Isabel nació en Bogotá, pero tiene alma y sangre paisa que corre por sus venas; lleva las montañas y el empuje antioqueño en su corazón, aunque debido a su trabajo está radicada en la capital del país. Desde muy pequeña supo que tenía una sensibilidad especial, la cual muy pronto se inclinó hacia el interés de hacer de sus muñecas unas figuras con mucha ‘clase y estilo’; entonces cortaba trozos de tela y usaba diferentes materiales para confeccionarles vestidos y accesorios, haciendo alarde de una tremenda creatividad.
Después de graduarse con honores en el prestigioso Instituto Marangoni de Milán y de estrenarse como diseñadora, la carrera de Isabel no se ha detenido, viviendo entre pasarelas y telas, y evolucionando constantemente a través del tiempo y de la experiencia aprendida. Y a este crecimiento en su estilo ella asegura deberle buena parte del crédito a sus clientas, a quienes agradece por aportar y dar vida a sus ideas.
¿Hay en Colombia una cultura de la “moda”?“Las mujeres colombianas adoran la moda y su deseo de generar un estilo personal es cada vezmás notorio. La evolución en los últimos quince años ha sido increíble, pues pasamos de estar en medio de un entorno un tanto dictatorial -en donde casi todos vestían de la misma forma-, a disponer de una marea de opciones y de información que han generado un gran criterio de consumo. Nuestra cultura de moda sigue en desarrollo, pero con pasos cada vez más grandes”, asegura Isabel.
Ella no se centra en una edad específica para crear sus diseños; por el contrario, le enorgullece vestir a diferentes generaciones de una misma familia. Le encanta pensar que más que en una edad particular, se enfoca en un tipo de mujer que conoce lo que lleva puesto y anhela portar algo único, que la haga sentirse especial.
Para Isabel, la inspiración llega de los lugares menos pensados y lo importante es siempre tener los sentidos abiertos a lo que la rodea. Particularmente, la naturaleza es una fuente primordial de ideas, adora interpretar las emociones que ella transmite para, a su vez, traducirlas en términos de colores, texturas y formas orgánicas que se han convertido en su sello personal.
“Las ideas llegan desde algo tan sencillo como encontrar un nido de colibríes en la terraza de nuestro atelier. ¡Ese sí que es un regalo de la naturaleza!”.
Huellas imborrablesLa constante exploración de materiales y siluetas que ella persigue le ha ganado un sitio de prestigio entre la comunidad latinoamericana, que admira la sensibilidad artística de cada una de sus creaciones. Y esto la ha llevado a dejar una huella imborrable en eventos como Colombiamoda, Collection Premiere Moscow y las Semanas de la Moda en Madrid y en Milán. Claro, también en nuestro país, donde –en una pasada versión de Colombiamoda-, Isabel hizo dos diferentes desfiles junto a Carolina
Forjando su carrera a pulso, Isabel se ganó el privilegio de ser solicitada por figuras reconocidas, tanto en Colombia como en el exterior, siendo la Primera Dama de nuestro país una asidua clienta, a quien vistió por vez primera cuando Juan Manuel Santos se posesionó como presidente… inmediatamente, ella se convirtió en una fiel fanática de las propuestas de moda de Isabel.
Sin embargo, esta emprendedora mujer no se conforma, y su trabajo se ha diversificado a otras áreas.
Asuntos de familia… y del corazónIsabel y Simona están hoy en portada no solo porque forman parte de nuestra lista de invitadas referenciadas para el Mes de la Madre sino porque las dos se han convertido en lo que podríamos llamar “socias incondicionales” en un proyecto de la diseñadora que ya se hizo realidad: su propia línea de ropa infantil.
Pero antes de hablar sobre ello, uno no puede dejar de preguntarle a Isabel sobre su hija, a quien define como el regalo más grande que le ha dado la vida. “Una prueba de lo que es verdaderamente el amor. Me maravilla tener una oportunidad para vivir nuevamente a través de cada uno de sus pasos. ¡Ser su mamá y verla crecer es un privilegio!”.
Entonces, ¿podríamos pensar en que Isabel quisiera repetir su papel de mamá? “La idea de ser madre de nuevo me ilusiona de gran manera. Sería un regalo maravilloso tanto para Manuel (mi esposo) como para Simona y toda la familia. Pero creo que todo tiene su momento y por ahora estamos disfrutando de la aventura de hacer una vida juntos, los tres. Eso sí, ¡qué ilusión ser cuatro! Siento que en ese momento nuestra familia estará verdaderamente completa”. Niñas encantadoras… ¡y fashion!Justamente, la aventura de ser madre le sirvió como fuente de inspiración para emprende un nuevo reto. Este es ahora realidad y se llama Petetite.
El asunto comenzó desde la motivación de Isabel, quien siempre ha querido acompañar a las mujeres en sus momentos especiales, desde pequeñitas, durante todas las etapas de la vida. En su bautizo, en su Primera Comunión, en todos sus cumpleaños y hasta cuando van al altar, vestidas de novia.
“Y Petetite –explica Isabel- surgió de ese deseo de ofrecerles a las clientas todo el encanto de nuestros diseños en paquete chiquitito. No hay una edad específica en lo que hacemos -¡el vestir a todas las mujeres de una familia nos llena de orgullo!- y me encanta pensar que más que una edad, buscamos un tipo de mujer que conoce el poder de lo que lleva puesto y que adora lo especial”.
La nueva línea de ropa se calificaría como de celebración. Esto significa que Isabel les propone a las niñas llevar sus propuestas en ocasiones especiales, cuando la familia se reúne en cumpleaños, primeras comuniones, bautizos, aniversarios…
Entre los muchos puntos para destacar de Petetite: las telas, los estampados y lo más importante, el hecho de “invitar a vivir una experiencia a través de los vestidos”.
Cómo no hacerlo, si los estampados son preciosos, en una variedad increíble de colores, donde pájaros y flores parecen cobrar vida, y –como ya es distintivo en las propuestas de Isabel-, en materiales ciento por ciento naturales.
En efecto, y como lo explica Isabel, “cada detalle, cada bordado, cada toque manual en la línea de mujeres se replica esta vez en la de niñas, logrando un resultado muy romántico y lúdico para las más chiquitas cuando usan estas prendas”.
Y en todo este proceso de creación Simona ha sido para Isabel una compañera infaltable. “A ella le fascina estar en el taller, pasa mucho tiempo allí, me dice cuáles son los materiales que más le gustan y entre las dos hemos logrado una química muy especial en este aspecto”.
Seguramente Simona ya tiene claro uno de los parámetros bajo los cuales se ha desarrollado la carrera profesional de su mamá: “trabajar, trabajar, trabajar. Y nunca dejar de asombrarse”.
Isabel nunca ha dejado de hacerlo; además vienen muchos más proyectos y sueños, que seguramente traducirá en diseños llenos de color y estilo para las generaciones futuras.

Carolina Soto tiene una misión: promover la donación de órganos
REVISTA NUEVA



