Cuando la jornada inicia con una comida nutritiva y equilibrada, el cuerpo y el cerebro se recargan de energía. Es necesaria una buena combinación de carbohidratos, fibra, proteínas, vitaminas y minerales.
“Los cereales como el trigo, el maíz, el arroz, la avena son una buena opción para incluir en tu desayuno, especialmente si son integrales. Son vehículos de vitaminas, minerales y fibra; además de aportar carbohidratos, que son el principal nutriente que da energía a nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Y son una parte importante de un patrón de dieta basado en plantas”, afirmó Elisa Gómez, Gerente Nutrición para Kelloggs.
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En consonancia, el Ministerio de Salud recomienda en su página oficial, que el desayuno esté compuesto por una bebida con leche, como el café, agua de panela, chocolate o avena. Además, la entidad indica que se deben agregar otras fuentes de proteína como los huevos, o el queso, y alimentos que aporten energía, como, los cereales, las arepas, el pan, envueltos, fruta, entre otros.
Por el ritmo de la rutina, o por la sensación de no tener apetito, muchos se saltan esta comida, o la fusionan con las medias nueves u onces. Sin embargo, dejar pasar el primer momento para comer del día produce hambre excesiva a la hora de almorzar o un déficit de nutrientes.
Una taza de cereal con leche y fruta pueden ayudar a conseguir nutrientes importantes para comenzar el día como carbohidratos, proteína, fibra, calcio, vitamina D, hierro, entre otros. Y quizás, lo mejor de todo, ayudan a que las mañanas sean sencillas, rápidas y efectivas.
“La practicidad es fundamental para tomar la decisión de consumir un alimento por encima de otro; por ello se deben buscar aquellos con nutrientes esenciales, para que en cualquier momento del día aporten la energía necesaria”, concluyó la experta.