Dolor y rabia. Esos eran los sentimientos que prevalecían anoche domingo en el municipio de Santa Rosa de Lima, al norte de Bolívar, donde un menor de 17 años habría asesinado a su exnovia.
La historia comenzó hace un tiempo atrás. Cuando la familia de Leydi Sofía Torres Caballero, de 18 años, se enteró de que tenía relaciones amorosas con el menor le dijeron a este que se responsabilizara de sus actos por lo que los jóvenes se fueron a vivir juntos; así permanecieron dos meses. Pasado este tiempo el menor devolvió a Torres a su casa argumentando que él no estaba preparado para asumir ese compromiso.
En vista de esto, Leydi Sofía, según cuenta su madre, decidió terminar la relación, pero el menor comenzó a insistir en que mantuvieran relaciones sexuales, al punto que en una ocasión se metió sin autorización a la casa de la muchacha y la agredió físicamente. "Le dejó un ojo morado", dijo la señora a El Universal. Por este ataque instauraron una denuncia en contra del menor.
El sábado a las 4 de la tarde, Leydi salió de su casa en una mototaxi sin que sus familiares supieran el destino que llevaba. En vista de que no llegó a dormir, la madre comenzó a buscarla. En el rastreo la familia se enteró de la identidad del mototaxista que la transportó y al parecer, de este modo, se enteraron de que la joven había ido hasta la vereda Paiva a cumplir una cita con el menor.
Con esta información increparon al joven, quien finalmente se entregó anoche, tipo 9:00 p.m., a la Policía y presuntamente confesó que él habría matado a Leydi Sofía Torres y dijo las indicaciones de dónde estaba el cuerpo. Con tales especificaciones, después de una hora de inspeccionar la zona, los uniformados encontraron el cuerpo sin vida de Leydi Sofía.
Tanto el menor como el mototaxista quedaron en custodia de las autoridades. Cuando los habitantes del barrio El Porvenir, donde vivían ambos jóvenes, se enteraron de lo sucedido se fueron lanza en ristre contra la vivienda de los familiares del menor e incluso se agolparon a las afueras de la estación de Policía exigiendo que lo soltaran para hacer justicia con sus manos. Fue necesaria la presencia del Cuerpo Antidisturbios (Esmad) para calmar los ánimos.
Aproximadamente a las 11:15 de la noche, llegaron los policías, de regreso de Paiva, con la noticia de que habían encontrado al cuerpo.
Al momento de esta publicación, los uniformados estaban a la espera de que los agentes criminalísticos y el fiscal de turno hicieran presencia para el levantamiento del cadáver.
