Se ha dicho que las vacunas disponibles en Colombia contra la COVID son eficaces en prevenir los casos graves de la enfermedad, pero ninguna lo es el 100%. ¿En qué condiciones o personas podría fallar y debido a qué factores?
El doctor Andrés Ricardo Osorio Malpica, biomédico Investigador en Ingeniería Genética de SIS Diagnósticos, explica que “esta y cualquier vacuna puede tener una cierta probabilidad en donde no se cumple su función efectiva” y en esta situación, pueden intervenir “muchos factores tanto del hospedero o paciente, el virus circulante entre la población y la vacuna como tal”. (Le puede interesar: ¿Cerca de la Inmunidad de rebaño? Cartagena ha recibido 1 millón de vacunas)
Según el doctor Osorio, “por parte del hospedero, es conocido que no todos los individuos respondemos de la misma manera tanto al patógeno natural como a la vacuna, y esto se debe principalmente al background (antecedentes) genético, el cual determina en un alto grado la capacidad y estrategia de respuesta inmune ante el reto con la vacuna”. El experto indica que incluso la edad puede jugar un rol muy importante. “Por ejemplo, no es de esperar la misma calidad de respuesta inmune en un adulto mayor a la que se puede dar por un adulto joven o adolescente. Y tampoco se podría descartar la influencia del estado nutricional”, añade.
Sobre mutaciones...
“Desde el punto de vista del virus, también se puede encontrar que la vacuna puede presentar reducción de su capacidad protectora por acumulación de mutaciones que llegan a generar cuasiespecies, variantes, serotipos o genotipos muy diferentes al usado para la construcción de la vacuna, haciendo que para el sistema inmune ya sea ‘un virus nuevo’, se carezca de memoria inmunológica para este nuevo virus y por tanto se deberá construir toda una respuesta inmune nueva, tal como ocurre durante la primer infección”, explica el doctor y agrega que todos los patógenos, y en particular los virus, “tienen esta capacidad de evasión de respuesta inmune, solo que algunos tienen tasas de mutación más altas que otros, pero casi que por regla general conocemos que los virus con genoma RNA son más susceptibles a las mutaciones que los virus de DNA”.
“Y finalmente desde el punto de vista de la vacuna como tal, es de considerar que las vacunas son susceptibles a las condiciones ambientales de almacenamiento, transporte o manipulación y por ello deben ser manejadas por personal calificado y entrenado para tal fin”.
Anticuerpos neutralizantes, claves
Surge entonces otra pregunta importante: si yo quisiera tener certeza de que la vacuna generó una respuesta inmune fuerte en mí, ¿cómo podría medirlo?
El doctor Osorio explica que existen diferentes maneras de hacerlo, pero algunas metodologías son más complejas que otras. “Una medición eficiente y sencilla es la evaluación de la presencia o ausencia de anticuerpos neutralizantes contra el virus después de la segunda dosis. Sin embargo, debemos enfatizar que la presencia de anticuerpos no es indicador directo de que estos sean en realidad anticuerpos con capacidad neutralizante ante el virus circulante, por tanto, debemos asegurarnos de que el examen realizado realmente mide los anticuerpos neutralizantes”, comenta. (Lea además: Los nuevos lineamientos para pruebas COVID-19 en personas vacunadas)
