Las calles están desiertas para quien escapa de sujetos armados.
Una pelea ajena llevó a Fayber Luis Salgado Reyes a correr sin mirar atrás. El pavimento lo esperó como en un espejismo que se mueve, haciendo que cayera en esa superficie rugosa que le dejó moretones, raspaduras y el dolor de lo incierto. Veía la cara de su agresor inundada en una ira creciente. El pico de botella se alzaba y bajaba hacia su cuello sin tocarlo. Un amigo apareció en el momento justo. Su atacante, impávido, se alejó lleno de miedo al ver que no había logrado herirlo aún cuando había lanzado todas las puñaladas que su rabia le permitía.
“Cada vez que me acuerdo de eso se me eriza la piel”, dice. Su madre, Gloria, quien está del otro lado del mesón de la cocina, arruga los ojos mientras fija la mirada en su hijo, que sano y salvo concede la entrevista.
Fayber, a quien ahora conocemos como Young F, es un artista cartagenero con creciente renombre en Colombia. Tiene 23 años y su vida, que hasta hace 3 años transcurrió en las calles del barrio Nuevo Paraíso de Cartagena, dio un vuelco de 180 grados gracias a la sonoridad de su voz y a la creatividad de la que es dueño.
“Empecé cantando rap en el 2006. Estaba en un grupo con un primo, Wilfrido Torres, quien me metió en esto de la música. El grupo se llamaba Mafia Music. Después de un tiempo decidí que quería hacer otros proyectos y entré a trabajar con Farra Rap desde el 2010”, comenta Young F, con una abierta sonrisa.
Su casa, adornada con mariposas que se esconden en ventanas y paredes, no es ostentosa como se esperaría. Desde una esquina en la sala se asoma un computador. La Mac pro y la cámara Go Pro, que usa en sus presentaciones en vivo, hacen lo suyo frente a un gran televisor en el que Young F gasta los minutos que tiene libres en el día. Hay color en todas partes. El azul rey en los muros de su casa contrasta con el coral neón de los cojines y el beige de los muebles.
Dibujos en gran tamaño y al carboncillo del artista llaman la atención, porque cada trazo replica su rostro de manera exacta.
Gloria Sharick llegó a la vida de Young F hace cuatro meses. Es tranquila y callada. Los arrullos de su padre inundan la sala apenas la ve. Su bebé, su princesa, su reina, es hoy su todo. “Lo mejor de mi vida es mi hija y mi mamá” cuenta.DE CARA A SU ARTESu primer éxito fue Para ti nací, gracias al cual se ganó la confianza de Chawala y Leo Iriarte. “Vino la Formulita. No llores por él, Como tú no hay nadie, Eso no se hace y después La celosa en enero de 2013”.
Cómo no acordarse de La celosa, si en cada rincón de Cartagena, buses y por supuesto en Pick Ups, sonaba hasta más no poder. “Leo Iriarte me dijo ‘vamos a sacar esta canción que será un éxito’”, dice. Tenía razón, pues con este tema Young F escaló hasta el top 5 de las canciones más escuchadas en la radio colombiana. Mira mis ojos, tema de Brian Adams, le siguió a la lista de éxitos de este joven. “Me dicen que descompuse la canción, pero no lo creo”, dice.
Cuando ya la vida musical de Young F se inclinó hacia la champeta, sus presentaciones empezaron a ser mayores, aunque sus primeros eventos “macro” como los califica, fueron en el parqueadero del Centro de Convenciones en el 2009 con su grupo de rap y luego en el 2010 durante el Festival del Bicentenario en la Plaza de la Aduana. “La primera vez que canté en el Rey de Rocha, fue cruel” recuerda y una risita nerviosa se le escapa.
VIVO DE NUEVOA los 18 años Young F estudiaba una carrera universitaria que nada tenía que ver con la música.
La Ingeniería Química en la Universidad de Cartagena le abrió las puertas, pero una enfermedad lo dejó por fuera del claustro. Fue diagnosticado con diabetes.
Gloria, su madre, de sonrisa discreta cuenta, “decían que se iba a morir. El doctor me decía "ore”. La tierra se abrió y me tragó, pero le decía a Fayber, "papi vamos a orar, lo que Dios no quiere que pase, no pasa”.
Young F permaneció en estado crítico cuatro días. “Pesaba 69 kilos. En una semana llegué a 48 kilos. Decían que ya estaba “listo”, que si me hacían una diálisis me daba un paro cardiaco. Duré un mes sin caminar. Aquí donde me ves estoy gordo” cuenta aún incrédulo y halándose la piel de los brazos.
La muerte y su manto negro se alejaron de Young F por segunda vez y lo que vino a continuación fue luz para su vida. Se dedicó a cantar. Las emisoras de Cartagena ponían sus canciones y los afiches en los postes y muros de la ciudad replicaban su nombre artístico “Young F”.
MÚSICA EN TODOS LADOSLa melodía nace y permanece en su cabeza. Guitarra en mano empieza el proceso. Luego la canción se moldea de a poco hasta que toma el rumbo que desea. Varios de sus amigos lo acompañan de vez en cuando para darle vida a sus producciones, como cuando le manda sus “na.. na.. nana” en notas de voz al “Sobrino”.
“Cuando empecé nos vendían las pistas de rap. 5 pistas por 20 mil y a me daban 2 mil pesos pa la “cosita”. De ahí tenía que sacar los buses. Me demoraba para juntar los 20 mil y empecé a escribir así, sin pista y sin “ná”, esperando que alguien me pasara una (..) Estoy aprendiendo. Uno de los que me enseñó al principio nociones de música, además de Wilfrido, fue Freezy Fronx de Bazurto All Stars”.
Disfruta su arte y lo tiene claro. “No puedo parar, el que para cuando está en este nivel, se va a pique. Cuando la gente pierde el amor, es difícil hacerse de nuevo en la música. Yo admiro a Mr Black y Kevin Flórez, quienes en un tiempo bajaron y luego surgieron con éxito de una manera increíble, pero eso aún no lo puedo hacer yo”, confiesa.

