El galeón San José, intocable e indivisible

16 de junio de 2019 12:00 AM

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Lleva el galeón San José sobre sus hombros y ha escrito el libro más completo, exhaustivo y pormenorizado en un primer tomo de 786 páginas, que reúne el largo peregrinaje del naufragio, la búsqueda, el hallazgo y el litigio.

El historiador Francisco Hernando Muñoz Atuesta, miembro de la Academia de Historia de Cartagena, es Veedor Nacional del Patrimonio Sumergido de Colombia, y ha reconstruido paso a paso lo que ocurrió aquella tarde del 8 de junio de 1708, cuando la escuadra inglesa disparó sus cañones contra el galeón español cargado de oro de América y lo hundió con cerca de 600 tripulantes y pasajeros.

En los últimos años, el historiador Francisco Muñoz Atuesta no ha dormido descifrando cada paso tras el galeón, mirando con lupa los mapas del siglo XVIII y revisando cada documento para lograr la hazaña de escribir ‘Galeón Señor San José: Patrimonio Cultural Indivisible’, publicado en abril de 2019, en cuya portada trae además las primeras imágenes del hallazgo, unas declaraciones controvertibles de la ministra de Cultura Mariana Garcés, en 2017: “Colombia no está interesada ni obligada a mantener el patrimonio cultural sumergido”.

“Comprende este libro, la compilación cronológica de los hechos relacionados con este singular hallazgo soportados documentalmente, permitiendo al lector conocer lo verdaderamente acaecido en torno a este Bien de Interés Cultural de la Humanidad, mediante una rigurosa investigación realizada por el autor, quien ha sido uno de los principales actores en la defensa de la preservación absoluta de este legendario Galeón español del siglo XVIII. Se muestran los diferentes esfuerzos que se han dado en procura de su expolio en diversos tiempos, así como la singular lucha librada por un puñado de ‘ciudadanos preocupados’ que han logrado evitar que este singular Patrimonio Cultural Sumergido de los Colombianos, bajo ninguna circunstancia, sea utilizado como medio de pago por su propio rescate”.

El proceso legal para defenderlo, enmarcado en una Acción Popular instaurada por el abogado César Augusto Duarte Acosta el 22 de mayo de 2018, ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca; ha logrado mantener a salvo, aunque al borde del precipicio, este documento histórico de calidad irrepetible, testigo de excepción de la génesis de la multiculturalidad y pluriétnicidad de la Nación colombiana. Como anexo se presenta la versión del abogado Danilo Devis Pereira, apoderado general de la empresa norteamericana Sea Search Armada (SSA), con su recuento de los hechos, dando al lector los elementos necesarios para realizar su propio juicio, sopesando la información en su conjunto. La investigación tropieza con indiscutibles actos de piratería, codicia, intriga y corrupción; una compleja trama de intereses, digna de ser conocida. Un segundo tomo de esta pesquisa aspira dar pronta cuenta del desenlace de la historia, el cual no puede ser otro que la inevitable declaración del Galeón Señor San José como un Bien de Interés Cultural indivisible, enfatiza Muñoz, que le preocupa la lenta y desacertada actitud del gobierno colombiano.

NEGOCIAR LO INNEGOCIABLE

La Sociedad Gloca Morra Company Inc solicitó en 1979 a la Dirección General Marítima (Dimar) permiso para explorar en la plataforma continental colombiana, las especies náfragas y tesoros sumergidos y se les autorizó por dos años esa búsqueda. En 1980 se invirtieron 12 millones de dólares, supervisados por la Armada Nacional, y en 1982 el país fue sorprendido con la denuncia del hallazgo de tesoros por Glocca Morra Company (SSA), la empresa exigía ser titular de todos los privilegios de esos tesoros. El punto donde los descubridores dijeron que estaba el tesoro, precisando en el mapa, no fueron coordenadas precisas y sí estaban pero en una vecindad cercana. En 1983, Dimar autorizó la cesión de Gloca Morra Company a Sea Search Armda (SSA) “de todos los derechos, privilegos y obligaciones surgidas del descubrimiento” (Documento del litigio del San José, elaborado por Danilo Devis Pereira, que publica Muñoz Atuesta en su libro).

