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Eligio García Márquez: el Benjamín de la familia

Eligio García definió la literatura como “la mejor creación del hombre”. Y esta literatura fue entendida y enriquecida por el legado que nos deja este “historiador privado” de Cartagena.

EL UNIVERSAL

26 de junio de 2021 06:16 PM

Por Margarita Sorock - Especial para El Universal
I. Preámbulo

Cuando tenía ocho o nueve años, Eligio recordaba:

...el profesor de castellano me preguntó si teniendo yo un hermano que escribía (ya había publicado La hojarasca), a mí también me gustaba escribir. No se me olvida lo que contesté, clarito le dije: “No, señor, porque a mí no me gusta decir mentiras”.

II. El último Buendía

Veinte años separaban Gabriel José, el mayor, de Eligio Gabriel, el menor, de los hermanos García Márquez. Ambos fueron periodistas y creadores de ficción. Comparten un enorme amor por las letras pero los mundos que vivieron, y los que crearon en sus obras, son completamente distintos. Gabriel nació en Aracataca y vivió durante muchos años en una Colombia rural. Para Eligio, nacido en Sucre y criado en Cartagena, el mundo fue urbano. (Lea aquí contenido relacionado con Gabriel García Márquez)

Siguiendo los consejos de su hermano y padrino, Jaime, Eligio se matriculó en la Universidad Nacional en 1966 para estudiar Física. Trabajaba en la legendaria Librería Buchholz y escribía artículos sobre ciencia para El Espectador. Mantuvo una relación cercana con Roberto Burgos Cantor, amigo desde bachillerato. Eligio y Roberto mantuvieron una larga correspondencia con el escritor y científico argentino, Ernesto Sabato, quien era su guía. En 1968, Eligio se retiró de la Universidad Nacional. Su amor por la investigación, y su persistente indagación le sirvieron en sus nuevas carreras de periodista y escritor, donde mostraba rigor e independencia. Roberto Burgos lo resumió así: “El que encuentra la quinta pata del gato. Eligio”.

En 1972 se casó con Myriam Garzón. Su viaje de bodas los llevó a Caracas, donde el mayor de sus hermanos fue galardonado por la novela Cien años de soledad. En 2001, Eligio publicaría un laureado estudio sobre esa novela titulado Tras las claves de Melquíades. Por él, Eligio recibió la medalla colombiana al mérito cultural.

III. Cartagena y el relato urbano

A la vez que se probaba como periodista, Eligio escribía obras de ficción, publicadas entre 1971 y 1978. Todas están situadas en Cartagena de Indias, claramente identificada. Su Cartagena es la del béisbol y boxeo, casinos, burdeles y calles—una ciudad con unos 300.000 habitantes, la mayoría de escasos recursos.

En el primer cuento, Esa rara tristeza, los personajes están en la procesión acompañando al joven Luis, próximo a graduarse como ingeniero, a su descanso final después de que muere atropellado por un camión. Ángela, su novia, inventó un rito simbólico de “matrimonio póstumo”, colocándole una argolla al dedo de Luis antes de enterrarlo. Intervienen fragmentos de conversación de otros dolientes. Las palenqueras, vendedoras ambulantes, especulan si la muerte hubiera sucedido por no haber prendido la vela a la Santísima Trinidad. También lamentan el gasto irrecuperable, perdido en los estudios de Luís.

Con pinta de bigliguer recrea el mundo del béisbol. Los Indios, equipo profesional cartagenero, trae al pelotero Jesse Concepción de los Estados Unidos para salvarles la temporada de 1955. Jesse no rinde y el caprichoso público es su verdugo. Jesse estaba listo para renunciar, pero a última hora supera la crisis y juega como la estrella que esperaban. Dos años después, Jesse, ya famoso, quiere volver a jugar en Cartagena pero para esa fecha el béisbol había abandonado la ciudad. Irónicamente, Jesse surge en una latitud mientras que el béisbol se acaba en otra: destinos en contravía.

En El campeón de siempre, el relato más divulgado de Eligio García, el lector es testigo de la larga conversación entre un boxeador y su implacable conciencia —una que no perdona su indisciplina y malacrianza en su intento de regresar a la fama y concluir su carrera como el campeón que una vez fue. Sorpresas lo esperan.

A cambio de nada muestra la versatilidad de Eligio con complejos temas sociales. Carolina Lecompte Román, dama de alcurnia, pierde su fortuna en el casino de un elegante hotel y tiene que negociar el pago de su enorme deuda con el gerente, un exalcalde apodado “El Virrey”. La conversación se realiza dentro de la mayor cordialidad, aunque para Carolina el virrey es un “don nadie”. El precio que le exige sacrificaría a su hija quinceañera, la Prince, así evitando los escándalos que la encopetada dama tanto temía.

