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La cruel muerte de una mujer por perder un arma de fuego del Clan del Golfo

Erika Tatiana Balseiro vivía en Cartagena y su cuerpo con visibles huellas de tortura y signos de ser abusada sexualmente lo hallaron en Marialabaja.

REDACCIÓN SUCESOS

22 de septiembre de 2023 09:37 AM

Erika Tatiana Balseiro Posso tenía 26 años y residía con sus dos pequeños hijos en el barrio El Pozón. Aunque era oriunda de San Onofre (Sucre), vivía desde hace muchos años en Cartagena.

La joven desapareció misteriosamente entre el viernes 10 y sábado 11 de febrero de este año luego de salir de su casa sin de decir a dónde se dirigía.

La cruel muerte de una mujer por perder un arma de fuego del Clan del Golfo

En la madrugada del lunes 13 de febrero, su cuerpo con visibles huellas de tortura y signos de ser abusada sexualmente lo hallaron atado de manos y piernas en área rural del municipio de Marialabaja, cerca de la vereda El Sena. Le puedo sugerir: El misterio que envuelve la muerte de Erika y Yorjagui, en Marialabaja

Dos días después, los restos de la mujer fueron reconocidos por una tía de ella en la morgue de Medicina Legal, en Cartagena. La también madre de crianza de Erika la reconoció por unos tatuajes.

¿Quién era Erika?

En diálogo con El Universal ese día, en la morgue, la tía de la joven contó que desde los 14 años, Erika Tatiana se radicó en Cartagena y se mantenían en comunicación. La última vez que hablaron fue el viernes 10.

“Yo vivo en San Onofre y estaba aquí en Cartagena de paseo. El viernes (10) me llamó y me dijo que para vernos y le dije que sí, pero después no volvimos a hablar”, agregó la tía de Erika.

Los familiares de Erika nunca supieron por qué la asesinaron de esa manera tan cruel. “Ella era muy reservada de sus cosas, no decía mucho de sus asuntos personales. Desconozco qué pudo haber pasado y por qué apareció muerta de esa manera”, precisó la tía. Le puede interesar: Megaoperativo contra el Clan del Golfo en Cartagena dejó 43 capturados

Perdió las armas de fuego

La atroz muerte de Erika es uno de los 33 homicidios ocurridos entre 2022 y 2023 en Cartagena y municipios de Bolívar que han sido esclarecidos por la Fiscalía con la captura de 43 presuntos miembros de la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’, del Clan del Golfo.

En el caso de Erika Balseiro, según las investigaciones del ente acusador, ella hacía parte de ese grupo criminal desempeñando el rol de “rodador”.

Su función era mantener custodiadas las armas de fuego de esa subestructura y entregarlas a los sicarios cuando estos van a cometer un atentado.

Esa actividad, dice la Fiscalía, la cumplen por lo general mujeres dentro de la organización del Clan del Golfo o llamadas ahora Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc). Lea también: Capturan a presunto sicario que mató a Laura Molinares en Blas de Lezo

Consejo de guerra

Erika, precisan las investigaciones documentadas por el organismo judicial, era conocida como ‘la Chiqui’ en la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’ y ese fin de semana entre 10 y 12 de febrero la citaron a un campamento rural en jurisdicción de Turbaco.

Presuntos integrantes de la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’ capturados en nueve allanamientos.
Presuntos integrantes de la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’ capturados en nueve allanamientos.

La joven se dirigió a ese lugar acompañada de una amiga, también miembro de ese grupo, y allí el cabecilla le pidió explicaciones por la pérdida de un arma de fuego. Lea: Murió el ‘Sargento Meléndez’, el expolicía baleado en ataque de sicarios

Tal parece que días antes un sicario le pidió un arma de fuego a ‘la Chiqui’ para perpetrar un homicidio y un atraco, y esa pistola no se la devolvieron.

En un consejo de guerra al que la sometieron, Erika reconoció la pérdida del arma y dio su versión. Luego de eso la pusieron a cocinar para todos los miembros de la subestructura.

Algunos de los presuntos integrantes de la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’ cuando fueron capturados en nueve allanamientos.
Algunos de los presuntos integrantes de la subestructura ‘Nicolás Urango Reyes’ cuando fueron capturados en nueve allanamientos.

Un día después, a la joven se la llevaron secuestrada a otro campamento en área rural de Marialabaja. Allí la torturaron y sometieron a todo tipo de vejámenes antes de dejar su cuerpo en medio de los matorrales.

La Fiscalía asegura que dentro de esa subestructura del Clan del Golfo perder un arma de fuego o que esta sea usada en un atraco o hurto es pena de muerte. A Erika no se lo perdonaron.

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