Ya son dos las víctimas de mototaxista violador

10 de abril de 2019 12:00 AM

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Esa joven no tuvo la misma suerte que yo. Yo grité y fui auxiliada, no alcanzó a violarme”.

Así comienza el relato una chica -24 años- que al ver la noticia publicada por EL UNIVERSAL, en la edición del pasado 4 de abril, se llena de valentía y decide contar su historia. (Lea aquí: Mototaxista le cambia la ruta y la viola en Nelson Mandela)

Ese jueves -4 de abril- se informa de una mujer que a sus 27 años pasa por el trago más amargo de su vida. El hecho le sucede el domingo 31 de marzo. Tiene ganas de llegar a su casa y de la nada aparece un hombre con su servicio de mototaxista que minutos después sería el demonio en persona.

A esa joven, el mototaxista que ofrece llevarla de La Consolata al terminal de los buses de Turbaco la violenta sexualmente en una trocha aledaña al barrio Nelson Mandela. Escuchar su relato es desgarrador en Medicina Legal, en donde los peritos forenses confirman el acceso carnal violento.

La misma zona

La otra mujer que sabe de ese caso dice que casi pasa por lo mismo y por eso se pregunta si se trata del mismo sujeto.

Le sucede días antes, el 9 de marzo, cuando espera un servicio en el barrio Ternera, a eso de las 8 de la noche.

“Igual que a esa muchacha, el tipo se me acercó y me insistió en que me podía llevar. En ese momento no vi nada malo. Le pedí que me llevara a El Pozón y se metió por la Variante Mamonal-Gambote. Yo estaba nerviosa, pero no lo demostré. De repente, el hombre dice que va a orinar”, cuenta la víctima.

Cuando el mototaxista le expresa que va a orinar y frena la moto, la víctima baja y trata de retroceder, pero el conductor de la moto la golpea, le intenta quitar sus cosas y le rompe el vestido manifestándole que la va violar y a matar.

“Yo en el camino me sentía como atontada, pero no sé si me echó alguna sustancia, no creo. Me golpeó, se me montó encima y yo, pese a eso, grité. Él me atacó cerca del puente que está en la entrada de Arroz Barato.

“Cuando pedí auxilio, pasaban dos personas en moto y frenaron, pero solo me quedaron mirando y no hicieron nada, hasta que de debajo del puente salió un hombre que también empezó a gritar y al mototaxista no le quedó de otra que irse. No me violó”, recuerda la joven.

¿Sin ayuda?

Ambas mujeres coinciden en que la atención que reciben por parte de la Policía y la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía no es la mejor.

“Si no te ven casi muerta, para ellos no hay una violación. O creen que porque no eres menor de edad, entonces no es abuso sexual”, dice la última denunciante.

El hombre que sale del puente la lleva a un centro asistencial y espera que los padres de la chica lleguen. “El caso lo denuncié y a la fecha, la investigación va muy lenta. La forma en que nos tratan cuando denunciamos, nos hace pasar a un estado de pensar que somos las responsables de que nos ataquen sexualmente. Físicamente estoy bien, pero no lo estoy psicológicamente. El miedo lo invade a uno todo el tiempo”, expresa una de las víctimas.

“Es barrigón”

Mientras que la mujer que es violada no entrega las características de su agresor a la Fiscalía, la otra joven no teme en decir que quien intenta abusar sexualmente de ella es un hombre alto, robusto, con abdomen pronunciado y sin tatuaje o cicatriz en especial. Su color de piel no lo recuerda muy bien.

El primer caso conocido fue denunciado ante la Fiscalía y la víctima fue valorada en Medicina Legal. Allí, la mujer contó su testimonio a EL UNIVERSAL, mientras que la chica del segundo caso contactó directamente a este medio al enterarse del caso en la edición del 4 de abril pasado.

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