La negligencia empezó a sembrar ambiguedades y desatinos cuando los gobiernos de Colombia no consideraron ni elevaron el rescate del galeón como un asunto de Estado, conceptúa Muñoz.

Desde 1982 hasta 2015, transcurrieron 33 años que se perdieron en el pleito jurídico con la SSA. Pero lo más insólito para este historiador: “Con el peso de una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, a favor de los denunciantes, en 1982, que compromete el 50 por ciento de los bienes que tengan calidad de tesoro, es absurdo que el gobierno de Juan Manuel Santos haya embarcado a la Nación en el redescubrimiento del mismo naufragio con otra empresa extranjera, donde se ha pretendido comprometer hasta un 45 por ciento adicional, con el cual los colombianos tendríamos embolatado el 95 por ciento del Patrimonio Cultural contenido en este singular naufragio”.

preguntas de la vigilia

Entre las preguntas que el historiador se hace y responde están: ¿Por qué el proyecto de rescatar el galeón San José nunca se ejecutó como un proyecto de Estado? ¿Por qué las leyes elaboradas terminaron atentando contra el mismo patrimonio cultural sumergido, creando un diseño de legislación, cuando varios países quieren ser dueños de un tesoro que es patrimonio intocable e indivisible de los colombianos y de la humanidad? Pero fue grave que en el comienzo del rescate del galeón a los cazadores de tesoros sumergidos se les dijera que se les pagaría con parte del tesoro encontrado. Ese tesoro no es negociable porque es patrimonio de los colombianos y de la humanidad. Pero cuando se dice humanidad no es para que vengan los ingleses, los norteamericanos o los españoles a creer que pueden usufructuarlo. Pagar por rescatar un galeón sumergido no debía incluir jamás los tesoros encontrados. Eso es intocable. Uno de los documentos claros, iluminadores y sensatos sobre el galeón es el del 11 de diciembre de 2015 “El galeón San José, objeto de ciencia, no de comercio”, firmado por incontables científicos, humanistas, historiadores y expertos en patrimonio, en el que encienden las alarmas ante el presidente Juan Manuel Santos de que la legislación colombiana permitiera que después de 307 años los objetos o tesoros sumergidos en el lecho marino cerca a Cartagena “acaben siendo objeto de una comercialización masiva. Ese no es un fin digno para un patrimonio tan valioso desde el punto de vista histórico. Quebrar la unidad de lo que el galeón guarda, disolver partes esenciales de este patrimonio en el mercado, sería enajenar, según la citada ley colombiana de 2013, su valor histórico”. La sugerencia de los expertos era establecer una cooperación internacional “del más alto nivel científico, a la altura de este patrimonio”. El otro documento necesario y certero es la declaración de la Academia de Historia de Cartagena, del 7 de junio de 2018, de nombrar al galeón San José Patrimonio Cultural de la Nación, “el más grande hallazgo del patrimonio submarino de la humanidad”.

Epílogo

Curioso que 311 años después sean los mismos ingleses los que reclamen indemnizaciones sobre el tesoro del galeón que ellos mismos atacaron y hundieron, y sean los mismos españoles los que también reclamen derechos sobre un tesoro que no les pertenecía, aunque el barco fuera suyo. Y sea el Estado colombiano el que haya sido derrotado “en siete sentencias en contra, una en la jurisdicción constitucional, tres en lo civil y una en la administrativa”, precisa el historiador.

El Galeón San José, artillado con 56 cañones de bronce de 16 libras y entre 8 y 10 piezas con calibre de a 6, duerme en el océano desde el atardecer el 8 de junio de 1708, cuando viajaba entre Portobelo y Cartagena de Indias.

El tesoro está sumergido, pero el litigio sigue a flote.

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