Carlos César Colón Campo y Cristian Guerrero González son los cartageneros desaparecidos desde el pasado 23 de octubre en la localidad de Villa de los Reyes en San Luis de Potosí, en México, donde laboraban en una multinacional por un tiempo determinado.
Los cartageneros, el día de su desaparición, se comunicaron con algunos familiares en la capital de Bolívar, y estos conocieron que en la mañana saldrían a visitar un mercado local y una peluquería en Villa de los Reyes. Desde el primero de enero se encontraban en el país azteca y ya faltaba solo dos meses para finalizar su contrato laboral y volver a Colombia.

Pasaron las horas y sus familiares notaron que los obreros no usaban sus celulares ni se comunicaban con ellos otra vez, de inmediato comprendieron que algo ocurría y empezó la búsqueda sin que a la fecha de resultados. Buscaron ayuda de las autoridades mexicanas, colombianas y de la empresa Alfrán, con sede en Mamonal (Cartagena), que les facilitó el traslado y ubicación en México, pero nada ha ocurrido.
Ahora se conoció que en Ciudad de México, el alcalde de Cartagena Dumek Turbay tuvo un encuentro con Andrés Hernández, cónsul general de Colombia en México, y otros funcionarios con quienes abordó el caso. “La Coordinación Nacional Antisecuestro (Conase) nos ha ayudado mucho en dar con el paradero de nuestros connacionales en una región bastante compleja. También contamos con el apoyo de Interpol México y de autoridades de la zona revisando videos de cámaras de vigilancia y recabando información testimonial sobre los lugares donde los vieron”, explicó el oficial. Lea: El nuevo plan para encontrar a cartageneros desaparecidos en México
Durante el encuentro, el coronel Juan Pablo Rodríguez, agregado militar de la Embajada de Colombia en México, indicó que el Consulado trabaja y prioriza este caso, aunque las autoridades del estado de San Luis Potosí tienen autonomía en sus investigaciones.

Como parte del avance de las investigaciones, el cónsul afirmó que se ha implementado un Plan Candado en la región de San Luis Potosí para evitar que Guerrero y Colón sean sacados del estado por redes de trata de personas. Además, reveló que se instalará una mesa técnica.
“Solicitaré a nuestro cónsul en Guadalajara que se realice una mesa técnica, en ese estado vecino a San Luis Potosí, con todas las autoridades judiciales, entes investigativos y autoridades gubernamentales”, aseguró el diplomático y reiteró a los seres queridos que continuarán con la labor, destacando que todos los casos similares, como secuestros, trata de personas o esclavitudes de cualquier índole, “los hemos resuelto con éxito”.
Detalles de los cartageneros desaparecidos en México: estaban trabajando en una empresa
Tras conocerse la desaparición El Universal habló con sus familiares y conoció que los dos hombres viajaron trasladados por la empresa en la que laboran en el sector Mamonal de Cartagena, con el objetivo de tener mayor conocimiento, vivir nuevas experiencias y ganar un dinero extra. La empresa se llama Alfrán.
Carlos, de 40 años, nació en el barrio Ceballos, pero se formó en Zaragocilla. Tiene tres hijas y una amplia experiencia en trabajos industriales ya que estudió para aislador en el Sena, pero desde que se graduó a trabajado en empresas de Mamonal donde ha logrado capacitarse y avanzar. En el caso de Cristian se sabe que vive en Ciudadela 2000.

Carmen, una hermana de Carlos, comenta que no es la primera vez que él viaja con una empresa para laborar en otro país. Tiempo atrás trabajó varios meses en Perú, por lo que tiene conocimiento de vivir en esas condiciones. “Él sabe lo que es la discreción en otros países, lo que es trabajar fuera de casa y lejos de la familia. Sabe cocinar, sabe hacer sus cuestiones del hogar, es un gran compañero de trabajo”, recalcó la hermana. Lea: Carlos y Cristian, los cartageneros que están desaparecidos en México
Los amigos vivían juntos en el mismo apartamento, debido a sus arduas horas de trabajo y poco conocimiento de la zona, preferían quedarse descansando en casa y comunicándose con sus parientes. Sus parientes esperan, pero se llenan de angustia y solo quieren verlos de nuevo sanos y salvos.

