La alimentación vuelve a estar en el centro del debate. Estados Unidos presentó recientemente una actualización de su pirámide nutricional que propone reducir el consumo de azúcares y priorizar los alimentos reales, con mayor presencia de proteínas y grasas saludables.
La nueva guía ha generado diversas reacciones entre médicos y expertos en nutrición, no solo porque corrige errores históricos -al priorizar el consumo de proteína-, sino porque introduce mensajes concretos, como la recomendación de “no beber alcohol en el desayuno”, y refuerza la importancia de comer de forma consciente y basada en alimentos reales.
“El objetivo es poner la comida real en el centro de la dieta”, sostiene Robert F. Kennedy, secretario de Salud de Estados Unidos y líder del movimiento Make America Healthy Again (Hacer que Estados Unidos vuelva a estar sano).

“Una mejor salud empieza en tu plato”: la clave está en lo que comes
De acuerdo con la nueva directriz, la pirámide cambia la tradicional composición visual de la dieta estadounidense. En la parte más ancha -ahora ubicada en la parte superior- aparecen carnes, lácteos y grasas consideradas “saludables”, junto con frutas y verduras. En la base quedan los cereales integrales.
Uno de los elementos que más llama la atención es la imagen de un filete, un cartón de leche entera y una barra de mantequilla ubicados en la esquina superior izquierda de la pirámide.
Aunque la carne roja puede formar parte de una dieta equilibrada, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y la Organización Mundial de la Salud -organismo del que Estados Unidos se ha retirado- han clasificado su consumo como “posiblemente cancerígeno”.
También genera debate la lista de “grasas saludables” incluida en el documento -de 10 páginas-, que menciona como alternativas “sanas” el uso de mantequilla y sebo de res para cocinar, productos populares entre los defensores de las políticas impulsadas por Kennedy.

Limitar el azúcar y los ultraprocesados
Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y de azúcares añadidos es otro de los ejes centrales de esta nueva guía. Según las cifras oficiales, en promedio los estadounidenses obtienen más de la mitad de las calorías diarias a partir de ultraprocesados, muy por encima de los niveles estimados en Latinoamérica (alrededor del 20%) y Europa (cerca del 30%).
Además, el 13% de la ingesta calórica diaria proviene de azúcares añadidos, una cifra similar a la de Latinoamérica y aproximadamente cuatro puntos porcentuales superior a la registrada en países europeos.
La comida real es la clave
Alejandro Bendeck, doctor en Ciencias de la Nutrición y Dietética, explica que el mensaje es claro: priorizar la comida real y dividir el plato en tres partes clave: una porción de proteína, una de frutas y verduras, y una de harinas.
“Lo que antes se satanizaba hoy está demostrado que es saludable: la proteína de origen animal. Carnes, huevos, mantequilla y otras grasas naturales hacen parte de una forma de alimentación sana. Estamos frente a una nueva manera de comer”, afirma.
El experto aclara que esta directriz no busca eliminar grupos de alimentos, sino “reorganizarlos de una forma más sanadora”. “La pirámide cambió porque la evidencia cambió. Un mayor consumo de proteína animal reduce los picos de glucosa, aumenta la saciedad, mejora la masa muscular y estabiliza el metabolismo”, explica.
Lo que antes se satanizaba hoy está demostrado que es saludable: la proteína de origen animal".
Alejandro Bendeck, experto en nutrición.
Y concluye: “La nutrición empieza a alinearse con la biología. Por eso no debemos ser tibios con este tema: hay que entender y seguir los principios biológicos del cuerpo”.

