Este escenario, en el que el arma fundamental es la creatividad y la misión es llegar al mayor número posible de niños y jóvenes, está a cargo de una mujer piloto, la mayor de la Policía Diana Torres Castellanos, comandante de un avión Twin Otter, que también es responsable del programa ‘Educación para la resistencia al uso y abuso de drogas y la violencia’.
Lleva cinco años al frente del programa y reparte el tiempo entre la cabina de su nave y su oficina en la base de Antinarcóticos. La iniciativa, que ya cumple 15 años, ha capacitado a 1516 policías para desarrollar este tipo de temas y ha llevado el programa a 1500 colegios cada año, por todo el país, de manera que ha llegado con su mensaje a no menos de dos millones 700 mil personas.
¿En qué consiste el programa “Educación para la resistencia al uso y abuso de drogas y la violencia”?
La Dirección Antinarcóticos de la Policía complementa toda la parte operativa de la lucha contra el narcotráfico con un programa de prevención que nació en 1997. Es totalmente escolarizado y tiene como finalidad inculcar en los niños el modelo de toma de decisiones. Hemos convertido a nuestros policías en docentes en salones de clase de colegios tanto públicos como privados, porque, obviamente, el consumo de las drogas no ve diferencias ni de estratos sociales ni de tipos de colegios. Simplemente, la diferencia es el tipo de sustancia que consumen los muchachos, de acuerdo con su poder adquisitivo.
¿Cómo se organiza el proceso en los colegios?
Lo iniciamos con los niños desde los cinco años y lo tenemos por módulos, de acuerdo con las edades. El primer módulo es ‘Aprende jugando’, que busca generar prevención integral. En este módulo todavía no les hablamos a los niños de las drogas, sino de los riesgos que pueden correr. Busca también fomentar la prevención, el respeto a sus padres, a las normas de tránsito, a sí mismos, a su cuerpo, y cositas muy sencillas, como que los niños no tomen el medicamento que su mamá guarda en el baño. Este programa es para niños muy pequeños, por lo que tiene solo gráficos en los que los niños aprenden construyendo sus historias.
¿Pero se trata únicamente de charlas y conferencias?
El programa tiene una duración de dos meses y medio. No es una charla solamente, sino que es un programa que tiene diferente secciones, como por ejemplo aprender a tomar decisiones. Nos interesa inculcarles a los niños, desde pequeños, no cuáles son las drogas y cuáles son sus efectos, sino enseñarles a tomar decisiones. Con estos programas estamos buscando reducir la vulnerabilidad, el riesgo del consumo.
¿Qué hay para los niños más grandes?
El siguiente nivel es para los niños de grados segundo, tercero y cuarto de primaria, con el programa ‘Aprende a valorar’, para que se quieran a sí mismos. Si quiero mi cuerpo, si me respeto, pues no le voy a introducir sustancias o elementos que me van a causar daño. Otro programa, que dura tres meses, es ‘Educar y prevenir’, para estudiantes de grados quinto, sexto y séptimo. Hace mucho énfasis en el tema de tomar decisiones. Lo desarrollamos con niños que están en edades de nueve a once años, quienes normalmente no han tenido ningún contacto con sustancias, pero están entrando en una edad propensa a ser objeto de un ofrecimiento de sicoactivos.
¿Por qué dura tanto tiempo? ¿Eso no agota a los niños?
Es un poco más largo porque tiene capítulos muy importantes, como la selección de amigos, la interpretación de medios de comunicación, el respeto y las reglas, crear cultura de legalidad desde muy pequeños, sentido de pertenencia por el país. Adicional a eso se empieza a hablar sobre el consumo de alcohol y cigarrillo, que son drogas legales, pero que dan inicio al consumo de otro tipo de sustancias.
En todo esto faltan los adolescentes, una de las poblaciones más vulnerables en cuanto al consumo de estupefacientes…;
Para los muchachos preadolescentes tenemos el módulo “Toma el control de tu vida”, en el que los invitamos a generar un proyecto de vida, a tomar decisiones propias. Si tengo claro mi proyecto de vida, no me voy a ver afectado con consumo de drogas o actividades afines, que me van a llevar a la destrucción y a no cumplir mis sueños. El último módulo es para los jóvenes de grados décimo y once. A ellos los queremos volver promotores en prevención de drogas. Necesitamos invitar a los jóvenes a que sean nuestros aliados, a que nos ayuden a ser los multiplicadores con los niños pequeños, porque el niño ve en el estudiante del grado once el modelo por seguir.
