“De nuevo comencé... y en medio de las dudas tuve ganas de creer ...que pronto pasaría de nuevo a amanecer... (Coro:)
Mil veces tropecé y en medio de la prueba miré el cielo y reclamé, pensé... No encontraba la salida y al amor le reclamé... Dónde estabas y qué hacías cuando el alma me dolía... Dónde estabas y qué hacías cuando el alma me dolía...
(Adriana Lucía)
Adriana Lucía (Carito, Córdoba, 1982), está feliz porque una de sus canciones “Volver a comenzar”, fue incluida en el más reciente álbum de Marc Anthony.
La artista está a punto de grabar su sexto álbum musical acompañado de un video con imágenes de la región sinuana. Adriana Lucía ha sido nominada al Grammy Latino en 2008, por su álbum Porro Nuevo. En 2014 celebrará sus 15 años de carrera musical. Su nuevo trabajo discográfico, cuenta con la producción musical de José Gaviria.
¿Qué dijo Marc Anthony cuando le enviaste esta canción que acaba de incluir en su álbum?
Fascinado. La grabó enseguida y la incluyó en el segundo número de su álbum que acaba de salir para el mundo. Un honor para mí.
Yo me enteré por mi manager Andrés Recio que Marc Anthony estaba buscando canciones para su nuevo disco. El asunto era para ya. Como matando piojos. Así decimos en mi tierra. Y decidí componer una canción que él pudiera cantar y sentir. Pensé que debía ser una salsa. El asunto fue rápido y fluido. Hice la primera melodía para la canción y junto con Jairo Barón, mi guitarrista, fui armando el rompecabezas. Envié el demo en guitarra y voz. Creí que se demorarían en responderme, pero la música les llegó y fue grabada de inmediato. Es mi segunda canción que me graban en un álbum de un artista internacional. La primera vez fue con Paulina Rubio, quien interpretó mi canción “Cásate con tu mamá”.
¿En qué instante siente el impulso de componer una canción?
Yo escribo mis canciones en el baño. Soy una cantante de baño, que le fascina la acústica y la intimidad de los baños. Bueno, esa también es una costumbre que se cumple en el Caribe colombiano: cantar en el baño. En mi caso, melodía y letra, van cogidas de la mano, y no quedo contenta hasta que tengo una letra perfecta. Si es una letra triste no puede haber una melodía alegre, por supuesto.
Usted nació en El Carito, Córdoba. ¿Qué significa musicalmente hablando nacer allá en el Sinú?
Un enorme privilegio nacer en el Sinú.Me crié en una tierra de cantadores, gaiteros, decimeros, arreadores de ganados, gritos de monte, cantos de vaquería, bandas de hojitas. A pesar de que luego me fui a vivir a Bogotá, mi tierra siempre estuvo dentro de mí, y cuando regreso me siento orgullosa de la gente buena de mi pueblo, a encontrarme con mis vecinos, con el lechero, con el que hace los mandaos, el que canta y arrea ganados. Esa gente que no se vuelve solo un paisaje porque los siento tan cerca de mí. Mi primera gran influencia musical es del Carito, pero nosotros en el Caribe somos una cultura abierta que es capaz de mezclarse sin perder las raíces. Yo he tenido influencias más modernas como la del pop, pero no pierdo mi origen.
Hábleme de sus padres.
Mi papá Antonio López Gracia es un soñador loco, músico y compositor que amó desde joven el arte de la música pero no se pudo dedicar a ella porque no era bien visto en su tiempo, pero de esa gran frustración nace mi elección por la música. Lo que empecé a hacer ya mi papá lo había visto antes. Anoris Llorente, mi mamá, no tiene nada que ver con la música aparentemente, pero es la que tiene la visión aterrizadora y de unidad familiar en la casa. Tengo dos hermanos: Luisa y Martina.
¿Qué admira en Marc Anthony?
Su autenticidad que lo hace crecer en el escenario. Su manera particular de hacer la salsa sin que deje de ser salsa. Me asombra que no necesita tener facha de galán para serlo. Me impresiona el valor que él le imprime a su arte.
¿Hay un paisaje del Sinú que le conmueve e impacta?
Soy del Bajo Sinú y uno de los paisajes que más me impactan de mi tierra es contemplar los amaneceres del Sinú. Me levanto temprano como todos en el Carito y me encanta ver la oscuridad que lentamente se vuelve claridad. Y no me hables de olores. Me fascina el olor de mi tierra. Eso de que “huele que va a llover”.
¿Qué piensa del auge y aceptación de la música colombiana en el mundo?
Hay un auge tremendo de la música colombiana en el mundo, pero es que está ocurriendo algo muy positivo y es que los mismos colombianos se están dando cuenta y están amando lo de aquí. Además de riqueza musical hay diversidad rítmica. Soy fiel testigo de esto.
¿Qué aprendió de su amigo Carlos Vives?
Aprendí que un artista de la música no vende canciones, sino que vende un país completo con su cultura integral. Carlos Vives sabe que la música no puede encasillarse en géneros. Es arte.
¿Qué poetas y novelistas de su tierra lee y admira?
Soy lectora de las novelas de Manuel Zapata Ollivella, los cuentos de David Sánchez Juliao (tuve el privilegio de ser su amiga), y qué decir del poeta Raúl Gómez Jattin del que todo sinuano y colombiano en general debe sentirse orgulloso. También releo los cuentos de Guillermo Valencia Salgado, el Compae Goyo, un libro de cuentos que se llama Murrucucú.
¿Qué músicos de su tierra han sido claves en su formación?
Empezaré por decirte que Lucy González siempre fue mi cantante favorita del Sinú. La inolvidable Lucy, ciega y ronca, con una voz ronca como la mía. Pero el Sinú está lleno de música. Está el gran Pablito Flórez. El Maestro Miguel Emiro Naranjo, con sus porros. Uno de ellos, "Río Sinú”, cuenta él, nació en una clase de música. También admiro a Julio Castillo y su cuarteto de saxofones y su creencia de que nuestro porro de verdad tutea con el jazz. Y Juancho Nieves, ese genio musical que ha logrado afinar las gaitas en todas las tonalidades.
¿A qué le tiene miedo una mujer como Adriana Lucía?
A lo único que le tengo miedo es que mi corazón se aparte de Dios.

