Las tres joyas que guarda Uruguay

14 de noviembre de 2019 03:31 PM

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Es un pequeño país que se encuentra apretado entre Brasil y Argentina, que parecía no estar dentro de los planes de los turistas, más allá de sus vecinos cercanos, pero que se ha ido abriendo, se ha dado a conocer como la más grata sorpresa.

Se trata de Uruguay, un país que con tan sólo 3.4 millones de habitantes, una cifra que poco ha aumentado en los últimos 35 años, y aún así, sigue siendo una potencia mundial en el fútbol, ha empezado a ser descubiertos por los turistas del mundo, entre ellos, los colombianos.

Para empezar una primera exploración, Uruguay cuenta con tres lugares imperdibles, con una personalidad e historia propia, muy cercanos entre sí, por lo que hace fácil su visita.

Un aporte portugués

A sólo 50 minutos de Buenos Aires (Argentina) cruzando el Río de la Plata en un buque bus, se encuentra Colonia del Sacramento, con un barrio histórico de calles con adoquines en la cual se entre mezclan las casas post coloniales, tanto portuguesas como españolas que le valieron entrar en la lista del Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco.

Es usual, por su cercanía a la capital Argentina o incluso desde Montevideo, que se realicen visitas de un día, ideal para recorrer sus puntos más importantes, como la Calle de los Suspiros, que mantiene la arquitectura portuguesa, pues Colonia fue creada teniendo como base los primeros asentamientos portugueses en el lugar. Es por eso, que ciudades con patrimonio post-colonial hay muchas en el continente, pero muy pocas con la mezcla portuguesa española que se mantiene viva en Colonia.

En una misma calle se pueden ver construcciones de pequeña altura con paredes de barro y piedra con techos de tejas artesanales, usuales en Portugal, pero también, justo al lado, casas de paredes de ladrillo, techo alto plano, con una arquitectura con un patio central y una serie de habitaciones a su alrededor.

A pocas calles, se encuentra su faro, construido en 1857, siendo el lugar ideal para apreciar los maravillosos atardeceres, que en un día despejado son inolvidables mirando hacia el Río de la Plata.

Al ser el primer asentamiento europeo en lo que hoy es el territorio uruguayo, en este caso por parte de Portugal y estar al frente de Buenos Aires, perteneciente a España, en Colonia se construyeron murallas de las cuales aún quedan algunas en pie, como es el caso de la Puerta de la Ciudadela donde aún se puede ver el escudo de armas portugués.

Cuenta con una interesante variedad de museos, buena parte de ellos se pueden visitar adquiriendo un solo boleto de entrada. Algunos de los más visitados es el Museo del Azulejo, donde se puede apreciar mejor los más de 300 años de historia de esta ciudad, con su mezcla portuguesa y española.

El Museo Casa Nacarello, es la oportunidad de ver una de las casas más antiguas de la ciudad conservada en perfecto estado, pero también Colonia cuenta con un Museo Indígena para conocer la primera población que habitó estas tierras.

Si bien existen las visitas de un día, el ideal es quedarse en uno de sus hoteles, pues allí se encuentran algunas de las más importantes líneas hoteleras del mundo, pero también pequeños y acogedores hospedajes que permiten tener una experiencia con la ciudad y su historia, mucho más íntima.

Es el caso de La Posadita de la Plaza, ubicado en el corazón de Colonia, con pocas habitaciones con el fin de lograr que el visitante no se sienta como un huésped, sino como un invitado, y con una genial decoración en cada uno de sus espacios y una maravillosa terraza.

Ciudad hecha de poesía y literatura

Existen distintas formas de llegar hasta Montevideo. Infortunadamente el vuelo directo entre Colombia y Uruguay ya no opera, pero son múltiples las posibilidades de conexión con Buenos Aires, Sao Paulo, Santiago de Chile, Lima y hasta Panamá.

