Gracias a que era un niño callado y muy tranquilo, tuvo su primer acercamiento a la música.
Sucedió cuando tenía 5 años. Juan Fernando Fonseca, más conocido como Fonseca, cursaba preescolar en el colegio, y en cuanto espectáculo realizaba en esa institución, su madre no dudaba en inscribirlo.
“Recuerdo a mi mamá contando que en esa época a mí me escogieron para cantar en mi primer musical, porque yo era demasiado calmado. Me decían: ‘póngalo a cantar’ y, yo lo hacía”.
La fusión que hacía con su música pop, con ritmos folclóricos, fue poco a poco dándole un sello muy original, que lo hizo ser ganador del Grammy Latino en 2006.
Ilusión es su cuarto álbum del cual se desprenden los éxitos Desde que no estás, Eres mi sueño; y, recientemente, Ay amor.
Esta entrevista se hizo en simultánea con su colega Andrés Cepeda. Y, mientras esperaba su turno para hablar, demostró que esa misma serenidad que lo llevó a la música lo sigue acompañando.
Fonseca nos confesó para qué le sirve la música, los miedos que no ha podido superar y cómo su hija Paz se ha convertido en la mayor fuente de inspiración para sus canciones.
¿Cómo consiguió el reconocimiento mundial en tan corto tiempo?
La gente puede pensar que pegué rápido, pero no es así. Vengo desde muy joven, desde hace 25 años estoy dándole a esto. Ilusión es mi cuarto álbum. El secreto del éxito es la constancia.
¿Todavía se pone nervioso antes de iniciar un concierto?
Sí, me da más que miedo, como una ansiedad por salir, porque uno está siempre como dos horas antes de que se inicie el espectáculo. Digo ansiedad, porque siempre he sido relativamente tranquilo.
¿Cuál es su principal motivación como artista?
Muchas cosas: la gratitud de poder hacer lo que hago. Me siento muy afortunado de poder vivir haciendo música, digamos, porque es algo que soñé durante toda mi vida. Hoy en día mi hija Paz, que tiene 2 años y medio, también es motivo de inspiración para mí.
¿Con cuál de sus canciones siente especial apego?
Pues hay varias a las que uno les va agarrando mucho cariño. Creo que Te mando flores es una canción que me abrió muchísimas puertas y me sigue abriendo. Por eso le tengo mucho cariño y mucha gratitud. Pero hay muchas que son parte importante de mi repertorio personal, porque, de una u otra forma, me han ido conectando con distintas cosas. Por ejemplo: Paraíso fue una canción que hice para la película Paraíso travel; Estar lejos, por el hecho de tener a Willie Colón. Cada canción tiene muchos significados.
¿Cuál canción lo hace reír mientras la interpreta?
Una que se llama Historia de amor, que es un vallenato que grabé en este último álbum; y es una historia muy particular, porque es de un hombre que tuvo un amor de vida, como de infancia, y después dejó de verla y duró años buscándola y cuando la encontró estaba casada y tenía hijos. La manera como se narra esta historia dentro de la canción me parece muy divertida. Me gusta cantarla y me hace reír.
¿Y llorar?
Es una canción que no es muy conocida dentro de lo que yo hecho, pero con la que abrimos durante mucho tiempo los conciertos, que se llama(se le olvidó el nombre de la canción). Es tan conocida que no recuerdo el título(Risas). Ya recuerdo, se llama Vengo hablar.
¿Con qué miedo ha vivido a lo largo de su vida?
Le temo a la muerte, pero creo que eso es algo que nadie puede superar. Pero, en la parte profesional, siempre me pasa que cuando llega el momento de enfrentar un nuevo disco, de elegir repertorio, me crea mucha ansiedad. Siempre me ha dado mucho miedo.
¿Cómo es el proceso de edición de una canción?
Depende mucho. Hay canciones que salen de un día para otro y hay canciones que me demoro mucho tiempo y voy cambiándole letras, estructura. Trato de no ponerle afán a la composición. Cada canción es algo bien particular a la hora de escribirla, uno se da cuenta que está lista ya el día que te sientas y logras cantarla de arriba y abajo y sientes que de principio a fin te mueve el piso. Eso se siente. Por eso las canciones, digamos, entran y no entran en los repertorios. Por lo menos, así lo siento yo.
¿Así mismo elige el repertorio de sus discos?
Sí. Lo que sucede es que hay canciones que terminadas me hacen sentir algo por dentro y siento que tienen que entrar dentro del disco; y, hay canciones, que por más que uno grabe, y le arregle cosas no sientes que tienen el feeling que necesitas.
¿Cómo ve a Colombia en materia de música frente al mundo?
Gigante. Sobretodo lo que yo veo en Colombia es que el movimiento de la música colombiana apenas está empezando hacia fuera, porque sólo se conoce una parte de la música colombiana, una parte de esas fusiones con ritmos locales, pero yo creo que el día en que de verdad se sepa qué hay acá, como la música llanera, que alguien llegue y la fusione con algo, que realmente eso es lo que ha pasado acá, esas fusiones han hecho que se conozcan en más países. Es lo que vienen haciendo ChocQuibTown y Bomba Estéreo con la música de El Pacífico. Creo que hasta ahora estamos empezando. Hoy en día a la gente de afuera cuando le dicen, “música colombiana”, se hace una muy buena idea. Hay algo muy bacano y es que cuando la gente piensa en Colombia, dentro de una cantidad de cosas buenas y malas que se le ocurren, ya está la música. La música se volvió un apellido muy bonito para el país.
¿Para qué le sirve la música?
Todos tenemos un mundo alterno en la vida, una bipolaridad, y para mí la música ha sido eso, un confidente al que le puedo contar muchas cosas que no le puedo decir absolutamente a nadie, un lugar donde me siento tranquilo, donde me siento sano, donde siento que puedo abrir el corazón sin tener que darle explicaciones a nadie. La música me sana el corazón, la cabeza, el alma y la vida. La música para mí es una vía de escape muy bonita.


