Cartagena sigue ocupando el puesto número 11 entre las 32 ciudades capitales del país a las que se le mide el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC); aunque en esta ocasión obtuvo un puntaje más bajo (5,31) que el año anterior (5,40). Este estudio es realizado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario.
El ICC 2020 se conformó por cuatro factores de análisis: condiciones habilitantes, capital humano, eficiencia de los mercados y ecosistema innovador; 13 pilares: instituciones, infraestructura y equipamiento, adopción TIC, sostenibilidad ambiental, salud, educación básica y media, educación superior y formación para el trabajo, entorno para los negocios, mercado laboral, sistema financiero, tamaño del mercado, sofisticación y diversificación e innovación y dinámica empresarial; y 103 indicadores.
En ese sentido, de acuerdo con el informe, los resultados corresponden en su totalidad a datos “duros”, no de percepción.
“Este diagnóstico representa una oportunidad para unir esfuerzos desde diferentes frentes, para que desde las ciudades se contribuya a la meta de disminuir la desigualdad regional y aportar al bienestar económico y social de sus ciudadanos”, señala el documento.
La condición turística de Cartagena atrae a miles de turistas nacionales e internacionales a lo largo del año, por eso tiene potencial como un gran mercado para la comercialización de diversos productos. Durante 2020 la ciudad quedó en el puesto 16 entre 32 (con 6,73 puntos de 10) en el ranking de entorno para los negocios. Esta categoría la lideran Manizales, Pereira y Bogotá.
En cuanto al tamaño del mercado obtuvo la tercera posición con un puntaje de 7,23 sobre 10, antecedido por Medellín (7,74) y Bogotá (8,47).
“Cartagena se ubica en los primeros seis puestos en todos los indicadores que conforman este pilar: en tamaño del mercado interno es sexto con un puntaje de 7,04 sobre 10, en tamaño del mercado externo es tercero y obtiene un puntaje de 9,74 y presenta el quinto mayor grado de apertura comercial de la medición con una calificación de 5,10 sobre 10”.
Por otra parte la ciudad subió tres puntos (de 21 a 18) en adopción e implementación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación con un puntaje de 4,21; y en cuanto a sofisticación y diversificación llegó al séptimo lugar con 7,31.
Si bien en términos de mercado y turismo la ciudad sacó algunos puntos positivos, en los pilares relacionados con la calidad de vida de sus ciudadanos quedó evidenciado el gran trabajo que hay por hacer.
La ciudad bajó tres lugares en el pilar de infraestructura (de 5 a 8) y en cuanto a los servicios de salud quedó en el puesto 17 con 5,7 puntos sobre 10.
En educación básica y media fue donde más retrocedió Cartagena pasando del puesto 14 al 22 con un puntaje de 5,76. La educación superior también cayó dos puestos y quedó en la posición 12 con 4,84.
Llama la atención que la ciudad nuevamente se rajó en sostenibilidad ambiental y al igual que en 2019 se quedó ocupando el último lugar con solo 2,8. A su vez en la implementación de sistemas financieros bajamos seis casillas llegando al puesto 24 con 3,42 y en innovación y dinámica empresarial al puesto 12 con 3,45.
Tras la presentación y análisis de los resultados, y por su condición turística, surge un espacio de reflexión en torno a las tareas que tiene la ciudad para mejorar su índice de competitividad, ya que si bien Cartagena es una de los destinos más queridos dos de Colombia, también lo es que en los últimos años muchas ciudades se han potenciado y han entrado a competir con muchas posibilidades de ganar.
De acuerdo con la presidenta Ejecutiva de Corporación de Turismo Cartagena de Indias, Circe Álvarez, uno de los desafíos que tiene el Corralito de Piedra es expandir las políticas de sostenibilidad en nuevos espacios turísticos y diversificar la oferta para evitar aglomeraciones en las zonas turísticas ya existentes.
“El reto es que las mismas comunidades sean las desarrolladoras de estas políticas y se impacten económicamente. Que haya oferta con conciencia ambiental y resiliente frente a los cambios generados por el clima”.
En esa misma línea también surge la necesidad de tener un mayor ordenamiento, de tal manera que se traduzca en más seguridad para los visitantes.
Por otra parte señaló que se debe gestionar la legalización e inclusión del sector en agendas multilaterales y establecer soluciones para ayudar al empresario sin dejar de lado las necesidades del destino en cuanto a esos cobros. “Hay que poner en marcha una adecuada legislación para evitar competencia desleal entre plataformas digitales y prestadores que ya operan. Por ejemplo, Airbnb y establecimientos hoteleros, teniendo como posibilidad que el nuevo consumidor puede elegir servicios que le den mayor seguridad o tranquilidad en el destino”.
Finalmente la directora de Corpoturismo indicó que otro reto es la formación e implementación de nuevas tecnologías sin poner en riesgo los empleos.
De acuerdo con cifras entregadas por la Sociedad Aeroportuaria de la Costa (SACSA), administrador del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena, durante el primer mes de 2021 se movilizaron 270.823 pasajeros, lo cual significa un aumento del 15,3% en comparación con diciembre de 2020. Del total de viajeros movilizados, 126.779 llegaron y 144.044 salieron de la ciudad a través de la terminal aérea.
Estas cifras son una muestra de cómo el turismo se ha venido reactivado en la ciudad luego del levantamiento de las medidas restrictivas por parte del Gobierno nacional y local.
“La invitación es a no bajar la guardia y asumir esta como una nueva realidad que debemos afrontar con responsabilidad y compromiso para que la economía de nuestra ciudad pueda continuar reactivándose”, aseguró María Claudia Gedeón, gerente de Asuntos Corporativos de SACSA.
Este indicador también representa una necesidad de fortalecer el sector para prestar un mejor servicio luego de la crisis económica generada por la pandemia del coronavirus.
En ese sentido, durante la semana pasada, la gerente de Fondo Nacional de Turismo, Raquel Garavito, y la Cámara de Comercio de Cartagena, en cabeza de su presidente Ejecutivo, Juan Pablo Vélez Castellanos, formalizaron un convenio para impactar a 50 empresas prestadora de servicios turísticos, tales como: hoteles y centros vacacionales, agencias de viajes, bares y restaurantes turísticos, empresas de transporte terrestre de turismo, parques temáticos, entre otras.
La iniciativa permitirá beneficiar a las empresas a través de asesoría y certificación en el “Sello de Bioseguridad Check-In”, con el propósito de generar confianza entre los viajeros y consumidores para que utilicen servicios turísticos que cumplan con los protocolos expedidos por el Gobierno nacional.
“Desde Fontur firmaremos este año varios convenios con entidades territoriales y cámaras de comercio para implementar esta importante certificación con reconocimiento internacional en más regiones y fortalecer así la confianza de quienes visitan ciudades como Cartagena”, afirmó Raquel Garavito.
