Bajar de peso se ha convertido para muchas personas en una tarea de esfuerzo extremo y, en algunos casos, obsesiva. Las redes sociales son el reflejo de esta realidad: cuerpos esculpidos, resultados rápidos y recomendaciones de medicamentos se viralizan sin contexto médico ni advertencias claras.
Ya no se trata únicamente de salud. En medio de esta presión estética, se promueven a diestra y siniestra métodos y fármacos milagrosos para adelgazar, poniendo en riesgo la salud de quienes, en el afán de cambiar su cuerpo, desconocen los efectos reales que pueden tener estas sustancias.
En los últimos años, medicamentos conocidos como “tipo Ozempic” han ganado popularidad tanto en el tratamiento de la obesidad como de la diabetes tipo 2. Estos fármacos inyectables actúan sobre hormonas intestinales como el GLP-1, el GIP y el glucagón, regulando el apetito, la secreción de insulina y el gasto energético.
Por ello, en esta oportunidad, el Doctor (P. hD) en Ciencias de Nutrición y Dietética cartagenero Alejandro Bendeck explica los riesgos de utilizar indiscriminadamente estos medicamentos para la pérdida de peso. Lee también: Más proteína en tu plato: qué comer según la nueva pirámide nutricional.

¿Qué son los medicamentos tipo Ozempic para bajar de peso?
La liraglutida (Saxenda), la semaglutida (Ozempic y Wegovy) y la tirzepatida (Mounjaro) son principios activos desarrollados originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Sin embargo, uno de sus efectos secundarios más visibles es la pérdida de peso, lo que los ha convertido en un objeto de deseo para quienes buscan adelgazar rápidamente.
Estos medicamentos se administran por vía subcutánea mediante plumas precargadas. En el caso de la liraglutida y la semaglutida, las dosis utilizadas para tratar la diabetes y las indicadas para la pérdida de peso son diferentes, razón por la cual existen presentaciones y marcas específicas según su uso.
¿Cómo funcionan los medicamentos para adelgazar?
De acuerdo con el doctor Bendeck, estos fármacos imitan la acción de la hormona GLP-1, que se libera en el intestino al ingerir alimentos y cumple un papel clave en la regulación de la glucosa en sangre.
“Estos medicamentos imitan tres hormonas en el cuerpo: GLP-1, GIP y glucagón. Al hacerlo, reducen la resistencia a la insulina y disminuyen el apetito, lo que lleva a la persona a comer menos”, explica el especialista.
No obstante, advierte que reducir la alimentación no siempre equivale a mejorar la salud. “La idea de una dieta no es comer menos. Tú puedes comer el doble si está bien configurado. Cuando estos medicamentos quitan el apetito, el metabolismo se vuelve más lento y la digestión también. Si esto se prolonga en el tiempo, aparece la desnutrición y, con ella, la pérdida de masa muscular”, señala.
Actualmente, en el mercado circulan varios de estos medicamentos utilizados para la pérdida rápida de peso:
- Saxenda, de primera generación, se aplica diariamente.
- Ozempic y Wegovy, de aplicación semanal.
- Mounjaro y Zepbound, que combinan GLP-1 y GIP, con mayor potencia.
- Retatrutide, aún en estudio, que actúa sobre tres frentes hormonales.

Riesgos del uso inadecuado de medicamentos para adelgazar
El uso sin supervisión médica puede generar consecuencias importantes. Según Bendeck, “el abuso o la falta de acompañamiento profesional puede provocar pérdida de masa muscular, reducción del metabolismo basal, dependencia funcional, síntomas digestivos persistentes y recuperación rápida del peso al suspender el tratamiento”.
Además, muchas personas abandonan el medicamento pocas semanas después de iniciarlo debido a los efectos adversos.
Sobre los temores relacionados con el páncreas, el especialista aclara que en personas sin antecedentes no se ha demostrado un daño pancreático significativo. Sin embargo, recomienda precaución en pacientes con pancreatitis previa, triglicéridos elevados o consumo excesivo de alcohol.
Generalmente, estos tratamientos se indican entre tres y seis meses; en casos específicos, hasta un año. “Prolongarlos más allá de ese tiempo puede resultar irresponsable”, advierte el especialista.
¿Existen medicamentos milagrosos para bajar de peso?
“No son milagrosos”, enfatiza Bendeck. “Son herramientas metabólicas que solo funcionan si se acompañan de una nutrición adecuada, consumo suficiente de proteína y estrategias para preservar la masa muscular”.
El problema no es el medicamento en sí, sino su mal uso y una retirada incorrecta. Sin un plan nutricional desde el primer día, los resultados no se sostienen y aparecen el efecto rebote, la pérdida muscular y alteraciones en la microbiota intestinal.

Consejos médicos para un uso responsable de medicamentos para adelgazar
El nutricionista Alejandro Bendeck comparte algunas recomendaciones clave:
- Nada funciona sin una buena alimentación.
- Estos medicamentos deben acompañarse desde el día uno de un plan nutricional.
- Priorizar el consumo de proteína animal sobre los carbohidratos.
- Incluir meriendas ricas en proteína o grasas saludables.
- Comer solo si hay hambre real, sin forzar al cuerpo.
- Consumir probióticos después de la cena.
- Mantener una hidratación constante durante el día.

