La identificación de los restos del sacerdote colombiano Camilo Torres Restrepo quedó oficialmente confirmada tras un exhaustivo proceso forense que combinó análisis genéticos, reconstrucción histórica y verificación contextual.
Así lo ratificaron el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), luego de más de dos años y medio de investigación.
El director de Medicina Legal, Emilio Cortés Martínez, reveló en a 6AM W de Caracol Radio que las muestras óseas analizadas corresponden al cuerpo del sacerdote. Según explicó, “tenemos que hay una posibilidad de 844 millones de veces de que las muestras que llegaron sean del cuerpo de Camilo Torres Restrepo”.
Cortés detalló que en enero de 2026 se sostuvo una mesa técnica con la UBPD, en la que se presentó un primer informe con indicios sólidos sobre la posible identidad de los restos. “Con los resultados nos dimos cuenta de que era en un 99 % posible que las muestras fueran del padre Camilo Torres”, agregó.
En diciembre de 2025, parte del material fue enviado a un laboratorio especializado en Texas para optimizar la selección de ADN. El análisis definitivo fue realizado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que consolidó los resultados.

En enero de 2026, en el marco de la mesa técnica interinstitucional, se reportó además una coincidencia genética con el perfil de Calisto Torres, padre del sacerdote, con una probabilidad de filiación 1.230 millones de veces superior frente a la población de referencia.
Pese a la solidez de los resultados, el director de Medicina Legal consideró que fue “riesgoso” entregar previamente los restos al sacerdote jesuita Javier Giraldo sin contar con la confirmación científica definitiva.
Anuncio público de la identificación de los restos de Camilo Torres
La identificación fue anunciada públicamente el 16 de febrero por la directora de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, Luz Janeth Forero. En rueda de prensa en Bogotá afirmó que la evaluación integral —contextual, histórica, forense y genética— permitió concluir con certeza que se trata del cuerpo de Camilo Torres Restrepo.
Forero explicó que el proceso implicó reconstruir los hechos ocurridos el 15 de febrero de 1966, cuando el llamado “cura guerrillero” murió en su primer combate en filas del ELN, en Patio Cemento, zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander.
La investigación fue iniciada por la UBPD en 2019 y se fortaleció en los últimos dos años con un equipo interdisciplinario que examinó archivos de la justicia penal militar, documentos históricos y testimonios relacionados con el operativo militar en el que murió Torres.
Una pieza clave fue la versión de una fuente militar que, hace dos décadas, aseguró que tres años después del combate el cuerpo habría sido trasladado al pabellón militar del cementerio Campo Hermoso de Bucaramanga. Con base en esa información, el 19 de junio de 2024 la Unidad intervino el lugar.
Durante esa diligencia se recuperó una urna con las características descritas por la fuente. Uno de los cuerpos hallados presentó concordancia preliminar con el perfil biológico del sacerdote —sexo, edad y estatura— y con las lesiones consignadas en el acta de levantamiento de 1966.
Entre julio de 2025 y enero de 2026 se adelantaron análisis de individualización y reasociación de estructuras óseas, complementados con estudios genéticos que terminaron de sustentar la identificación.
El proceso contó con acompañamiento internacional. El investigador forense argentino Luis Fondebrider destacó que la descripción oficial realizada en 1966 sobre las heridas por arma de fuego fue “muy precisa” y coincidió con los hallazgos contemporáneos. Subrayó que ninguna evidencia aislada es concluyente, sino que la identificación se construye con la verificación sistemática de datos históricos y científicos.
Finalmente, el sacerdote Javier Giraldo, quien recibió los restos, señaló la relevancia del hallazgo para la Iglesia católica y afirmó que la valoración del legado de Camilo Torres ha cambiado de manera profunda en seis décadas. Indicó que su breve paso por la guerrilla —de apenas tres meses— no resume su trayectoria académica y pastoral, y que hoy diversos sectores reconocen su papel precursor en la teología de la liberación.

