El destino de Carlos Daniel Garzón Mallarino era ser médico. Probablemente sus jornadas laborales transcurrirían entre interminables pasillos de hospitales con olor a medicamento. Sin embargo cuando le llegó el momento de elegir una carrera universitaria no pudo eludir al sueño que tenía desde niño: ser cantante.
“Comencé con el piano a los seis años, en el acordeón a los ocho y en la primera clase de acordeón me aprendí una canción completa como si la tocara de toda la vida”, recordó. Por eso fue su profesor de música quien le reveló a su madre el talento del niño que podría visionarse como una promesa artística. Uno de los recuerdos que más lo marcó y que hoy por hoy lo acompaña cuando decide mirar al pasado, fue la vez en la que con solo ocho añitos se subió a una tarima con su acordeón para tocar junto a Peter Manjarrés, un instante de felicidad que hoy por hoy le produce nostalgia.
Entrado a la adolescencia aprendió a tocar guitarra, dice que memorizó con gran facilidad los acordes así que en ese momento se inclinó hacia las baladas y el pop, además porque usaba la música a su favor para una que otra conquista. “Descargué una aplicación que simulaba el programa La Voz, en el que tú cantas y los jurados tienen que girarse”, contó, por eso cada día le cantaba al celular hasta que los tres jurados se volteaban, lo que lo motivó a seguir mejorando su técnica vocal. Lea aquí: ‘Quédate conmigo’, la propuesta de Esteban Nieto a Cartagena

Recuerda que su primera presentación fue en su institución, el Colegio Jorge Washington: “tenía 15 o 16 años, estaba frente a 500 personas y me temblaba todo. Cuando me monto en el escenario veo a todo el mundo con cara de ‘este man qué hace ahí, por qué tiene el micrófono’”, pero al terminar recibió ovación y la felicitación de sus compañeros, quienes le preguntaron por qué no lo había hecho antes.
De esa manera se convirtió en “el artista del colegio” y en cada evento escolar se presentaba tal como un cantante que prepara sus shows, ensaya, se mira al espejo e intenta sacar su mejor versión. Con el paso del tiempo los videos empezaron a circular en internet y algunas personas empezaban a notar el talento del cartagenero, hasta que un día en el 2016 un mánager lo contactó a través de Snapchat y desde ahí todo empezó a ir más en serio.
No obstante, en su casa todos creían que iba a ser médico porque era la profesión de la que siempre hablaba cuando entre primos conversaban sobre el futuro de cada uno, pero “un día me atreví a decir que quería ser cantante y le dije a mi mamá que si me tocaba elegir entre cantarle a personas a las cinco de la mañana o atender pacientes, yo prefería cantar”, sentenció. Lea aquí: Gusi: la vida más allá de la música

El sueño de todo artista
Cuando Carlos y su familia se sentaron a pensar en un nombre artístico para él, se les ocurrió fusionar sus dos apellidos y así nació Gamall. El pasado de este artista joven siempre tiene una gran incidencia en su futuro, por eso su primer sencillo lo escribió inspirado en una historia de amor que vivió a los nueve años y que dio vida a ‘Me enamoré de ti otra vez’, una canción de Pop Latino que hace alusión a una relación que se retoma luego de haber quedado en puntos suspensivos. Sorpresivamente la canción grabada junto a Jory Boy alcanzó los más de seis millones de reproducciones en Youtube y más de 200 mil streams en Spotify.
El lanzamiento lo hizo en el año 2018 en el Festimaría en El Carmen de Bolívar, alternando el espacio en tarima con Silvestre Dangond y Nacho. De esa manera las oportunidades empezaron a llegar para el cartagenero de 25 años que en el 2019 tuvo la oportunidad de abrir el Metroconcierto de Barranquilla, donde se presentaron artistas de la talla de Daddy Yankee, Gilberto Santa Rosa y Maná. El artista que apenas daba sus pinitos en el mundo musical, consideró estas oportunidades como enviadas del cielo y más aún cuando fue invitado para abrir el concierto de Karol G y Anuel en su ‘Culpables Tour’ en La Arenosa. Para aquel entonces cursaba la carrera de Administración de empresas en el Colegio de Estudios Superiores de Administración en Bogotá, una elección pensada estratégicamente en el posicionamiento empresarial de su proyecto musical. Lea aquí: Carlos Vives, glorioso y eterno
Durante varios semestres de estudio, su carrera quedó relegada hasta que el inicio de la pandemia lo obligó al encierro y encontró nuevas formas de alimentar su identidad. En ese momento descubrió que más que un cantante, quería convertirse en un artista que pudiera entender a su público y comunicar a través de sus canciones las emociones universales que se atraviesan. Es por eso que en esta nueva tanda de canciones incluye temas como ‘Casita en la playa’, ‘Pastillita’ y ‘Noción del tiempo’, cuyas letras reflejan a un artista urbano con destellos de la tropicalidad Caribe que lleva en la sangre.
“Falta es que la gente conozca el proyecto y que conozca a Gamall como la persona que es. Alguien que quiere cambiar la industria y poner a Cartagena en el mapa del panorama musical, porque no solo es Medellín, acá hay mucho talento”, dijo. El artista se encuentra enfocado en sacar adelante su proyecto musical, con el que busca también dar a conocer nuevos talentos que surgen en la Costa Caribe y que muchas veces se desconocen. Sus canciones ya suenan orgánicamente en España, Ecuador, Argentina y México, pero como todo buen visionario sueña con llevarlas a todo el mundo, pero eso sí, sin dejar de disfrutarse el proceso con la alegría y el buen humor que lo caracteriza.
