El asesinato de un funcionario del sistema penitenciario colombiano vuelve a encender las alertas sobre la seguridad de los guardianes. En las últimas horas fue asesinado el dragoneante Luis Francisco Ramírez, quien laboraba en la cárcel de Cali, un crimen que provocó el rechazo del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).
La entidad confirmó la muerte del funcionario a través de sus canales institucionales, donde publicó una fotografía de Ramírez con su uniforme de custodia y expresó su rechazo por lo ocurrido.
“Desde el Inpec lamentamos profundamente el asesinato del Dg. Luis Francisco Ramírez, quien laboraba en la cárcel de Cali. Este crimen nos enluta y merece nuestro absoluto rechazo”, manifestó el instituto. Le puede interesar: Dos condenados más por el macabro asesinato del biólogo italiano Alessandro Coatti
Por ahora, no se conocen detalles sobre las circunstancias que rodearon el homicidio. El Inpec no ha precisado dónde ocurrió el ataque, si el dragoneante se encontraba de servicio ni si hay personas identificadas por su presunta participación en el crimen. Tampoco se han reportado capturas relacionadas con el caso.
Tras conocerse la noticia, el organismo hizo un llamado a las autoridades para que adelanten las investigaciones y esclarezcan lo sucedido, al tiempo que advirtió sobre los riesgos que enfrenta el personal penitenciario.
“La labor penitenciaria no puede seguir siendo blanco de amenazas y de la violencia. Hacemos un llamado a las autoridades para esclarecer los hechos y garantizar justicia”, señaló el Inpec.
Este nuevo crimen se conoce en medio de la preocupación por los ataques contra funcionarios penitenciarios en el país. En octubre de 2025 se divulgaron cifras que daban cuenta de 35 trabajadores del Inpec asesinados durante ese año y cerca de 250 amenazas documentadas contra guardianes y personal administrativo.
A este panorama se suman los asesinatos de dos funcionarios en hechos ocurridos en Cúcuta, Norte de Santander, y Girón, Santander, que también encendieron las alarmas sobre la seguridad de los trabajadores del sistema carcelario. Los casos refuerzan el llamado para que las autoridades investiguen estos crímenes y adopten medidas que permitan proteger la vida de quienes ejercen labores de custodia y vigilancia en las cárceles colombianas.

