Para los que cambian las recetas médicas...

14 de julio de 2019 12:00 AM
Para los que cambian las recetas médicas...
Acetaminofén.

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El médico Jimmy Alexander Sánchez Caballero nos pide que imaginemos el siguiente cuadro:

Vienes de una consulta médica de tu Eps, recibes una receta con órdenes específicas, el médico ha justificado su prescripción con indicaciones estrictas. Antes de reclamar el medicamento, llegas a casa y encuentras a tu madre. Ella, con la mejor de las intenciones, preocupada por tu salud, te pide la receta y la lee en voz alta: “Acetaminofén de 500 miligramos cada seis horas por fiebre o dolor, ¡vea pues! ¡Lo mismo de siempre! Los médicos de esas Eps no mandan otra cosa. Mijito (a), en el botiquín de la casa hay Ibuprofeno de 800 miligramos... ¡Y bastante! Yo se los doy a tu papá cuando está así y santo remedio”. ¿Cuál medicamento elegirías?

“Parece fácil elegir, pues es una orden médica hecha por un experto que determinaría tu propio bienestar y obviamente mejoraría tu salud. Pero, lamentablemente, las personas deciden hacer caso omiso a estas prescripciones, principalmente si vienen de un médico general de una Entidad Prestadora de Salud, con una lamentable mala fama de ser fríos, demasiado jóvenes y con poca experiencia, por consiguiente, muchos se deciden por lo que un familiar o una persona que les genere más confianza les recomiende. Terminan tomando Ibuprofeno”, asegura el doctor Sánchez Caballero.

Hay múltiples factores que podrían justificar este comportamiento en los pacientes y, según Sánchez Caballero, todos están “relacionados directamente con las ideas, conceptos, costumbres y creencias en su modo de vida, es decir, un contexto netamente cultural”. Más allá de las consecuencias que cambiar un medicamento que ha recomendado un experto por el que dice mamá, papá o alguien que no es médico, que pueden ir desde no combatir la enfermedad hasta agravarla; el doctor Sánchez propone considerar este fenómeno desde su raíz: la cultura.

“Si vamos a lo que en medicina se llama cultura de la salud, la parte asistencial sería también uno de los principales determinantes en las conductas de dichas personas, pues con la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad se emitirán conceptos básicos, profesionales, sumamente importantes y de gran calidad para hacer efectiva la comunicación e influenciar de manera positiva en sus comportamientos, en diversos esquemas culturales, y garantizar que el objetivo preventivo o terapéutico se cumpla para equilibrar la salud, dando las recomendaciones, indicaciones y prescripciones médicas con profesionalismo”.

Para Sánchez Caballero “existen dos pilares fuertes, muy entrelazados, que pueden afectar de manera positiva o negativa la salud, desde el punto de vista cultural: la oferta de la salud y la demanda de la salud. Los protagonistas principales son el médico y el paciente, quienes deben mantener una relación estrecha, generando una confianza de parte y parte, empática y dada por procesos de formación individuales, con madurez y sentido lógico de respeto mutuo y de colaboración, con la intención de un prestador capacitado con deseos de ofrecer un óptimo servicio, pero también con la intención de un paciente consciente, con deseos de recibirlo. La clave se encuentra en la educación, desde todo punto de vista”.

Pero la educación y la formación como persona, y así mismo como paciente, la cual viene de casa, de familia, determinada con su propia capacidad de vivir y convivir en una sociedad y en un estado con las mismas oportunidades de igualdad en acceso y educación, con la libertad de decidir, también debe ser aportada y bien ofrecida por los pacientes, para que se cumpla finalmente la efectividad de cualquier orden médica.

“Como paciente, debes exigir no solo la educación en salud, sino una buena calidad en la atención, pero debes aceptar con respeto, con tu educación y formación como persona, pasando aun por encima de los conceptos de personas que estimes, las órdenes ofrecidas por un personal capacitado. Tu clave, el respeto”, agrega el doctor.

Para terminar:

“Como médico, debes exigir ese respeto por parte del paciente y dar atención de calidad, para que se cumpla la orden médica que ofreces. Pero debes tener en cuenta que muchas personas deciden tomar Ibuprofeno y no Acetaminofén, porque lo que muchas veces necesitan es confianza, valor que aportas no solo como médico, sino como persona: tu clave, además del respeto, es la confianza.

“La educación debe ser mutua, bien ofrecida y bien recibida. La cultura de la salud es importante. Es un esfuerzo de todos que comienza con conciencia en lo individual, para afectar lo colectivo”, concluye Sánchez Caballero.

Y ahora: ¿Ibuprofeno o Acetaminofén?

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