La esclerosis múltiple no debe considerarse una sentencia, porque es una enfermedad que tiene tratamiento. “Si bien no se ha encontrado una cura, hoy día con dichos tratamientos se puede modificar la evolución de las recaídas, lesiones e incluso monitorear al paciente para evitar la discapacidad”, explica el doctor Carlos Navas, especialista en Cuidado Intensivo y Medicina Critica, de la Clínica Colombia
La esclerosis múltiple es una enfermedad que ataca el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). Es provocada por un daño en la mielina, un material graso que aísla los nervios y que afecta la forma en que los nervios conducen los impulsos eléctricos hacia y desde el cerebro.
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Algunos de sus síntomas son debilidad, visión borrosa, sensación de hormigueo, inestabilidad y problemas de memoria.
“Si bien las personas con EM son como cualquier otra, a lo largo de su vida se enfrentarán a las diferentes etapas de la enfermedad. Conforme la enfermedad avanza, la discapacidad física tiende a empeorar (progresión) debido a la muerte continua de diversas neuronas (neurodegeneración), sin embargo, las personas pueden recuperarse de estos síntomas e incluso tener una vida normal y ser laboralmente activos, con ciertas limitaciones y cuidados específicos”, afirma Marco Reyes, médico neuroinmunólogo, especialista en esclerosis múltiple y en enfermedades desmielinizantes.
La EM puede ser recurrente o progresiva. La forma más frecuente (en el 85% de casos) es la recurrente, y aquí los pacientes presentan ataques o crisis por recaídas o brotes de la enfermedad. Pueden mejorar en el curso de unos días para después volver a aparecer.
En las formas progresivas se presenta progresión en discapacidad, que habitualmente es evidenciada en problemas para la marcha y dificultades para sostenerse de pie, por falta de coordinación.
“Por eso la meta es evitar que los pacientes presenten esta progresión y sumen discapacidad”, continúa el doctor Carlos Navas.
La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria, de presumible origen inmune. Según el quinto Boletín Epidemiológico emitido por el Instituto Nacional de Salud en 2019, la esclerosis múltiple es la segunda enfermedad huérfana más frecuente en el país, con 957 casos que se presentaron entre 2016-2019. A la mayoría de las personas se les diagnostica EM entre los 20 y 40 años y es de dos a tres veces más habitual en las mujeres que en los hombres.
“La calidad de vida en los pacientes está muy de la mano con el acompañamiento, el hacerles saber que no están solos. Brindarles acompañamiento desde múltiples disciplinas es importante, así como manejar con especialistas aspectos como la cognición, depresión, ansiedad, fatiga, el dolor, los problemas de esfínteres o sexuales”, señala Navas.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, en Colombia hay aproximadamente 3.077 personas que padecen EM.
Es importante resaltar que los pacientes con EM no deben abandonar su tratamiento, sin consultarlo previamente con su médico. Abandonar estos tratamientos puede provocar una re-agudización grave de la EM.
Siempre que sea posible, evitar que las personas con EM se trasladen físicamente al hospital para hacer consultas. Se deben favorecer las consultas telefónicas y la atención domiciliaria.
Seguir solo las recomendaciones médicas que provengan de fuentes oficiales de información, como el Ministerio de Salud, las Consejerías o los profesionales médicos.