Cartagena


Sanitarios ecológicos les cambian la vida a los cartageneros sin alcantarillado

HILENIS SALINAS GAMARRA

19 de noviembre de 2017 12:00 PM

Cuando Rafael de las Aguas se mudó a Isla de León, hace tres años, se enfrentó a las precariedades que no tener alcantarillado trae consigo. Esta zona de invasión, que tiene unas 350 casas y sigue creciendo, permanece por algunas partes encharcadas y por otras con montañas de escombros que los habitantes acumulan para rellenar las zonas húmedas.

En tiempos de lluvia se inundan y están rodeados por un caño, pero no cuentan con servicio de agua potable formal. Se conectan a tuberías de otros sectores a través de mangueras y de esa forma llevan el agua a la zona, por lo que cuidan con recelo el líquido que alcanza a llegar a sus casas.

Sin agua potable y sin alcantarillado, como lo están más de 150 mil personas en Cartagena, cada familia se las ingenia para deshacerse de sus heces. “Algunos - explicó Rafael - la entierran y otros hacen pozas en sus patios, aunque eso trae más problemas ambientales, por las características del terreno”.

En medio de la búsqueda de soluciones, la fundación Tierra Grata, creada en 2014, llegó a principios de año con una propuesta alternativa: Baño Grato, un sanitario ecológico que no necesita de agua y que convierte el excremento en compostaje. Instalaron uno en Palenque y dos en Isla de León, la familia de Rafael es una de las beneficiadas.

Meses de socialización

“Ellos llegaron e hicieron una encuesta para ver quiénes querían ser beneficiarios de los baños ecológicos, nosotros dijimos que sí, luego tomaron datos y medidas, revisaron y empezamos a construirlo”, señaló Rafael. El baño es una estructura con base de madera y cubierta por una carpa plástica. Adentro hay una zona para ducharse y otra donde está el sanitario ecológico, sobre una estructura de madera que protege el tanque donde se deposita el excremento.

La clave de la transformación de la materia está en la mezcla que se hace cada vez que alguien deposita nuevas heces: cal, cenizas y aserrín. Alexander Duarte, cofundador de Tierra Grata, indicó que los sanitarios tienen una separación para los residuos líquidos de los sólidos. “La materia orgánica cae unas cámaras debajo del sanitario, donde en lugar de jalar una palanca para el agua, se le arroja esta combinación que impide que se generen malos olores y permite que la materia orgánica se biodegrade más rápido”.

Cuando los tanques se llenan, se cambian, se sellan y a los seis meses, el material se ha convertido en abono.

El cambio

El baño de Rafael lleva tres meses instalado y aún no se llena, con él viven 6 personas. “Es un beneficio para nosotros porque antes teníamos que enterrar el excremento. Esto es más higiénico y no genera gasto de agua ni otros recursos”, celebró.

La vida útil de los sanitarios es de 10 años si se usa de forma correcta y el abono obtenido se puede usar en huertas y jardines.

Cada sanitario, incluyendo su construcción y la intervención social previa que realiza la fundación, cuesta alrededor de 2 millones de pesos.

Las ausencias

Con la instalación de los tres sanitarios se han beneficiado 25 personas. Pero el esfuerzo de una organización nunca será suficiente para suplir la situación de los 152 mil 389 cartageneros que, según la base de datos del Sisbén, viven sin el servicio de alcantarillado.

El informe “Cartagena libre de pobreza extrema en 2033”, del Banco de la República, asegura que esta ciudad es la segunda, de trece ciudades principales, con mayor proporción de población sin acceso a este servicio, alcanzando el 6,7% de la brecha mientras que Bogotá tiene una ausencia de 0,6%.

El Pozón, donde se ubica el sector Isla de León, y los barrios Boston, Olaya y Nelson Mandela son los más afectados, seguidos por el corregimiento de Bayunca.

Otros 47 barrios y corregimientos tampoco se salvan, siendo Flor del Campo el de menos ausencia en la lista, con 102 personas sin el servicio.

Desde hace tres años el cubrimiento de alcantarillado no ha aumentado mucho en la ciudad, a pesar de que crecen las invasiones y construcciones. Mientras que de 2013 a 2014 la ciudad pasó de un cubrimiento de 90,32% a 93,58%, la variación de 2014 a 2016 fue de 0,02 puntos porcentuales, sin contar que el año pasado tuvo cero aumento, porque según el informe de Cartagena Cómo Vamos, no se invirtió en infraestructura para alcantarillado.

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