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Henry Fiol vino con su salsa

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Henry Fiol la vacila.

Lo veo acercarse con una camisa negra con blanco, que combina perfecto con sus zapatos y pantalón del mismo tono. Tiene el cabello perfectamente acicalado. Es lacio, pero no se le mueve una hebra. Estoy segura de que se peinó el bigote. Jamás había visto uno tan emparejado.

Es el papá del son cubano. El tipo es una eminencia: pinta, escribe, toca la flauta y las congas. Como si fuera poco, es director de orquesta y canta, sin esfuerzo alguno, reposadito, rico, atrasadito.

El neoyorquino llegó a la redacción de este diario para promocionar un concierto para el que lo contrataron en Cartagena.

Esa hora que estuvo en el periódico, la redacción se paralizó. A través de un vidrio veía a un grupo de señoras del diario y, sobre todo, jóvenes esperando por una foto. En sus rostros era evidente el desespero por que acabara rápido la entrevista para volver a sus puestos de trabajo.

Para su desdicha, Henry, así como canta, conversa: es demasiado tranquilo. Respondió a todo, y hasta interpretó sus éxitos La juma de ayer y Zúmbale. Cuando ya pensaba que había terminado, cantó uno de mis favoritos: Mala suerte.

¿Qué hace un pintor cantando?

-Después que me gradué, conocí el mundo elitista de las artes plásticas y fue una gran desilusión. Me preguntaba si me iba a pasar el resto de la vida con esa gente con la que no me identificaba.

En Nueva York era maestro de estudiantes con problemas de drogas, tocaba solo los fines de semana. Así duré varios años hasta que grabé mi primer disco como solista y pegó tanto en Latinoamérica que salían muchos viajes y me tocó renunciar a mi trabajo de profesor.

¿Cómo ve la salsa colombiana?

-La primera vez que vine a Colombia fue en el año 80. Ustedes no sabían mucho de salsa. El único grupo era Fruko y sus tesos. Los músicos no sabían tocar la conga, la percusión. Recuerdo que en esa ocasión me acompañó una banda de Cali que tocaba más cumbia que salsa. Pero con los años todo cambió. Yo diría que hoy la capital de la salsa a nivel mundial es Colombia, especialmente Cali, Buenaventura y Cartagena. Los músicos han progresado increíble. Tanto, que vengo siempre solo. No veo necesidad de traer a ningún músico conmigo, porque aquí hay excelentes.

¿Se puede vivir de la música?

-Hoy es muy difícil, porque la piratería y el internet han hecho que no haya ventas de discos como antes. Ahora en cada esquina ves gente vendiendo discos piratas. Por 2 mil pesos colombianos consigues un mp3 con 99 canciones de uno. No hay forma de competir con eso. Por eso decidí regalar mi música, antes de que me la roben de esa forma.He grabado tres producciones discográficas y he decidido regalarlas a través de mi página web a mis fans. Pueden descargarlas totalmente gratis. Esa es una de las formas para mantenerme vigente. Porque el artista que no graba disco, lo quieren poner en el pasado, como una reliquia. Por eso he tratado de seguir grabando.

¿Se asusta antes de una presentación?

-Cuando son espectáculos muy grandes, sí. El truco cuando estoy tocando en sitios donde van hasta 50 mil personas es tratar de enfocarme en alguien de las primeras filas que tenga mucho entusiasmo. Un grupo que yo vea que se está gozando el show. Así se me olvida el miedo.

¿Cómo nace una canción de Henry Fiol?

-Eso es difícil de contestar. El proceso de componer a veces es muy largo. Casi siempre comienzo con el coro. A veces tengo que poner una idea a fuego lento, y eso tarda meses e incluso años, hasta que encuentre la palabra clave para terminar la rima. Es mucho trabajo. Y lo que me deprime es la falta de aprecio y de importancia que el público le pone a las composiciones. Le dan más valor al mensajero que al creador del mensaje. Todo empieza con el compositor. Sin él, el artista no puede cantar. Porque la mayoría no tiene el don de componer. La gente ignora al compositor por completo.

Usted escribe, pinta, ¿de qué manera ha incidido esa experiencia pictórica y literaria al componer?

