Bajo el intenso sol de Bocachica, una gran olla comunitaria reunió el viernes 28 de marzo a pescadores, chefs, líderes sociales y ciudadanos con el fin de reivindicar el valor de la pesca artesanal y su papel en la economía y cultura de Cartagena.
La jornada, realizada en el Colegio Asisclo de Ávila Torres, se consolidó como uno de los eventos principales de la campaña “Santo Pescao” durante la temporada de cuaresma.
El encuentro puso sobre la mesa una realidad contundente, la pesca artesanal aporta una proporción significativa del pescado que se consume en Colombia, lo que convierte a estas comunidades en actores fundamentales para la seguridad alimentaria del país. En ese contexto, la iniciativa busca posicionar a Cartagena como una “Ciudad de Pescadores”, no solo desde lo cultural, sino como una apuesta económica sostenible.

Un sancocho para reconectar a Cartagena con su mar
El evento giró alrededor de un sancocho colectivo preparado con productos frescos provenientes de la pesca local. Esta preparación sirvió como punto de encuentro entre productores y consumidores, en medio de una creciente preocupación por el aumento del consumo de pescado importado en la ciudad.
Desde la Fundación Eduardoño se reiteró la importancia de promover el consumo de especies locales, no solo por su frescura y calidad, sino por el impacto directo que tiene en las comunidades que dependen de esta actividad. La apuesta también apunta a generar conciencia entre empresarios del sector gastronómico para fortalecer las cadenas de abastecimiento local.
La jornada contó con la participación del chef Juan del Mar, quien se sumó tanto a la cocina como a la mesa, en un gesto que simbolizó el puente entre la alta gastronomía y los saberes tradicionales de los pescadores.

Durante el encuentro, se destacó que el desarrollo turístico de Cartagena debe ir de la mano con el reconocimiento de quienes sostienen la economía del mar.
“Hoy Bocachica nos recuerda que Cartagena no es solo una postal de murallas, sino una comunidad que vive del mar. Buscamos que el pescador artesanal sea reconocido como un socio estratégico”, afirmó Eduardo Díaz Uribe, representante de la Fundación Eduardoño.
Líderes comunitarios coincidieron en que este tipo de espacios dignifican un oficio históricamente invisibilizado. Además, resaltaron que la articulación entre organizaciones sociales, sector privado y comunidad es clave para impulsar un modelo de desarrollo basado en el turismo de origen.
Por su parte, Beatriz Salas, directora de la Corporación Desarrollo y Paz del Canal del Dique Ciudad Costera, señaló que “Santo Pescao” ha permitido conectar directamente a pescadores con restaurantes, fortaleciendo la economía local bajo principios de equidad y sostenibilidad.

