Salud

Una científica samaria quiere cambiar el mundo

De Santa Marta a Estados Unidos, María del Rosario Yanett Anillo impulsa investigaciones que podrían ayudar a detectar a tiempo el cáncer de ovario.

Una científica samaria quiere cambiar el mundo

María Yanett Anillo. //Foto: cortesía.

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A los 18 años, María del Rosario Yanett Anillo dejó Santa Marta para estudiar en Estados Unidos. Aunque tenía formación bilingüe, pronto descubrió que vivir y hacer ciencia en otro país implicaba adaptarse a una nueva cultura, afrontar problemas de salud lejos de su familia y demostrar su capacidad en un entorno donde llegó a sentirse juzgada por ser latina.

En mayo de 2026 se graduó magna cum laude en Ciencias Biológicas de Fordham University, en Nueva York, después de cursar sus primeros dos años en la Universidad de Massachusetts, en Boston. Actualmente estudia una maestría en biotecnología empresarial para convertir descubrimientos en soluciones para los pacientes.

Su interés por la salud nació en casa: sus padres son profesionales del área y su hermana Lucía tiene síndrome de Turner, una condición genética que ocurre cuando falta total o parcialmente uno de los cromosomas X. Esa experiencia familiar la llevó a hacerse preguntas sobre la genética y, más adelante, a escribir el libro ‘Nací incompleta, hecha perfecta: el milagro y la ciencia de ser ella’, pensado para explicar esta condición de una manera clara y humana.

También suma más de 450 horas de voluntariado en la Cruz Roja Colombiana, investigaciones sobre bacterias que promueven el crecimiento de las plantas y péptidos con actividad contra células del cáncer de cuello uterino. En 2026 ingresó a Sigma Xi, sociedad de honor dedicada a la investigación científica, y en 2025 recibió un reconocimiento por su labor en investigación genética. Lea: Cristian Ramírez, sello colombiano en EE.UU., detrás de la precisión en cirugía oral y maxilofacial

Uno de sus proyectos busca desarrollar un panel de biomarcadores que analice varias señales en sangre para mejorar la detección temprana del cáncer de ovario. La iniciativa está en fase inicial y requiere validación. Para Anillo, investigar tiene sentido cuando el conocimiento mejora vidas.

“Mi acento no lo he perdido ni lo pienso perder”

- Te fuiste a Estados Unidos a los 18 años. ¿Cuál fue el mayor reto de comenzar tu vida lejos de Santa Marta?

Fue un cambio enorme. Creía estar preparada por estudiar en un colegio bilingüe, pero una cosa es hablar inglés y otra vivir, estudiar y hacer ciencia en ese idioma sin tu familia cerca. La adaptación fue difícil, tuve problemas de salud y me sentí muy sola.

Sentí que debía demostrar el doble para que me tomaran en serio. Me juzgaron por ser latina y no recibí becas que había ganado por mérito académico. Aprendí que debía abrirme camino por mi cuenta. Mi acento no lo he perdido ni lo pienso perder, porque representa quién soy.

María Yanett Anillo. //Foto: cortesía.
María Yanett Anillo. //Foto: cortesía.

- En mayo de 2026 te graduaste magna cum laude de Fordham University. ¿Qué sacrificaste para llegar a ese momento?

Lo que más me duele es el tiempo con mi familia. Me perdí cumpleaños, navidades y momentos irrepetibles. En algunas fotos familiares, todos aparecen juntos y yo salgo en la pantalla de un teléfono. Cuando estás lejos, la vida en casa sigue sin ti: tus papás y abuelos envejecen, y tus hermanos crecen.

También sacrifiqué sueño y vida social: estudiaba, trabajaba en el laboratorio y escribía mi libro. A veces descuidé mi salud y aprendí que descansar no es perder el tiempo. En la ceremonia pensé en la joven de 18 años que llegó sola y lloraba por extrañar a su familia. El reconocimiento también fue para mis papás, quienes me apoyaron incondicionalmente.

- ¿Cómo nació la idea de convertir la historia de tu hermana Lucía en un libro?

Crecer con Lucía cambió mi manera de ver la ciencia. En mi familia surgían preguntas sobre su condición que no siempre tenían respuestas claras. Cuando nació, mis papás tampoco encontraron un libro que explicara el síndrome de Turner con rigor y sensibilidad.

Por eso escribí ‘Nací incompleta, hecha perfecta: el milagro y la ciencia de ser ella’. Quería que una mamá o un papá que recibiera ese diagnóstico tuviera información comprensible y pudiera entender mejor lo que estaba pasando. Una enfermedad rara afecta a pocas personas por separado, pero todas juntas impactan a millones. Para nosotros, Lucía no es una estadística: ella lo es todo.

- ¿En qué consiste el proyecto que estás desarrollando actualmente?

El cáncer de ovario es uno de los cánceres ginecológicos más letales porque suele detectarse cuando ya está avanzado. Sus primeras señales, como la inflamación abdominal, la sensación de llenura o las molestias digestivas, pueden confundirse con otros problemas. Actualmente, el marcador CA-125 tiene limitaciones: no siempre aumenta en etapas tempranas y también puede elevarse por condiciones que no son cáncer.

Estoy trabajando en la idea de un panel de biomarcadores. En lugar de analizar una sola señal en la sangre, se estudiarían varias al mismo tiempo para obtener una imagen más precisa. El objetivo es que, en el futuro, una prueba a partir de una muestra de sangre ayude a identificar a las mujeres que necesitan más estudios. Todavía estamos en una etapa muy inicial y queda un largo camino de validación; no es una prueba disponible para uso clínico.

La ciencia y la empresa no son mundos opuestos

- ¿Por qué decidiste estudiar una maestría en biotecnología empresarial?

Me inquietaba que muchos descubrimientos científicos se publican o presentan en congresos, pero nunca llegan a los pacientes. En biotecnología, ese espacio entre el laboratorio y el mercado se conoce como el “valle de la muerte”. Convertir una idea en producto exige financiación, validación y cumplir requisitos legales y éticos.

Quiero aprender cómo se protege una innovación, cómo funcionan las patentes y cómo se construye un proyecto que pueda llegar a las personas de manera segura y responsable. La ciencia descubre; la empresa puede ayudar a que ese descubrimiento se convierta en una solución.

Su futuro: medicina, investigación y oportunidades para otros jóvenes

- ¿Qué sueñas hacer a largo plazo?

Mi meta es continuar mi formación en medicina y convertirme en médica. Quiero brindar atención inclusiva; por eso aprendo lengua de señas americana, para que las personas sordas puedan comunicarse directamente con sus médicos. Quiero seguir investigando y servir. Lea: Transformar comunidades comienza escuchando territorios

Sueño con crear un refugio para animales víctimas de maltrato y abrirles camino a jóvenes de la costa Caribe y de Colombia que quieren dedicarse a la ciencia, pero no saben por dónde empezar. Yo llegué a Estados Unidos a los 18 años y tuve que descubrir muchas cosas por mi cuenta. Me gustaría que otros tuvieran más oportunidades para comenzar.

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