La atmósfera en la que labora un grupo de artesanos informales en el andén derecho de la Avenida San Martín, entre calles 5 y 6, ahora se percibe más densa y enrarecida por cuenta de los cientos de pesados bloques de hormigón que acomodó la constructora del proyecto comercial mixto Nao Fun Shopping en ese mismo espacio público (Lea: En agosto, apertura de etapa comercial de NAO).
Los informales que se mantienen en el lugar manifiestan sentirse atropellados por la empresa ejecutora de este ambicioso proyecto, sobre todo porque no ven luz al final del túnel para resolver la incómoda situación en la que se encuentran de repente ante la inminencia de este enorme desarrollo urbano y comercial en Bocagrande.
Los vendedores que siguen en el lugar reclamando derecho al trabajo dicen haber sido desconocidos por un colega suyo, el también informal Hernán Sierra, en los acercamientos que se han adelantado entre éste, como representante de un reducido grupo de 11 vendedores, y la Oficina de Espacio Público del Distrito para efectos de hallar una solución a este conflicto de intereses (Lea: Pleito por el espacio público en la San Martín).
EN RIESGO
Amaury Vásquez Mendoza, un viejo vendedor que asegura tener más de 20 años ejerciendo su actividad informal en ese andén de Bocagrande, no solo muestra el carnet que le entregaran durante una de las administraciones del alcalde Nicolás Curi Vergara, que lo acredita como vendedor organizado y con confianza legítima, sino que junto a Saúl Hernández, también vendedor del sector, sienten que la inseguridad los tiene en real amenaza, pues aseguran que de las alturas del edificio caen con mucha frecuencia todo tipo de objetos y materiales.
“Nos cae cemento, tierra, arena, también un químico que produce mucha picazón, y hasta un casco cayó hace días”, manifiesta Amaury Vásquez, consciente de que esos incidentes son las lógicas consecuencias de estar trabajando al pie de una obra tan grande, “pero no nos podemos ir quedándonos en el aire, necesitamos que la Gerencia de Espacio Publico nos ayude a resolver pronto esta situación”.
“Un día cayó una piedra y le partió el vidrio delantero a un carro, y ellos (el proyecto) le alegaron al dueño que no iban a pagar nada porque ese sitio no era parqueadero, lo hacen para eludir las medidas de seguridad”, comentó.
“Nos dicen que nos ayudarán con una reubicación, pero pasa el tiempo y no hemos visto nada”, complementa Saúl Hernández (Lea: Sigue en suspenso proceso con vendedores de la San Martín).
NADA CONCRETO
Hernán Sierra, vocero de 11 vendedores informales con derechos adquiridos desde viejas administraciones como es la confianza legítima, indica que “no se ha concretado nada y que están luchando para llegar a un acuerdo con el Distrito para recibir una compensación económica”.
Confirmó que “varios de sus representados despejaron el lugar, y lo hicieron como muestra de buena voluntad hacia el diálogo”.
Sierra corroboró que “aquellos artesanos que para el Distrito no están en los censos oficiales de vendedores, también siguen luchando por una indemnización”.
En entrevista concedida a este semanario hace varias semanas, Adelfo Doria, gerente de Espacio Público, indicaba que el camino que se elija para resolver este conflicto debe en todo caso conducir a la formalización de los vendedores involucrados, o a su reubicación en espacio privado, lo que constituye una obligación del Estado (Lea: 'Boom' de centros comerciales en Cartagena).




