Cartagena


Así estafaron a una mujer en Cartagena y le quitaron casi $4 millones

La víctima es una adulta mayor residenciada en El Cabrero, y hace público su caso en procura de que otras personas no caigan en la trampa de los delincuentes, que se valieron de artimañas para robarla.

NÉSTOR CASTELLAR ACOSTA

04 de septiembre de 2020 06:00 AM

Una familia en el barrio El Cabrero pasó de la tranquilidad a la zozobra en cuestión de horas, todo por unos delincuentes que se valieron de engaños para timarlos. Sucedió el pasado martes 1 de septiembre.

La víctima fue la señora Paulina Rondón, de 72 años, quien ante las presiones psicológicas que le infundieron los bandidos, accedió a cancelarles la suma de 3 millones 700 mil pesos. El valor pudo ser más elevado, pero por fortuna ella y sus allegados se dieron cuenta a tiempo de la trampa, pues tras el primer giro los tipos pretendieron continuar con el robo y exigían 10 millones de pesos más.

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¿Cómo sucedió?

El 31 de agosto, al esposo de la mujer le llegó un mensaje de Facebook de un vecino que vive en Florida (Estados Unidos), en el que, después de saludarlo y ganarse su confianza, le pedía ayuda urgente para que le recibiera una mercancía que iba a mandar a Cartagena. Por tratarse de un vecino y pensando que era algún paquete pequeño, él y su esposa decidieron apoyarlo, desconociendo que a partir de ese momento comenzaría el calvario.

Esa misma noche, a su vivienda les llegó una carta de una reconocida empresa de transporte nacional, con sellos y firmas y con todos los datos de la señora Paulina. Los artículos a recibir eran teléfonos de alta gama, computadores portátiles, relojes de oro, tenis de marca, entre otros. Todo ello sirvió para generar algo de confianza en esta familia.

(Lea: Denuncian nueva modalidad de estafa en Cartagena).

Según el relato de los afectados, la supuesta mercancía llegó al día siguiente pero su valor era millonario, oscilaba entre 40 y 50 millones de pesos. Fue allí cuando intervino el segundo miembro de la banda, cuyo apellido era Benítez, un asesor comercial en Colombia. Esta persona se comunicó con los Rondón y les dijo que por el alto valor del envío debían cancelar unos impuestos extras, de lo contrario la mercancía no llegaría a su destino. Ese valor eran los 3,7 millones de pesos.

Las víctimas en primera instancia se opusieron alegando no tener ese dinero, fue entonces cuando los llamó el vecino desde Estados Unidos suplicándoles que por favor lo ayudaran, que ese dinero se los iba a devolver de inmediato, que su familia en esta ciudad necesitaba esos artículos para negociar.

Imagen Estafa

Las personas, por temor o por solidaridad, acceden a consignar los dineros.

Pero allí no paró todo. Benítez también intervino y advirtió a la señora que ella podría verse involucrada en embargos, pues su nombre figuraba como destinataria en las facturas. “Me llenó de miedo, ejerció presión psicológica. Aparte, el vecino volvió a llamarnos llorando, suplicando ayuda, que era un tema delicado, que consiguiéramos esa plata, que nos pagaba intereses. Mi esposo dijo que no, pero finalmente dijimos que sí, y como era fin de mes acababan de entrarnos unos dineros. Fuimos y consignamos el valor a una cuenta bancaria que nos dieron. Les mandamos la foto del giro y nos dijeron que antes de las 6 de la tarde llegaba la mercancía”, relató la adulta mayor.

Pretendían sacarle más

Para mayor sorpresa, a eso de las 5 de la tarde volvieron a recibir una llamada, esta vez de un hombre que se identificó como el teniente Cano Suárez de la Policía Fiscal y Aduanera.

El supuesto oficial les dijo que al abrir el equipaje encontraron un sobre extraño que en su interior contenía 28 mil dólares, unos 100 millones de pesos colombianos, y que para dejarlos recibir ese dinero debían aportar el 10 por ciento, es decir, alrededor de $10 millones, y que de no pagar podrían ir a la cárcel por contrabando y dinero ilegal.

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A esa altura ya una amiga les había contado a los Rondón que eso era una estafa porque a una familiar suya le había sucedido igual. Fue entonces cuando Paulina se llenó de valor y le respondió al supuesto oficial que procediera, que llegaran a buscarlos y se los llevaran presos si querían, pero que no iban a pagar más nada. Desde ese momento no volvieron a saber del teniente, ni de Benítez ni del vecino.

De inmediato iniciaron las acciones ante las autoridades para denunciar la estafa y capturar a los responsables. Descubrieron que el vecino en la Florida realmente nunca les escribió y que este fue suplantado a través de otro perfil con su misma foto para sembrar confianza en los adultos mayores.

Así mismo, desde el banco les confirmaron que la cuenta que recibió los 3 millones 700 mil pesos fue creada el 31 de agosto en Barranquilla y el 1 de septiembre recibió dos transacciones y fue vaciada de inmediato, es decir, se presume que ese día hubo dos familias estafadas.

Los afectados en El Cabrero facilitaron a la Sijín todos los recibos, firmas, números celulares, de cuentas y demás elementos que permitan capturar a los delincuentes, y decidieron contar su historia para que nadie más se deje engañar de esta forma.

Los engaños no cesan

Las estafas no han dado tregua en esta periodo de confinamiento en la ciudad, por eso el llamado a la ciudadanía es a no caer. Recordemos dos ejemplos recientes que se conocieron públicamente. A un corresponsal de Caracol Televisión en Cartagena le hackearon sus redes sociales y a través de whatsapp empezaron a enviar mensajes a sus conocidos, primero saludando para generar confianza, y al rato diciendo que estaba vendiendo unos dólares a buen precio.

“Escribieron desde otro número pero pusieron mi foto de perfil. En mi caso creo que nadie cayó, pero mi angustia ese día fue muy grande. Incluso el tipo me exigía un millón de pesos para dejar de usar mi imagen y estafar a la gente. Yo dejé todo en manos de las autoridades y se resolvió. Me tocó cambiar las claves de todas mis redes y cuentas”, dijo el afectado.

Por otro lado, Ecopetrol esta semana denunció que inescrupulosos están usando su imagen para falsas convocatorias laborales, en las que piden dinero a los que caen para supuestamente pagar cursos, exámenes médicos o pruebas COVID.

“Hay que denunciar”: Gaula
El Universal se comunicó con el comandante del Gaula de la Policía en Bolívar, teniente Yair Porras, quien sostuvo que ante cualquier duda la ciudadanía debe abstenerse de entregar datos personales o acceder a extorsiones y otras pretensiones de los delincuentes. “Se están generando llamadas donde los delincuentes se hacen pasar por funcionarios públicos o reclusos de las cárceles con el fin de generar miedo en las personas y exigir dineros. Hay varias modalidades, entre esas las artimañas para estafar. El llamado que hacemos a la ciudadanía es a no caer en el engaño, a reportar cualquier eventualidad al Gaula o a la Policía Nacional a los números 165 o 123”, indicó el alto mando.