Desde Buenos Aires o Colonia, se puede hacer el traslado por el Río de la Plata en trayectos que duran más de dos horas, un tiempo para disfrutar del paisaje en un recorrido tan tranquilo como seguro, para encontrarse con una ciudad encantadoramente añeja, que en algunas calles parecen una réplica exacta de viejas ciudades europeas, pero luego se ve cruzar a personas con su recipiente de mate y debajo del brazo un termo con agua caliente, lo que confirma que se está en una ciudad bañada por el Río de la Plata.

Como es la característica de la mayor parte de las ciudades españolas en territorio Latinoamericano, se fundó alrededor de una plaza y se va descendiendo hacia el malecón frente al río donde la práctica de la pesca es lo usual, así como aquellos que gustan de hacer distintas actividades deportivas. Allí también, en verano, habitantes y visitantes se reúnen en sus playas, junto a un puerto que por su ubicación, como ingreso y salida de río hacia el océano Atlántico, es uno de los más importantes de la región, por lo que en sus proyectos de expansión le han ido ganando terreno al río.

Ciudad bella, habitada e intervenida. En muchas de sus calles se puede apreciar el arte urbano en un interesante contraste entre el graffiti que se plasma en paredes o estructuras que llevan varios siglos en pie, con mensajes de libertad, de la defensa de los derechos de las minorías, pero también de convivencia y la amabilidad que caracteriza al uruguayo.

Un paso por el mercado del puerto siempre será necesario para ver cómo estructuras que se crearon en el pasado para ciertas funciones, se han convertido en hermosos lugares, que en este caso, presenta una gran variedad de opciones gastronómicas, mientras que en otros, antiguas bodegas del puerto se transformaron en galerías de arte o lugares de preparación para el carnaval de la ciudad.

Calles en las cuales se puede encontrar de frente con la poesía y la literatura, con sus recorridos y homenajes a grandes figuras como Mario Benedetti y Eduardo Galeano, que generan el deseo de entrar a una de sus bellas librerías y llevarse alguno de los escritos de estas grandes plumas uruguayas.

También puede entrar a uno de los clásicos cafés del centro de la ciudad y terminar recibiendo gratis una profunda clase de historia del fútbol uruguayo, dos veces campeones del mundo.

Un lugar ideal

Su ubicación es ideal y única. Punta del Este se encuentra en la costa uruguaya en el punto de encuentro entre el Río de la Plata y el Océano Atlántico, con veranos agradables e inviernos suaves, ubicada a un poco más de una hora, vía terrestre, desde Montevideo.

Para el turista que gusta del verano y la playa, es el lugar ideal en esta parte del mundo y toda su oferta de atracciones turísticas giran en torno a ello. Por un lado, se encuentra Playa Mansa, para quienes gustan de disfrutar de un mar sereno que se encuentra en el Rio de la Playa, mientras que Playa Brava, se encuentra en el Océano Atlántico, con fuerte oleaje, ideal para el surf.

Lo bueno de las playas de Punta del Este, es que cada una de ellas cuenta con una característica propia, por sus aguas e incluso por la característica de su arena.

Otra de sus características es su gran variedad de casinos que en su mayoría se encuentran ubicados en sus clásicos hoteles, algunos de ellos con más de medio siglo de historia, o también se puede tomar una lancha para conocer las islas que se encuentran cerca, como es el caso de Isla Gorriti, donde se encuentran algunas ruinas de antiguas fortificaciones españolas, además de contar con otras hermosas playas. También está la Isla de Lobos, una hermosa reserva natural.

Un lugar imperdible al visitar Punta del Este, es La Casapueblo, que es una escultura habitable de estilo mediterráneo, bautizada así por su propio autor, el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró, quien la construyó en Punta Ballena con la idea de hacer un monumento. Primero la utilizó como casa de verano y su taller. Actualmente es un museo con galería de arte, cafetería y un hotel. Los atardeceres allí son únicos.

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