En un operativo conjunto entre la Fiscalía General de la Nación y la Dijín de la Policía Nacional, las autoridades lograron desmantelar una estructura delictiva dedicada a la obtención, comercialización y distribución ilegal de material de guerra. Durante las diligencias de registro y allanamiento desplegadas en Sonsón y Medellín (Antioquia), así como en Lenguazaque, Guachetá, Pacho y Ubaté (Cundinamarca), se incautó un importante cargamento que destapó la modalidad de envío por encomiendas de estos elementos de alto riesgo.

Entre lo incautado figuran 17.500 detonadores y estopines, cerca de 1.500 metros de cordón detonante o mecha de seguridad y 75 kilogramos de clorato de potasio, insumos clave utilizados comúnmente en la fabricación artesanal de explosivos.
Judicialización y roles dentro de la organización
El operativo culminó con la captura de seis presuntos integrantes de la red criminal. De acuerdo con las investigaciones, Mauricio Cuervo Saavedra actuaba como articulador principal, coordinando precios, cantidades y rutas de entrega. Diego Norbay Áviles Meneses se desempeñaba como intermediario para el traslado del material desde Ipiales (Nariño) hacia el interior del país, mientras que Edwin Jair Porras Vásquez, alias Simón, gestionaba presuntamente la devolución de los insumos incautados.

Asimismo, cayeron Jonathan Jesús Molina Castillo, encargado de camuflar el material bajo la apariencia de productos agrícolas; Eduardo Cortés Hernández, alias Chivito, dedicado al acopio y negociación en Ubaté; y José Jair Arévalo Valladales, alias El Paisa, señalado como proveedor mayorista.
Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales imputó a los procesados los delitos de concierto para delinquir y tráfico, fabricación o porte de armas, partes o municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas. Ninguno de los implicados aceptó los cargos presentados durante las audiencias preliminares.

