comscore
Facetas

Reinas en curvas peligrosas

Compartir

“¿Qué estarías dispuesta a darme a cambio de la corona? ¿Qué tan atrevida eres?”, le preguntó *Walter a *Vanessa cuando ella recién comenzaba a participar en el Reinado de la Independencia.

Era su primer concurso de belleza, de modo que quedó enmudecida ante los interrogantes de este tipo a quien en su vida había visto, pero quien, al parecer, sí la había notado a ella.

“Te juro que nunca le di el culo -asegura la exreina-. Por fortuna, mi mamá tenía dinero para apoyarme; y mi novio de ese momento también me ayudaba con los gastos del reinado, que son muchísimos”.

Explica que *Walter es uno de los famosos “patrocinadores” que viven, cual goleros, acechando a su presas, desde que se inicia el certamen.

“Mira, la cuestión es así: todo se hace a través de los maricas (asesores) que llevan años en el reinado. Y cuando la niña no tiene cómo costearse el evento, la llevan donde estos tipos, que tienen mucho billete, y las ayudan. Pero ya tú sabes que eso no es gratis. Ajá, siempre está el vivo que te lo pide y la boba que se lo da”.

Aclara que también hay patrocinadores que apoyan a las candidatas sin ningún interés, pero se atreve a decir que es una minoría que no pasa del 5%. Además, estos personajes, por lo general, son políticos y empresarios de la ciudad.

“Me acuerdo que había días en los que las pelás no tenían ni para coger un taxi para ir el evento. También, como son niñas que nunca han visto lujos, se dejan deslumbrar y enredar fácilmente. Entonces, ellos te prometen el cielo, la luna y las estrellas, pero ya tú sabes detrás de qué”.

Todos los días tienen que verse bien arregladas, muy en especial los viernes, que es cuando hay más eventos. Dice la exreina que el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC) las manda a peinar y a maquillar sólo en los eventos oficiales del calendario de fiestas, pero los otros van por cuenta de las participantes.

“A las reinas nos toca poner casi todo, esa es la verdad. Por mucho que la comitiva te quiera ayudar, no da para tanto. Y el IPCC dice: 'mañana todas deben venir con zapatos azules'. Y uno dice: 'mierrrrrrrrrrrda, ¿de dónde los saco?'”.

No es como en el Concurso Nacional de Belleza en el que casi todas las participantes son de familias acomodadas. Además, todos los eventos de ese reinado son patrocinados por distintas marcas como Asoinducals, que les da el calzado para todas las actividades; y Leonisa, que se encarga de los vestidos de baño, entre otras firmas.

****Sammy, un asesor de imagen que ha trabajado con reinas de la Independencia desde hace 12 años, explica que por ser un concurso tan largo, los gastos aumentan y muchas son las candidatas que no tienen cómo asumirlos.

Una de las preocupaciones más frecuentes es conseguir el vestido de coronación. Sólo el alquiler de un traje de noche sobrepasa el millón de pesos. Además, están los taxis, el maquillaje, el peinado, entre otros imprevistos que se vayan presentando en el camino.

“Antes, las candidatas se vestían con la costurera de la esquina. Ya no. Todas las semanas están gastando dinero. El estilista que menos cobra, les puede pedir 70 mil pesos por maquillaje y peinado. Yo les pongo un presupuesto de 300 mil pesos semanales, aunque estas chicas en su mayoría son muy pobres”.

En ese momento es cuando, según Sammy, aparecen los “salvadores”, los patrocinadores, a apoyar a esas que no tienen medios para costearse el reinado.

“Comienzan haciéndoles invitaciones a cenar y ellos les colaboran con dinero. La decisión depende de cada una. Conozco varias que dicen: 'no, ya, hasta ahí'. Pero te voy a ser sincero, aquí hay metidos hasta políticos y esos prometen corona aprovechándose de la ingenuidad de estas niñas”.

Con nombres propios y sectores, se despacha enunciando las reinas que han pasado por las manos de los patrocinadores. Así como aquellas que después del concurso aprovecharon la popularidad del certamen para dedicarse a la prostitución o ingresar a redes de trata de personas, como el reciente caso de la representante del Reinado de la Independencia, Kelly Johana Suárez, del barrio Obrero, capturada en la isla de Barú, supuestamente por explotación sexual a menores de edad.