El programa parece concentrado en niños y adolescentes, como debe ser, pero ¿contempla a los adultos que los rodean, es decir, a padres y a profesores?
Es un programa integral que busca capacitar a la familia. Para nosotros es fundamental generar conciencia y sensibilizar a los padres de familia sobre la responsabilidad que tienen con sus hijos, además porque la familia es el primer eje socializador de la prevención. Entonces, este programa involucra a padres de familia y a los docentes para que realmente el trabajo sea integral y nos ayude a generar muy buenos resultados en materia de prevención y reducción en la demanda de droga.
El nombre del programa también hace referencia a la prevención de la violencia. ¿Acaso se trata del denominado ‘matoneo’ en los colegios?
Lo hacemos de dos maneras. Una es con el mismo programa, que tiene un capítulo relacionado con el tema de la violencia. Con los preadolescentes y adolescentes manejamos la resolución de conflictos sin violencia. La segunda es que estamos generando prevención al tener un policía como docente, porque es una figura de autoridad que está en el salón, es ese amigo que es un uniformado y esa persona con la que los niños y la comunidad educativa en general establece un vínculo muy importante de confianza. Eso también nos ha permitido detectar tempranamente casos de violencia intrafamiliar, de abuso sexual o de niños que están siendo objeto de algún tipo de maltrato.
La semana pasada lanzaron la campaña “Consume teatro y no droga”. ¿Cómo se articula en ese engranaje?
La prevención tiene que ser nuestra mejor estrategia; la asociamos con actividades lúdicas y deportivas, que sean atractivas para los muchachos. De ahí surgió la campaña ‘Consume teatro y no droga’, con nuestra obra ‘Alerta roja’. Es una invitación a que el niño o el muchacho se vean reflejados en las obras de teatro y llegue a sentirse protagonista. Tenemos también una campaña grande que hacemos anualmente, llamada ‘Dibuja por un país libe de drogas’, en la que invitamos a los niños a que, a través de un dibujo, expresen lo que piensan del consumo de drogas y del narcotráfico. Otra campaña es ‘Baila por un país libre de drogas’, un concurso que hacemos con los niños de todo el país fomentando la cultura y el folclor colombianos.
¿Cómo saben que lo que hacen tiene el impacto esperado?
Los resultados en materia de prevención no se ven en corto plazo; a veces se valora la importancia que tiene la prevención porque no se ve ya. Pero los resultados son muy importantes. Un niño que hoy recibe el programa y en diez años no esté en el consumo de las drogas o en actividades ilícitas o relacionadas con la violencia es el éxito.
Sí, ¿pero cómo saben el impacto que tienen en los jóvenes que involucran en el programa?
Hemos hecho tres evaluaciones. Una con la Universidad Santo Tomás, otra con la Universidad San Martín, y el año pasado con Invamer Gallup. Los resultados muestran que el programa es muy positivo, genera estilos de vida saludable y es muy querido por los niños, los padres de familia y los docentes. La evaluación de Invamer Gallup se hizo a través de unas encuestas personalizadas. De salones en donde se recibió el programa seleccionaron unas muestras.
¿El programa lo desarrollan solo en las grandes ciudades?
El año pasado hicimos el ejercicio de realizar la evaluación no en ciudades capitales únicamente, sino también en municipios alejados, donde hay alta concentración de cultivos ilícitos, donde los niños crecen viendo ese tipo de conductas... Entonces quisimos llevar a escuelitas en municipios alejados nuestro programa escolarizado y los resultados fueron sobresalientes. Fue de gran aceptación por parte de los niños y los padres de familia.
¿Si tuviera que decidir, qué elegiría: la prevención y el trabajo con los niños o pilotear su avión?
Dios y la Policía me han dado la posibilidad maravillosa de combinar dos actividades que me gustan mucho: disfrutar el vuelo y liderar un tema tan bonito como la prevención al consumo de las drogas y la violencia. Soy oficial de la Dirección de Antinarcóticos, me bajo del avión y entro en mi oficina, organizo, lidero mis programas. Volar a diferentes regiones del país me permite supervisar que el programa funcione bien en todas partes.
DATO
El programa “Educación para la resistencia al uso y abuso de drogas y la violencia” de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía es gratuito. Todos los colegios tienen derecho de acceder a él. Pueden hacer su solicitud por el correo electrónico diran.dare@policia.gov.co o al fax 4397444, ext. 1405. También en los diferentes comandos departamentales de la Policía.



