Es el guardián de las emergencias en Granada, España. Desde hace dieciséis años, el médico Eladio Gil Piñero (Cartagena de Indias, 1962), dirige la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias de Granada (EPES).
“Cada día nos preparamos para las emergencias individuales y colectivas, pero en todo este tiempo, no hemos tenido un desastre que lamentar. Recuerdo la caída de un puente con un saldo de seis muertos. Tenemos un Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue). Los equipos móviles atienden situaciones extremas en Granada, la tercera comunidad con mayor densidad de población después de Sevilla y Málaga. Luego, están Granada y Córdoba.
Una ciudad que tenga más de quinientos mil habitantes es una ciudad grande en España. Prestamos atención primaria en centros de salud y también de manera extra hospitalaria. En España se cumple la atención domiciliaria. El sistema de salud es público, aunque existan también sistemas privados, pero lo público es lo emblemático.
Allá no existe la estratificación de los pacientes. A todos se les recibe y atiende por igual, provengan de Nelson Mandela o de Bocagrande, para citar un ejemplo cartagenero.
Incluso, ese derecho es también para los extranjeros que residan en España. Recibimos tres millones de llamadas al año. Y no dejamos ninguna llamada sin responder o atender. Con una sola llamada te dan la cita en España. Nos llaman al 061, 962 y 112, y clasificamos las llamadas por sus niveles de gravedad. Los tiempos se controlan. Y trabajamos de manera articulada, con el único fin de que nadie se muera por una urgencia en la calle o en la casa.
“Nos evalúan dos veces al año, y nuestra calificación es 9,3 sobre 10. Jamás hemos bajado al 9, porque nuestro deber es la vida de la gente y la calidad de los servicios. Nuestra meta siempre es llegar antes, con la mayor rapidez. Es un servicio público. Trabajamos para el ciudadano. No es tolerable el desgano. Nuestro principio es la universalidad de la asistencia médica, el sentido de la equidad. La ciencia médica es inexacta, porque hay factores que influyen en determinadas patologías”.
Eladio Gil es Médico de la Universidad de Cartagena, Master en Medicina Extrahospitalaria, especialista en Medicina Intensiva, Master en Bioética. Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.
ENFERMARSE EN ESPAÑA
¿De qué se enferman los españoles?Todo tiene que ver con tres C: carretera, corazón y cáncer. Accidentes de carretera, problemas cardiovasculares, infarto cerebral vascular. Las enfermedades están ligadas a los hábitos alimenticios. La esperanza de vida en España es tan alta como en Japón. El promedio de vida para los hombres es de 78 años y el de las mujeres de 82 años. Allá no puedes fumar a cincuenta metros de un colegio o un parque. Ahora hay una fijación oral a los cigarrillos electrónicos. La salud es una prioridad estatal en España, al punto que cuando se habló de recortar los presupuestos del sector, la gente se opuso y la ciudadanía se levantó en una resistencia activa. En la crisis económica que ha vivido España, lo primero que se protegió fue la salud”.
ENFERMARSE EN CARTAGENA
Los paseos de la muerte no tienen nombre en una sociedad democrática, y en ninguna sociedad humana. Que alguien se muera en la puerta de un hospital, porque no tenga con qué pagar una consulta o una emergencia; o que le niegan la atención médica, y le pospongan la cita esperada durante meses, eso no tiene nombre.
Eladio Gil Piñero recuerda una imagen reciente de una caricatura en la que aparecía un epígrafe en una lápida: “Díganle a la EPS que ya no necesito la cita”. Eladio dice que cuando vuelve a su ciudad natal, piensa que hay muchos recursos clínicos, y capacidad de recursos profesionales y humanos, pero están desarticulados.“Hay una tendencia a la obesidad, la he visto en Cartagena, en gente muy joven que no tiene hábitos saludables y no hace ejercicios”. Eladio se mira el abdomen y dice: “yo también tengo sobrepeso”.
Respira y reflexiona: “Atesoramos conocimientos y experiencias que deseamos compartir en Cartagena, que no genere gastos. Podemos ayudar y asesorar como ha ocurrido en El Salvador, Bulgaria o Rumania, que ya tienen un Centro Regulador igual al de nosotros. En eso podemos hacer mucho en Cartagena, en formación e instrucción, para evitar el caos en la salud y ser eficientes en las urgencias y emergencias. Creo que ha faltado voluntad política para organizar eso aquí. El dinero público destinado a la salud es sagrado porque es la vida de la gente. Los recursos públicos no deben tener otra finalidad que los servicios a la comunidad”. Dice que el asunto puede ser tan sencillo y eficaz como la tele medicina aplicada con rigor en cualquier lugar del mundo.
LA MEDICINA DEL ARTE
Cuando Eladio Gil Piñero era niño contaba con el médico Lefranc, que iba a su casa cada vez que se enfermaba. Era un médico providencial y entrañable para los cartageneros. Atendía a todos por igual, tuvieran o no con qué pagar, y llegaba a la casa de sus pacientes. Eladio extraña ahora el íntimo ámbito del taller de esculturas y pinturas en el que Eladio Gil y Fini Piñero de Gil, sus padres, amanecían en su casa de Manga, compartiendo arcillas y colores. Alguna vez estuvo tentado a hacer esculturas, dejó el barro listo para una efigie.
Las fichas del ajedrez están allí desde que se fue el padre. La casa paterna es una inmensa galería y museo de arte, donde el más secreto rincón está concebido con arte. Es un lector de novelas y poemas, y en Granada asiste a una escuela musical con su esposa, en donde estudia y afina su voz. La nostalgia lo acorrala y piensa en la otra Cartagena sencilla y humana donde se conocían todos.

