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Reciclado o biodegradable, ¿sabe la diferencia?

Analizar el impacto que genera un producto en sus procesos, es importante para entender cómo va a afectar el ambiente.

REVISTA VIERNES

29 de abril de 2021 04:42 PM

El medio ambiente se ha convertido en la principal preocupación para la humanidad o al menos para las nuevas generaciones, como se evidenció en los resultados de la encuesta ‘El Mundo en el 2030’ realizada por la Unesco en 2020 y en la que participaron 15.000 personas menores de 35 años de los 5 continentes. El resultado es contundente: El 67% de los encuestados consideran que el cambio climático es su mayor preocupación.

Junto con la intranquilidad de las masas se incrementa, casi en la misma proporción, el impulso de hacer algo de inmediato. Pero, muchas veces, las buenas intenciones se convierten en la base de disputas y confrontaciones entre puntos de vista que se oponen gracias a la desinformación de una baraja de mitos. De estas discusiones, surgen algunas preguntas ineludibles:

¿Los productos biodegradables tienen menor impacto que los reciclados?

Si bien algunos de éstos tienen tiempos cortos de biodegradación, una cosa es eso y otra que, en la práctica, se biodegraden. Si las condiciones no están dadas, por ejemplo, en los rellenos sanitarios donde terminan la mayoría de los residuos en Colombia, un producto, incluso orgánico, podría demorarse muchos años en este proceso, con el agravante de estar generando emisiones de metano y, por lo tanto, contribuyendo con el calentamiento global. En muchos escenarios, el impacto ambiental del reciclaje es menor que las alternativas biodegradables.

¿Es mejor, en términos ambientales, la retornabilidad o el reciclaje?

Todos los productos y procesos productivos tienen un impacto ambiental. A simple vista se puede pensar que un producto retornable tiene un impacto ambiental menor que un producto que se recicla. Pero es importante analizar, cuál es impacto ambiental de un producto retornable, un envase, por ejemplo, partiendo del ciclo de vida del material que lo compone. Así mismo, el impacto que genera el transporte del mismo, la huella hídrica del lavado de éste, entre otras consideraciones, y, de esta forma, tener certeza de cuál proceso impacta más a la tierra.

“La alternativa fácil y rápida para tomar parte en la conversación es satanizar y que todo el peso caiga sobre aquellos que yo considero culpables, pero en cuanto a estos y otros mitos, ¿se piensa, por ejemplo, en el ciclo de vida de los materiales? o ¿se tiene claro que la responsabilidad es tanto de industrias como el Gobierno y la sociedad en general, lo dudo mucho”, afirmó Santiago Moure, actor y presentador.“Por eso, la invitación es a informarse, para no caer en esto. Debe primar un interés común en compartir información veraz y objetiva sobre éste y todos los temas”.

A propósito del Mes Mundial de la Tierra, abril, y del Mes Mundial del Reciclaje, mayo, de nuevo aparece la pregunta ¿cómo hacer las cosas bien?