La única novela de Eligio García, Para matar el tiempo, se lleva a cabo en barrios populares. Hernando, el narrador, no pasó en la universidad y está sin trabajo. Mata el tiempo en las esquinas, hablando de béisbol, boxeo, música y mujeres. Por casualidad, Hernando conoce a Tatiana, una joven de familia prestante, venida a menos por las venganzas de otras poderosas familias cartageneras. Se trata de jóvenes en el umbral de la adultez, luchando por definir sus roles en una sociedad que no les brinda oportunidades. Es una sociedad cerrada, donde los negros y los pobres tienen oportunidades limitadas, pero el apoyo mutuo y la solidaridad mitigan los crueles destinos sociales. Los jóvenes asumen sus vidas, arrastrados por sorprendentes circunstancias que los obligan a madurar.

En la ficción de Eligio García la historia de la heroica Cartagena tiene novedosas interpretaciones. Pedro de Heredia, su fundador español; la India Catalina, su intérprete indígena; Blas de Lezo, el comandante que la rescató de los ingleses; los mártires de la Independencia y el cuatro veces presidente Rafael Núñez no son grandes figuras de leyendas épicas. Para sus modernos habitantes, Heredia y Blas de Lezo fueron equivocados; la India Catalina y Rafael Núñez, traidores, y los mártires, verdaderos cobardes. Se ve la historia desmitificada por anti-héroes que protagonizan sus propias anti-historias.

Eligio García Márquez: el Benjamín de la familia
IV. El ser humano y la creación

Eligio García ejerció el periodismo por más de 35 años en medios como El Espectador, El Tiempo, Cromos, Nueva Frontera, y Cambio 16. En 1982 se recopilaron sus entrevistas con nueve destacados autores latinoamericanos en una obra titulada Son así. La más conocida, Sinfonía inconclusa, documenta el intento de Eligio de entrevistar al novelista cubano Alejo Carpentier, pionero del realismo mágico. Eligio nunca logró la entrevista, pero Carpentier está sorprendido cuando descubre que la persona a quien se había negado fue Eligio García Márquez— de quien Gabriel es hermano mayor.

En los 1980, Eligio se desplazó a Cartagena y Mompox para documentar la filmación de Crónica de una muerte anunciada, realizada por el premiado director italiano Francesco Rossi. Años atrás Eligio había cubierto la filmación de Tiempo de morir para la revista Cromos.

La tercera muerte de Santiago Nasar: Crónica de la crónica narra la experiencia de la filmación multinacional a la vez que enriquece la historia con información sobre las negociaciones que permitieron su filmación, la “torre de babel” de idiomas durante el rodaje, y la decisiones de los editores de la cinta.

Para Eligio García la creación humana siempre fue noticia. Analizó la popular novela norteamericana La hoguera de las vanidades en el ensayo Tom Wolfe, o la novela periodística, publicada en 1991. Wolfe reducía sus personajes a sus defectos más nocivos y terminó siendo víctima de su propio invento. Eligio García muestra la transformación de Wolfe en “gurú literario”, del acertado crítico que una vez fue.

En los 1990, Eligio García obtuvo una beca del Ministerio de Cultura para estudiar Cien años de soledad, rastreado sus claves y analizando su descomunal éxito. Eligio ya fue ampliamente conocido por su programa Ventana al libro, televisado semanalmente de 1993 a 1997 por la Señal Colombia. En marzo de 2001 Tras las claves de Melquíades fue presentado en la Biblioteca Nacional de Colombia. Poco después, Eligio fue condecorado con la medalla al mérito cultural por esa destacada labor. Tras las claves... lleva al lector por la larga gestión de 18 años de esta obra maestra. Eligio desarrolla una técnica de análisis y narración llamada “periodismo literario”, un híbrido que exige rigor en el reportaje fáctico a la vez que emplea un estilo narrativo que incursiona en lo literario en una yuxtaposición de ideas rica, compleja y original. (Puede leer también: Falleció Margot García Márquez, hermana de Gabo)

V. Un legado original

Eligio García Márquez falleció en Bogotá el 29 de junio de 2001. Sus cenizas reposan en Cartagena de Indias. Dejó un generoso legado literario y periodístico y un gran amor por las letras. En una entrevista publicada en El Universal en 1984, Eligio García definió la literatura como “la mejor creación del hombre”. Y esta literatura fue entendida y enriquecida por el legado que nos deja este “historiador privado” de Cartagena.

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