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Sucesos

Asesinan a funcionario público y hieren a su hijo

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El sol apenas calentaba ayer cuando los estudiantes de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria Felipe Santiago Escobar, que está a un lado de la Avenida Pedro de Heredia, en Santa Catalina, llegaban a tomar sus clases.
A las 6:30 a.m., Edwin Posada Pinto, funcionario del área de Tesorería de la Alcaldía de ese municipio, llegaba a esa institución en una moto, a dejar a sus dos hijos, de 7 y 8 años, como de costumbre. 
El hombre, de 38 años, besaba a sus retoños en la frente para despedirlos cuando la mala hora se abrió paso entre la multitud. (Lea: Lo asesinan delante de sus hijos)
Como si se tratara de otro integrante de la institución educativa, un sicario se escurrió entre los presentes y al tener en la mira a Posada Pinto sacó una pistola, sin importarle el tumulto que lo rodeaba.
El funcionario público acababa de despedirse de sus hijos cuando su verdugo lo tomó por la espalda y le disparó seis veces. El retumbar de los balazos hizo que padres de familia y estudiantes corrieran de un lado para otro. El agresor aprovechó la confusión y corrió hasta la moto que dejó parqueada a solo una cuadra, en la que huyó.
Cuando el asesino desapareció y el pánico pasó, en el piso estaba tendido Edwin Posada, empapado en sangre. A solo unos pasos de él, el mayor de sus dos hijos, también en el piso y empapado en sangre, lloraba. Uno de los proyectiles que dispararon contra su padre terminó incrustado en su cadera. Cerca estaba su hermano menor, que estaba inmóvil mientras lloraba, pero sano y salvo.
Entre varios habitantes del pueblo cargaron al menor herido y lo llevaron al hospital local. Por su padre no hubo nada que hacer.
Los cinco balazos que recibió entre espalda, pecho y cabeza le dieron una muerte instantánea.
Intensa persecución
La víctima vivía en la Calle de La Cruz en Santa Catalina, junto a sus dos hijos y a su esposa, que es profesora en una de las sedes del colegio en el que estudian sus hijos.
Por su trabajo, Posada era reconocido en Santa Catalina y sus parientes aseguran que no tenía problemas ni amenazas. Vecinos rumoran que su asesino habría llegado al pueblo hace varias semanas. Habría alquilado una casa para preparar su fechoría.
Instantes después que baleara a Posada y huyera en su moto, la Policía empezó a perseguirlo. El sujeto se vio obligado a abandonar su vehículo, que fue inmovilizado, y seguir a pie.
Un gran número de uniformados, familiares del funcionario público y habitantes del pueblo lo buscaban ayer en los alrededores del municipio. Al cierre de esta edición la Policía no reportaba capturas. “La gente dio las descripciones  del delincuente y hay varias cosas que lo pueden delatar, como la moto que le inmovilizamos. Los móviles aún son materia de investigación”, dice el general Rodrigo González Herrera, comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena.
Lo traen a Cartagena
El hijo mayor de Edwin Posada Pinto, de 8 años, recibió un balazo en la cadera y del hospital local de Santa Catalina fue remitido en ambulancia a Cartagena, al Hospital Universitario del Caribe (HUC). La herida es de consideración, pero está fuera de peligro.

Edwin Posada, asesinado.
Edwin Posada, asesinado.
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