-Soy pintor, por eso intento ponerle creatividad a lo que escribo. Un artista es quien crea del aire una pintura, una escultura, una canción. Ese es el verdadero artista. Quizá por haber estudiado artes plásticas tengo una sensibilidad más agudizada que las personas normales: veo y escucho cosas que el resto no le pone atención.

¿De dónde salió su éxito La juma de ayer?

-Yo no lo quería grabar, porque hablaba de pura tomadera, y fíjate es uno de mis temas más populares.La Juma es una palabra, creo que cubana, que quiere decir borrachera. Pero aquí, en especial en Medellín, creen que estoy diciendo La fuma, entonces cuando la estoy cantando veo que sube una nube de humo del público. La gente prende su tabaco.

¿Y Zúmbale?

-Fue algo muy interesante lo que pasó con Zúmbale. Yo grabé ese tema en el año 92 y cuando lo hice nadie le puso atención. Comenzó a pegar 20 años después. Tengo entendido que sonó, porque lo pusieron en una discoteca en Madrid. Fue una pegada natural, no hubo ninguna promoción de alguna casa disquera. El tema gustó mucho entre los jóvenes.

¿Sabes cómo salió esa canción? Cuando yo era maestro de escuela vi a un par niñitas dominicanas cantando un juego de palmadas. Me sonó como pegajoso y les dije que lo jugaran, pero más lento. Le hice un par de arreglos musicales y trabajé los coros.

Es algo bonito pegar un disco, pero al mismo tiempo es triste porque he intentado componer canciones con mensajes políticos y profundos. He tratado de crear una salsa con contenido y entonces lo que pega es una tontería.

¿Cómo le va con la gastronomía colombiana?

-Es un problema, porque soy vegetariano desde hace 25 años. Y aquí en Colombia la comida es más carne que otra cosa. A veces es difícil conseguir qué comer.

¿Por qué se volvió vegetariano?

-Cuando era maestro de escuela, tenía un par de colegas, a quienes molestaba todo el tiempo porque eran vegetarianos. Les decía que eso era comida de conejos. Hice un experimento de una semana sin comer carne y sentí un gran cambio al tercer día. Me sentí menos agresivo y tenso. Así que seguí y me quedé.

¿Qué piensa de otros géneros colombianos como el vallenato?

-No soy amante del vallenato. El sonido del acordeón es muy chillón. No quiero despreciar el género, pero me gustaría más si en vez de un acordeón fuera un piano.A lo mejor meto la pata cuando digo esto, pero es que tengo el sentido auditivo muy sensible.

¿Y de los nuevos exponentes de salsa romántica?

-Veo que no pueden cantar y tocar una clave o una maraca al tiempo. No tienen conocimientos de percusión. Lo que están haciendo es cantar una balada encima de una salsa. Hay algunas excepciones, pero creo que la salsa romántica le ha hecho mucho daño a este género.

¿Quién es su ídolo salsero?

-Beny Moré es uno de los más grandes en esta música. Y yo no lo escucho mucho, porque me pone triste. ¿Cómo me atrevo a cantar después de él? Para mí es la cumbre entre los soneros cubanos.

Yo tengo una voz como finita, no tiene mucha calidad (a alguien del fondo se le sale un 'no jodaaaaa'.) ¡Es verdad! Es que no tengo mucha calidad en mi voz, pero como soy percusionista sé cómo usarla y meterla en la clave.

También aprendí mucho escuchando a Guillermo Portabales, un cantante de música campesina. A él le aprendí a sacarle el jugo a la letra sin estar gritando más bien cantando atrasadito.

¿Qué opinión tiene del Joe Arroyo?

-Era mi cantante colombiano favorito. Para mí, era el número uno. No he escuchado ninguno que se le haya acercado. Tiene ese sabor antillano de cantar sabroso, calmado, atrasadito. 

EL sonero no es un "salao". Fotos: Aroldo Mestre/ El Universal/
EL sonero no es un "salao". Fotos: Aroldo Mestre/ El Universal/
Cree que El Joe Arroyo era el mejor cantante en Colombia.
Cree que El Joe Arroyo era el mejor cantante en Colombia.
Es el papá del son cubano.
Es el papá del son cubano.
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