Las declaraciones del presidente Gustavo Petro durante un reciente Consejo de Ministros volvieron a generar controversia, esta vez por sus señalamientos contra un sacerdote de Bogotá, a quien acusó de emitir mensajes políticos desde el púlpito.
Según lo expuesto por el mandatario, el religioso, perteneciente a la Parroquia de la Sagrada Familia, estaría utilizando sus sermones para difundir posturas ideológicas, lo que habría provocado incomodidad incluso en su entorno familiar. De acuerdo con su versión, algunos de sus allegados dejaron de asistir a las ceremonias religiosas por esa razón.
El jefe de Estado no solo cuestionó el contenido de las intervenciones del sacerdote, sino que también solicitó la intervención de la Policía Nacional. Durante su intervención, hizo un llamado directo: “Señor director de la Policía, miren a qué hacen”. Lea: Gustavo Petro hizo polémicos comentarios y vinculó a Shakira: “El cuerpo no se vende”
El pronunciamiento no pasó desapercibido y generó reacciones en distintos sectores, que interpretaron sus palabras como una posible extralimitación de funciones, al tratarse de asuntos relacionados con la autonomía religiosa y la libertad de cultos.
⛪🇨🇴 #ConsejoDeMinistros | El presidente @petrogustavo solicitó a la Policía Nacional mediar con el sacerdote de la Parroquia de la Sagrada Familia, quien presuntamente estaría enviando mensajes políticos desde el púlpito.
— Radio Nacional CO (@RadNalCo) April 13, 2026
🗣️ “El señor párroco está siendo anticomunista como… pic.twitter.com/HgNCShzYGD
En medio de su intervención, el presidente utilizó referencias históricas para sustentar su postura. “Lo del señor párroco está haciendo anticomunismo, como hacían los franquistas que se disfrazaban de sotana en las iglesias de mediados del siglo veinte”, afirmó. Además, vinculó este tipo de discursos con episodios de violencia política en Colombia: “Y por eso llevaron en los púlpitos diciendo que los liberales eran comunistas y ateos y eran liberales, a que se mataran 300 campesinos liberales y estos respondieron matando conservadores. Hizo una violencia de la cual no hemos salido”.
También se refirió a los límites de la libertad de creencias en contextos electorales: “Estamos en elecciones, y aquí hay libertad del voto. Si no le gusta, cállese (...) Aquí se permite libertad de creencias, pero no para desatar violencias, la creencia no es para matar”.
Petición a la Policía y reacciones
Las palabras del mandatario se dieron en el marco de una extensa sesión del gabinete realizada en Ipiales, Nariño, que se prolongó por más de tres horas y abordó distintos temas de interés nacional. Sin embargo, este episodio en particular captó la atención por el tono de las afirmaciones y la solicitud dirigida a la fuerza pública.

Diversas voces han señalado que este tipo de intervenciones podrían interpretarse como presión indebida sobre instituciones religiosas, lo que abre un debate sobre la separación entre Iglesia y Estado.
Debate por la relación entre Iglesia y política
El episodio vuelve a poner sobre la mesa las tensiones históricas entre sectores de la Iglesia y el Gobierno, especialmente en temas sociales, reformas y posturas ideológicas que inciden en el debate público.
En ese contexto, el presidente insistió en cuestionar directamente los mensajes del sacerdote: “Mi familia tiene que retirarse de esa iglesia porque uno aguanta el sermón, y el sermón es mentiroso”.

