El lunes 19 de junio de 1989 la bahía de Cartagena cambió para siempre. El derrame de una sustancia por parte de la empresa Dow Química en el cuerpo de agua provocó una tragedia de la que aún se lamentan las comunidades que tienen en la bahía su principal fuente de sustento, pues la pesca desde entonces jamás fue igual. Atrás quedaron las faenas donde se podían capturar hasta 90 kilos de pescado, pues con el derrame de la sustancia la abundancia de peces se esfumó.
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Tuvieron que pasar 26 años para que por fin hubiese justicia en el caso. En 2015, la Corte Constitucional emitió la sentencia T-080, la cual sentó un precedente en la protección de la bahía de la ciudad.
En ella, la Corte confirmó el fallo de primera instancia que ordenaba a Dow Química pagar los perjuicios ocasionados por el daño ecológico a la bahía, el cual fue calculado en 6 millones de dólares. Adicionalmente, el Alto Tribunal pidió a la compañía garantizar la participación de las comunidades afectadas en los planes de restablecimiento del cuerpo de agua.
Fue en esta labor que se centró el trabajo que la empresa hizo en los últimos años con el fin de cumplir con la sentencia de la Corte y resarcir el daño a la bahía de Cartagena.
Las acciones
Dow Química designó a Corteva, compañía del mismo grupo empresarial, para que se hiciera cargo de la compensación económica y del cumplimiento de la sentencia.
Para ello primero se contrató a la Fundación Synapse, una entidad con experiencia y conocimiento de la zona que logró ser el puente con las comunidades para que se construyera en conjunto la propuesta de restablecimiento a la bahía.
Toda la capacitación y asesoría que se requirió en el proceso fue financiada por Corteva con el fin de que los nativos pudieran participar eficazmente no solo en la formulación de los proyectos sino también en su control y monitoreo una vez sean implementados por las autoridades ambientales.
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Entre 2019 y 2021 se realizaron un total de 266 reuniones entre representantes de Dow Química, la Fundación Synapse y las comunidades que dieron como resultado cuatro propuestas de restablecimiento ambiental para la bahía de Cartagena, cada una enfocada en diferentes aspectos de este cuerpo de agua como la vegetación, las especies nativas, la productividad marina y la reducción de la contaminación.
Todo este proceso contó con el acompañamiento de la Procuraduría General de la Nación, Invemar, el Sena, la Universidad del Magdalena, el Establecimiento Público Ambiental (EPA) y Cardique, quienes participaron en el marco de sus funciones.
¿Qué sigue?
Los planes fueron entregados a las autoridades ambientales el 29 de noviembre de 2021. En ese entonces, desde el EPA indicaron que el paso a seguir era la verificación técnica y legal de la implementación de los proyectos propuestos por las comunidades, los cuales también dan impulso a la sentencia de 2020 emitida por el Consejo de Estado con relación a la bahía.
En esta sentencia, el Consejo de Estado exigió a todas las entidades con injerencia en la bahía de Cartagena adoptar en un lapso máximo de cinco años un plan maestro para la restauración ecológica de este cuerpo de agua.
Las propuestas
Estos fueron los cuatro planes formulados por las comunidades para el restablecimiento de la bahía de Cartagena:
1. Plan de recuperación, restauración y cuidado del manglar de vegetación asociado a la bahía de Cartagena.
2. Programa de repoblamiento y/o salvamento de especies nativas y demás crustáceos y moluscos en la bahía de Cartagena.
3. Incremento de la biodiversidad y la productividad marina de la bahía de Cartagena a partir de arrecifes artificiales.
4. Acciones de restablecimiento de las condiciones de la bahía a partir de la disminución de la carga contaminante de residuos en los ecosistemas de la bahía de Cartagena.
