Salud


El agua: clave en la lucha contra la resistencia antimicrobiana

Los microbios resistentes a los antimicrobianos se encuentran en personas, animales, alimentos y en el medio ambiente como el agua, el suelo y el aire.

REDACCIÓN SALUD

19 de marzo de 2021 06:00 PM

El Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo para recordar y concientizar sobre la importancia de este recurso esencial. Pese a que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, las Naciones Unidas indica que 2.200 millones de personas viven sin acceso a agua potable, lo que se convierte en problema de salud pública, pues la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente.

Según el doctor José Oñate, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología, “a través del agua se pueden transmitir diversos patógenos, siendo el agua una fuente de contagio; casos de gastroenteritis o la historia del cólera se suman como ejemplo”. Advierte el especialista en infectología que “muchos microorganismos pueden estar presentes en el agua, por lo que es de vital importancia que para el consumo humano sea potable. De igual manera, el agua y el jabón son herramientas básicas en la prevención de las infecciones porque ayudan como primera medida a desinfectar y poder eliminar materiales biológicos microscópicos que pueden afectar la salud.”

El Ministerio de Salud y Protección Social, MSPS, determina que “la resistencia a los antimicrobianos se ha identificado como una amenaza mundial, dado que es un problema de salud pública con consecuencias reales, tales como discapacidad transitoria y permanente o mortalidad evitable; los pacientes con infecciones resistentes tienen peores desenlaces en salud. Además, demandan el consumo de más recursos sanitarios para su tratamiento”.

Cabe resaltar que “los microbios resistentes a los antimicrobianos se encuentran en personas, animales, alimentos y en el medio ambiente como el agua, el suelo y el aire. Se pueden propagar entre personas y animales, incluso a partir de alimentos de origen animal, y de persona a persona. El control deficiente de la infección, las condiciones sanitarias inadecuadas y la manipulación inapropiada de los alimentos fomentan la propagación de la resistencia a los antimicrobianos”, así lo establece la Organización Panamericana de la Salud, OPS.

El agua no sólo es un bien necesario para la vida humana, sino también el hábitat natural de muchos microorganismos, algunos de ellos patógenos humanos, siendo un medio ideal para la transferencia de genes, entre ellos los genes de resistencia a los antibióticos. De acuerdo con el informe Resistencia a los antimicrobianos: investigar la dimensión ambiental del PNUMA “las bacterias resistentes a los antibióticos pueden estar presentes tanto en el agua sin tratar como en el agua potable tratada”. Así mismo, las bacterias resistentes a múltiples medicamentos son frecuentes en las aguas marinas y en los sedimentos cercanos a zonas de vertido de la acuicultura, la actividad industrial y los municipios, lo que aumenta la presión que favorece la resistencia de las bacterias.

En el más reciente Plan Nacional de Respuesta a la Resistencia a los Antimicrobianos del Ministerio de Salud y Protección Social, MSPS, se estima que “las consecuencias de la resistencia antimicrobiana, RAM, pueden llegar a ser devastadoras. Según estimaciones, se considera que para el año 2050, las muertes humanas atribuibles a la RAM podrían llegar a 10 millones. A esto se suman las consecuencias económicas derivadas de un aumento del costo de la atención sanitaria, y la necesidad del desarrollo de nuevas tecnologías para el tratamiento de infecciones”.

Para el infectólogo Oñate es importante que se tomen acciones desde la parte ambiental para contribuir a la contención de la resistencia a los antimicrobianos, tales como:

1. No auto formularse.

2. Utilizar de manera adecuada los antibióticos en la industria agropecuaria.

3. Potabilizar el agua de consumo humano para así disminuir la aparición de microorganismos que tengan contacto con nuestro cuerpo.

4. Mantener la higiene de manos con agua y jabón, que cubra todas las superficies de la mano.

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