La joven no abandonó su porte de reina ni siquiera después de capturada. Junto a ella, otros fueron señalados por el mismo delito. Sin embargo, ella fue quien más sorprendió no sólo por ser una figura pública, sino por su actitud tan altiva, estilo, gracia y forma de caminar, mejor, de desfilar, frente a quienes la acusaban.

***Julie Peña, antropóloga social de la Universidad de los Andes y especialista en Estudios Internacionales con Énfasis en Género de la Universidad Sorbona, de París y funcionaria de la Fundación Renacer, explica que este tipo de concursos reflejan la estructura de una sociedad patriarcal y machista en la que existe una cosificación del cuerpo de la mujer.

“Los reinados son una vitrina para mostrar y para vender desafortunadamente --explica--, pero ojo, no para que ellas se vendan. Porque lo que hay detrás son unos hombres que desconocen que en este país es un delito comprar sexo con menores de edad. Ahí está el problema: hombres y mujeres que trafican y mercantilizan el cuerpo de las mujeres”.

No cree que la pobreza sea el factor principal que desencadena estos hechos, más bien considera que existen una serie de imaginarios que sustentan que los hombres pueden comprar sexo, que el cuerpo de la mujer es una mercancía, que vale menos y que tienen poder sobre éste.

“Estas chicas, más allá de su pobreza, muchas veces lo que sucede es que no tienen familias protectoras que les enseñen a verse de una manera diferente a como nos dicen los medios de comunicación: con ciertas medidas, buscando agradar a los hombres. No sólo las familias, sino también las comunidades. Si a ti desde niña te dicen que eso está bien, siempre lo vas a ver así”.

En Colombia no hay cifras estandarizadas sobre el número de casos de explotación social. En Cartagena se han venido haciendo esfuerzos para unificar esas cifras, a través de mesas de trabajo con organizaciones estatales y de la sociedad civil como Renacer.

Dice que en Cartagena se está trabajando por visibilizar esta problemática que hace algunos años no era un delito, era algo normal que unos adultos pagaran por tener sexo con menores de edad.

“Cartagena sí está trabajando en el tema, pero un problema tan desbordante necesita más esfuerzos. Todos debemos estar alertas”.

EpílogoEn el texto no hay declaraciones del IPCC, organizador del evento, puesto que su directora, Nacira Ayos, no atendió ninguna de las 10 llamadas que se le hicieron desde este medio. El Jefe de Prensa de la Alcaldía quedó en comunicarse con ella, pero finalmente no se sabe qué pasó. Entre tanto, el periodista de esa dependencia también intentó hacer, supuestamente, el contacto con la funcionaria, pero tampoco se logró. Por eso, no se pudo conocer cómo desde esa dependencia se blinda a las candidatas para que no sean víctimas de los “patrocinadores”.

Estas son algunas de las conclusiones:

-No se puede generalizar. No todas las reinas han aceptado las ofertas de los seudopromotores. Hay quienes han participado en el concurso y sí lo han utilizado como vitrina, pero para impulsar sus carreras y dejar en alto el nombre de la ciudad.

-La culpa no es de las candidatas. Es un delito que está sustentado en esas desigualdades de género y de edad, al haber una cantidad de adultos y de redes que se están aprovechando de las condiciones vulnerables de esta población para violentarla.

-En Cartagena sí hay explotación sexual y en la medida en que se continúe visibilizando esta problemática, se podrá seguir capturando a los responsables.

*Nombre cambiados: Walter, Vanessa y Sammy. 

Los famosos patrocinadores están cual goleros, acechando a su presas, desde que se inicia el certamen. Fotos: Luis Herrán/ El Universal/
Los famosos patrocinadores están cual goleros, acechando a su presas, desde que se inicia el certamen. Fotos: Luis Herrán/ El Universal/
Una corona llena de espinas.
Una corona llena de espinas.
La exreina Kelly Johana Suárez, del barrio Obrero, fue capturada en la isla de Barú, supuestamente por explotación sexual a menores de edad.
La exreina Kelly Johana Suárez, del barrio Obrero, fue capturada en la isla de Barú, supuestamente por explotación sexual a menores de edad.
Casi todos los gastos del reinado van por cuenta de las candidatas.
Casi todos los gastos del reinado van por cuenta de las candidatas.
Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News