Historias detrás de COVID-19, ¿qué está pasando?

28 de mayo de 2020 01:34 PM
Historias detrás de COVID-19, ¿qué está pasando?
Muchos de los pacientes con COVID-19 son conectados a respiradores artificiales para mejorar su respiración. // EFE

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¿Qué está pasando en las clínicas?, ¿por qué casi a todos los pacientes que ingresan por otra enfermedad los tratan como infectados?, ¿por qué se demoran en dar el certificado de que la persona salió negativo o positivo en la prueba de COVID-19?, ¿dónde están las autoridades?, son algunas de las preguntas que los cartageneros se han estado realizando en las últimas semanas, después de ver cómo ha crecido el número de denuncias de familiares, quienes aseguran que a sus seres queridos los mata la negligencia médica y después quieren, supuestamente, hacerlos pasar como fallecidos de este virus que ha cambiado la forma de vida de todos.

1. “No me querían dar el cuerpo”

Esperanza* llevó a su madre a la Clínica El Bosque el 12 de mayo por una infección urinaria y sangrado. Ella asegura que desde el primer momento los médicos comenzaron a tratarla como paciente sospechosa de COVID-19, puesto que la señora, de 84 años, tenía la presión alta y, según, al ver a todos los médicos sobre ella comenzó a ahogarse.

“En ese momento me dijeron que a mi mamá se la iban a llevar a hacerle la prueba, pues era sospechosa de coronavirus, pero yo les insistía que ella no tenía ninguno de esos síntomas y que solo la había llevado por la infección y el sangrado que estaba presentando en la orina”, explicó Esperanza.

A su madre, según cuenta, le tomaron la temperatura y le hicieron los exámenes de rutina, donde todo le salió bien, excepto en la orina, donde se confirmó que efectivamente tenía una infección, por lo que le dijeron a Esperanza que le harían una ecografía vaginal para ver qué ocurría y el motivo del sangrado, sin embargo, señala que a su madre se la llevaron a otra habitación donde están los pacientes sospechosos de COVID-19 y no la volvió a ver más, así que no sabe si le hicieron o no el tratamiento para curarle la infección. “Cada vez que iba me decían que estaba bien, que la estaban atendiendo, le llevaba ropa limpia y a veces no me daban la ropa sucia y siempre decían que tenía el virus, cuando no habían dado la respuesta de los exámenes, todavía es la hora y no me los han entregado”, aseguró.

Los días pasaban y esta mujer no tenía razón alguna sobre su madre, solo hasta el 18 de mayo, cuando le dijeron que había fallecido y que debía ser cremada por ser paciente COVID-19.

“Yo de inmediato comencé a pelear y les dije que el cuerpo de mi mamá no iba a salir de la clínica hasta que yo no la viera para saber si era o no ella en verdad, además les pedía que me dieran los resultados de la prueba, pero no lo hacían, solo me dieron la epicrisis, donde pusieron cosas que no eran y el acta de defunción. Pero me exigían que debía cremarla, lo mismo decían los de la funeraria, pero yo insistía en que no”, explicó.

Fue así que desde ese día emprendió una lucha contra la clínica y la funeraria, que aseguraban que por ser sospechosa debían hacer la cremación, sin embargo Esperanza se mantenía en que no debía ser así, puesto que ella estaba segura de que su madre no tenía ese virus y además que su petición siempre fue que la enterraran y no cremarla.

“Me tocó poner un derecho de petición y buscar ayuda en el Dadis para que a mi mamá no la cremaran, pues yo insistía en que no iba a permitir que sacaran el cuerpo de la clínica hasta verlo y menos iba a aceptar una cremación, pues ella no tenía coronavirus”, dijo. Después de tantos ires y venires, solo hasta el domingo 24 de mayo, desde el Dadis ayudaron a Esperanza para que le entregaran el cadáver de su madre, para que la enterrara, pero no le autorizaron que lo viera. “No sé si en verdad la enterré a ella, no sé por qué las clínicas hacen pasar a todos sus pacientes como sospechosos, cuando no es así. No sé si será un negocio o no”, finalizó.

Este medio intentó comunicarse a través de mensajes y llamadas con la Clínica El Bosque, sin embargo no hubo respuestas hasta el cierre de esta edición. Por su parte, el Dadis aseguró que los casos son confidenciales y solo se le da información a la familia.

2. “Anda por la calle”

Asustados están los residentes del sector 7 de Diciembre de Nelson Mandela, quienes han venido denunciando que un joven que salió positivo para coronavirus, anda en la calle como si nada, contagiando a los vecinos, de los cuales ya cuatro sienten los síntomas, sin embargo, según dicen ni el Dadis ni la policía llega al lugar a poner orden o a obligar a este joven a estar encerrado en casa.

“Todos tenemos miedo, ese que es positivo anda caminando las calles como si no le importara nada y no debería ser así. Hemos ido al Puesto de Mando Unificado que puso la Alcaldía aquí en el sector cercano, pero nos dicen que vendrán y es la hora y no vienen a verificar si él está o no cumpliendo con la cuarentena. Además cuando llamamos al Dadis nos dicen que no pueden obligar a nadie y de la policía nos aseguran que no es su competencia”, dijo Roberto Teherán, líder del barrio, quien también asegura que “nosotros queremos que nos ayuden las autoridades, pues para eso están para verificar que estas personas positivas cumplan con su aislamiento, pero si nadie pone orden, ¿qué más viene para nosotros?”.

Ellos además alegan que las personas que sienten los síntomas tampoco han sido atendidas por sus EPS o el Dadis, para hacerles las pruebas, por lo que están a la espera que alguna de estas entidades se pronuncie.

Ante esto, El Universal consultó con el Dadis, que indicó que a través del PMU han estado atendiendo las solicitudes de todos los miembros de la comunidad y añadieron que con relación a las pruebas, estas deben ser realizadas por las EPS de cada paciente.

3. No entregaron la constancia de la prueba

“Eres positiva para coronavirus. Como eres asintomática, te haremos seguimiento por teleconsulta para ver cómo avanza el virus”. Eso fue lo que el mes pasado le dijeron a Martina* desde su EPS.

Era algo que ya sospechaba, pues su padre había salido positivo, igual que tres miembros más de su núcleo familiar, sin embargo, ella necesitaba la constancia de la prueba para poder enviarla a su trabajo.

Pero, según narró, los días fueron pasando y por más que insistía en que le devolvieran el documento, este nunca llegaba, ni a su correo, ni mucho menos a su residencia.

“No me puedo quejar de la atención que me han dado a mí y a mis familiares, pues todos los días llaman para preguntarnos cómo vamos, incluso en estos días nos hicieron la segunda prueba para ver si nos sanamos o no, pero nunca me entregaron el certificado de la prueba”, explicó.

Pero ella, al ver que esta no llegaba, a los 12 días decidió con un hermano mover influencias para así obtener el certificado y poder enviarlo a su jefe.

“Gracias a unos conocidos pude conseguir la constancia, porque si fuera por la EPS aún estuviera esperando y fíjese que no han preguntado si siempre la necesito o no”, finalizó.

* Nombres cambiados a petición de las fuentes

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