto por el que la orina sale del cuerpo. Una próstata agrandada ocurre cuando la próstata se vuelve más grande de lo normal”, explica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM, por sus siglas en inglés).

Y, para no difundir pánico, aclara: “También se conoce como hiperplasia prostática benigna (HPB). Benigno significa que no es cáncer, y la hiperplasia significa demasiado crecimiento celular. La HPB no es cáncer y no aumenta el riesgo de padecer cáncer de próstata”. Lea: ¿Adiós al tacto rectal para detectar el cáncer de próstata?

Esta condición, bastante común entre los hombres mayores de 45 años debido a que no es posible detener el crecimiento normal de la glándula prostática, es visibilizada por estos días en medios de comunicación nacionales e internacionales porque llevó a sala de cirugía al rey Carlos III, de 75 años.

El pasado 17 de enero, Buckingham informó que Carlos se sometería a un tratamiento para un agrandamiento de próstata “benigno”. El rey británico llegó a Londres en la noche del jueves 25 de enero desde su residencia de Sandringham, en el este de Inglaterra, para ser intervenido el viernes 26.

Carlos III ha manifestado su deseo de compartir su afección con la ciudadanía para animar a otros hombres a someterse a revisiones periódicas por urología, según el entorno del monarca. Se encuentra “bien” tras haber sido operado para tratar el agrandamiento de la próstata, informan los medios británicos.

De acuerdo con la Clínica Mayo los síntomas frecuentes de la hiperplasia prostática benigna son necesidad de orinar frecuentemente (micción frecuente) o con urgencia, en especial por la noche; dificultad para comenzar a orinar, flujo de orina débil o que se detiene y vuelve a comenzar, y goteo después de la micción. Asimismo, no poder vaciar completamente la vejiga.

Lea: Cáncer de próstata: la importancia de ir al urólogo

Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna suelen empeorar lentamente. Sin embargo, a veces no cambian e incluso mejoran con el tiempo.

Tener más de 40 años, antecedentes familiares, obesidad, enfermedades cardíacas y problemas circulatorios, diabetes tipo 2 o disfunción eréctil y no hacer suficiente ejercicio son factores de riesgo para una próstata agrandada.

La clínica advierte que “el tamaño de la próstata no siempre determina la gravedad de los síntomas. Algunas personas con próstatas ligeramente agrandadas pueden tener síntomas importantes. Otras con próstatas muy agrandadas pueden tener problemas menores. Además, algunas personas con próstatas agrandadas no tienen ningún síntoma”.

Las complicaciones del agrandamiento de la próstata pueden incluir incapacidad para orinar, infecciones de las vías urinaria, cálculos y daño en la vejiga y daño renal.

Los investigadores no han encontrado formas de prevenir la hiperplasia prostática benigna. Pero, de acuerdo con la NLM, usted puede cuidar la salud de su próstata al:

- Hablar con su profesional de la salud sobre su riesgo de desarrollar agrandamiento de la próstata.

- Hacerse chequeos regulares.

- Prestar atención a sus síntomas para que pueda recibir tratamiento temprano si observa signos de HPB.

“Cuando comienzan a presentarse síntomas urinarios se debe acudir al urólogo, con el propósito de evaluar el grado de severidad del proceso obstructivo y poder así determinar el inicio de terapias médicas que mejoren la obstrucción o, dependiendo del caso, la realización de cirugías de tipo desobstructivo, como la resección transuretral de la próstata y la fotovaporización prostática con láser; o la realización de técnicas mínimamente invasivas y ambulatorias, como la ablación prostática con vapor de agua o Rezum”, detalló el doctor César González Encinales, jefe del servicio de urología y andrología del Hospital Central de la Policía Nacional.

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