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Cartagena

Pasajeros de Avianca-Taca vivieron un viacrucis en navidad

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Indignación. Esa fue la sensación de cientos de turistas nacionales y extranjeros que llegaron en avión a Cartagena durante la tarde y noche del jueves.
Pero en esta ocasión, la frustración de los visitantes no está relacionada con la ciudad a la que llegaron a disfrutar la navidad. Esta vez, la responsabilidad recae sobre la aerolínea Avianca-Taca, debida a una confusión con la entrega del equipaje a los viajeros que arribaron al Aeropuerto Rafael Nuñez.
¿Dónde están las maletas?
Desde las primeras horas de la tarde del jueves, comenzaron los problemas para muchas personas que luego de tantos minutos, tocaban suelo cartagenero. Al momento de buscar sus respectivos equipajes y tras una larga espera injustificada, operarios de la aerolínea les explicaron que varias valijas se habían quedado en el Aeropuerto Eldorado de Bogotá.
Con esta inesperada noticia, decenas de visitantes tuvieron que aguardar la llegada de los próximos vuelos procedentes de la capital de la República, para que les entregaran sus pertenencias; sin embargo, no todos corrieron con suerte y lo peor es que los pasajeros que bajaban de estos aviones también se encontraron con el mismo problema.
¿Y ahora qué quién responde?
Varados. Así quedaron los desafortunados viajeros en el terminal aéreo de Crespo. Sin almorzar, sin lugar hacía donde ir o ropa que vestir, esperaron pacientemente cada vuelo de Avianca-Taca. La crisis aumentaba a medida que llegaba más gente y menos maletas.
Algunos solo recibieron una o la mitad de sus valijas y muchas de éstas en mal estado, por lo que tenían que seguir esperando más aterrizajes hasta completar la totalidad de sus equipajes. La noche caía en la ciudad y la situación no mejoraba.
¿Hasta cuándo hay que esperar?
Liliana Díaz vive desde hace 8 años en Buenos Aires, Argentina y este año decidió disfrutar sus vacaciones junto a los suyos en Sincelejo. Ella llegó junto a Rafael Tatis a las 7:00 p.m. y hasta las 11 de la noche cuando se pudieron comunicar con este medio, aun no recibían la totalidad de sus pertenencias.
Al igual que ellos, decenas de desesperados, contaban los minutos para el arribo del último avión de la noche, el que probablemente traería consigo las maletas faltantes. Pero nadie garantizaba esto, por lo que existía la posibilidad de esperar hasta el primer vuelo de este viernes.
María Eugenia Villamarín fue otra de las afectadas por esta situación. Acompañada de otros cuatro familiares, vino desde la ciudad de Popayán en un vuelo de la ruta Cali-Bogotá-Cartagena. Tras esperar durante horas, esta familia perdió la reservación en un hotel de la zona turística.
“Nosotros no conocemos a nadie aquí, no podemos irnos sin nuestra ropa y ahora no sabemos donde vamos a pasar la noche” aseveró María.
Otro caso dramático es el que le sucedió a Lilian Valverde, también procedente de la capital del Valle. Ella llegó junto a sus dos hijos, pero sin maletas. En una de sus valijas estaba la dosis de  insulina que necesita su hijo menor necesita para tratar su cuadro diabético.
“Mi hijo debía tomar su insulina a las cinco de la tarde. Nosotros llegamos aquí a las 2:00 p.m. y ya casi es medianoche y no me han devuelto nada. Esa droga necesita refrigeración o sino se me daña”. Lamentó Lilian.
Hasta un perro sufrió las consecuencias de este desorden, ya que el canino permaneció enjaulado y sin alimentación durante todo el día mientras era trasladado hasta Cartagena. Solo hasta las 11 de la noche fue devuelto a su amo.
Paños de agua tibia
Para tratar de enmendar el daño producido a sus usuarios, Avianca-Taca proporcionó a varios pasajeros la suma de $80.000, para cubrir “gastos primarios”. Sin embargo este monto solo fue entregado a aquellos que no eran residentes de La Heroica, por lo que muchos cartageneros tuvieron que irse hacía sus viviendas con la promesa de que les sería entregado su equipaje a domicilio.
La mayoría de los afectados se mostraron inconformes por la cantidad recibida, pues consideraban que más que el dinero, la aerolínea no les había dado un trato respetuoso durante esta crisis.
“Desde que empezó todo esto no hemos recibido soluciones, no nos han dado garantías, ni siquiera un refrigerio; además esta plata no nos sirve si no podemos salir de aquí, necesitamos nuestras cosas de vuelta”, afirmó una de las personas inconformes.
Lo que parecía ser el inicio de una feliz estadía en el Corralito de Piedra, se transformó en la peor de las pesadillas para estos viajeros. Ellos no desean que esta situación la padezcan otros visitantes, por eso denuncian, para que no vuelva a repetirse esta triste historia:
“Sabemos que en la temporada alta hay mucho movimiento en los aeropuertos y que también se cometen errores humanos, pero no hay derecho a que se juegue con el tiempo de las personas. Nosotros pagamos por un buen servicio, merecemos respeto y un trato justo”.

Varados. Así quedaron los desafortunados viajeros en el terminal aéreo de Crespo. Sin almorzar, sin lugar hacía donde ir o ropa que vestir. Nayib Gaviria Amador - El Universal
Varados. Así quedaron los desafortunados viajeros en el terminal aéreo de Crespo. Sin almorzar, sin lugar hacía donde ir o ropa que vestir. Nayib Gaviria Amador - El Universal
Este perro permaneció enjaulado y sin alimentación durante todo el día mientras era trasladado hasta Cartagena. Nayib Gaviria Amador - El Universal
Este perro permaneció enjaulado y sin alimentación durante todo el día mientras era trasladado hasta Cartagena. Nayib Gaviria Amador - El Universal
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