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¿Un beso cuenta como traición?, un infiel te cuenta su experiencia

Hoy te abro una ventana de mi vida para que, con mi experiencia, aprendas una lección que entendí a las malas sobre las relaciones de pareja y la lealtad.

VALERIA CARAZO

16 de octubre de 2022 12:00 AM

“Si te quieres ir yo lo voy a entender. Tienes mil razones para no volver, me da miedo no volverte a ver, Pero es lo que merezco por infiel”.

Si naciste en la década de los 2000 y ya te encuentras en tus veintes seguro escuchaste, alguna vez, esta parte de la canción ‘Sexto sentido’, de Bad Bunny y Gigolo & La Exce, en la que se confiesa una infidelidad y, aunque en la canción se refieren a que es una acción que se ha repetido varias veces, hoy te voy a contar la primera y única vez que fui infiel, pero ojo, no creas que enorgullezco de eso. Lea aquí: Los daños psicológicos que deja una infidelidad

Antes de comenzar, te pido, por favor, que leas hasta el final, porque no solo vengo a contarte un chismecito, sino que te daré una lección que aprendí -a las malas- sobre las relaciones de pareja y la lealtad.

A muchos nos pasa que cuando entramos a la universidad queremos descubrir todo lo que el mundo nos ofrece. Bueno, no todo, pero como nos sentimos más grandes, creemos que somos supermaduros y que estamos listos para enfrentarnos con el mundo exterior que, en realidad, es un gigante al que vamos domando día a día. Le puede interesar: Así es como el desamor puede afectar de verdad la salud de tu corazón

En mi primer año de universidad, no había fiesta a la que faltara, ni ‘parche’ al que no fuera. Por eso, en mi casa siempre me decían: “En todos los chorritos te quieres bañar”, pero lo que pensaba en ese momento era que solo sería joven una vez y que esas “oportunidades” no se presentarían dos veces. Nunca me había sentido tan libre como ese año en el que también conocí a muchas personas que, sin duda, fueron lo mejor que pude llevarme de ese año, pues hoy en día, algunas de ellas aún hacen parte de mi vida.

Ya no estaba feliz, ni sentía que podía ser yo misma con esa persona.

De niña siempre pensaba: “Cuando tenga novio será como un príncipe azul. Todo será perfecto”, pero no podía estar más equivocada, pues cuando comencé mi carrera universitaria tenía pareja y todo iba muy bien hasta que pasaron algunas cosas que no supe manejar.

Llegaron los desacuerdos, tampoco teníamos la misma edad, ni el mismo círculo social. Todo eso se juntó, desafortunadamente, con la otra parte de mí que quería salir con mis amigos, experimentar... En realidad, solo me interesaba disfrutar el momento y fue allí donde llegaron las decisiones desacertadas.

Pasó el tiempo y decidí ignorar lo que sentía, pues no quería lastimar a nadie, pero también sentía que era más fácil hacer eso, en lugar de ser sincera con mis sentimientos y darme cuenta de que no quería estar en esa relación. Hoy en día lo entiendo.

Pasaron los meses y la idea de romper con mi novio invadía mis pensamientos, sin embargo, se me hacía muy difícil tomar decisiones como esa, porque sabía que otros aspectos de mi vida también se verían afectados y creo que llegar a esas decisiones es tan complicado porque sabemos que es una gran responsabilidad. Lea: ¿Sospecha que su pareja le es infiel? Descúbralo por su tono de voz

El problema era que ya no estaba feliz, ni sentía que podía ser yo misma con esa persona. Esos últimos meses estuve en un constante debate entre seguir con él solo por la costumbre de estar juntos o terminar y atreverme a compartir nuevas experiencias con otras personas, así como también a descubrir qué era lo que quería en realidad.

Infidelidad es romper con los acuerdos establecidos con tu pareja sobre los límites de la relación con respecto a otras personas”.

Diana C. Gómez, psicóloga clínica.

El día que ocurrió

Todo pasó en una de las fiestas a las que fui ese año. Ni siquiera fui a ese lugar pensando en ser infiel, simplemente pasó y aunque sabía que estaba mal, no me había sentido tan bien con alguien hasta ese momento. Bailé con esa persona toda la noche y al final nos dimos un beso.

Para muchos, un beso es algo insignificante, pero la infidelidad va más allá de lo físico, es romper los acuerdos que tenías con tu pareja y yo los rompí.

Más que arrepentimiento, sentí que pasé un límite conmigo misma y que estaba yendo en contra de todo lo que alguna vez dije que estaba mal.

Sin embargo, no aprendí la lección al día siguiente, ni mucho menos un mes después.

Entendí todo en mi siguiente relación, pues tenía claro qué era lo que quería al compartir mi vida con otra persona y comprendí que si deseaba lealtad por parte de mi pareja, yo también debía respetarme y no romper los acuerdos a los que llegamos cuando decidimos estar juntos. Lea también: ¿La pandemia ocasionó más las infidelidades?

Con el tiempo también aprendí algo muy importante: a veces, debemos aceptar que no estamos preparados para estar en una relación, debemos aprender a estar solos, descubrir cuáles son nuestros gustos y pasiones; esa es una de las tareas que solemos ignorar, pues creemos que la felicidad la vamos a encontrar en factores externos como las cosas materiales, las parejas y los amigos.

Si pasaste por una situación similar recientemente, debes entender que las cosas suceden para que aprendamos sobre ello. En este caso, que las parejas no son un juguete que sacamos de una caja de cereal, son personas que, al igual que tú, tienen sentimientos.

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