En Buenaventura, Valle del Cauca, persisten las denuncias por el reclutamiento de menores de edad por parte de las bandas delincuenciales conocidas como ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, organizaciones señaladas de mantener prácticas que afectan especialmente a niñas y adolescentes.
De acuerdo con reportes sobre la situación en el principal puerto del Pacífico colombiano, las menores entre 12 y 14 años figuran entre los principales objetivos de estas estructuras, que las vinculan a actividades impuestas y las exponen a distintos tipos de violencia, incluidos abusos sexuales.
Una publicación de El Tiempo, precisa que la problemática se mantiene en medio de un escenario marcado por el temor de las víctimas y sus familias, una situación que, según advertencias reiteradas de la Defensoría del Pueblo, limita la presentación de denuncias ante las autoridades.
Ese medio, también manifestó que se ha identificado la participación de adolescentes vinculados a estos grupos, quienes buscan atraer a otras menores aprovechando relaciones de cercanía familiar o comunitaria con integrantes armados de las organizaciones.
Las alertas no se restringen al área urbana. De acuerdo con lo informado por El Tiempo, en zonas rurales de Buenaventura también se reportan acciones similares atribuidas a grupos disidentes de las Farc, entre ellos el frente ‘Jaime Martínez’, así como a estructuras de la denominada Segunda Marquetalia y al Eln.
Defensores de derechos humanos han señalado que una de las estrategias utilizadas consiste en establecer vínculos sentimentales con las jóvenes para incorporarlas posteriormente a las dinámicas de los grupos armados ilegales.
Según denuncias recopiladas en la región, esta modalidad se ha observado en sectores rurales y turísticos como Juanchaco y La Bocana, donde distintas organizaciones armadas mantienen presencia e influencia sobre comunidades locales.
¿Cómo reclutan a niñas y adolescentes los grupos armados en Buenaventura?
Fabio Cardozo, jefe de la delegación del Gobierno Nacional en el Espacio Sociojurídico entre ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, advirtió sobre la continuidad de la explotación sexual y el reclutamiento de niñas, adolescentes y jóvenes, pese a compromisos asumidos para reducir la violencia.
El funcionario recordó que durante el año anterior se impulsaron acuerdos de voluntades con sectores de la sociedad civil, líderes comunitarios y representantes del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en el marco del foro “Un pacto por la niñez de Buenaventura: implementación del acuerdo de paz urbana”.
Sin embargo, aseguró que las denuncias continúan llegando. “Tenemos denuncias de niñas que se las llevan un fin de semana. Eso se llama esclavitud sexual; de niñas que reclutan a la fuerza en las bandas, que las ponen a hacer mandados o que las violentan directa y físicamente”, manifestó.
Las cifras de la Defensoría del Pueblo muestran que Cauca y Nariño concentran el mayor número de casos de reclutamiento de menores en el país. De los 257 menores reportados como reclutados durante el último año, 107 correspondieron a esos dos departamentos.

De ese total, 93 casos se registraron en Cauca y otros 14 en Nariño, según los datos entregados por la entidad encargada de la defensa y promoción de los derechos humanos.
“En los departamentos de Cauca y Nariño, donde cada día, tres menores, entre niños y niñas, son reclutados en esas dos regiones del suroccidente del país”, agregó El Tiempo en su publicación.
Leonardo González, director de Indepaz, señaló que las niñas y adolescentes son incorporadas a estos grupos con múltiples propósitos, que van más allá de funciones armadas e incluyen tareas domésticas, cuidado de integrantes y situaciones de explotación sexual, consideradas formas de violencia de género dentro del conflicto.
La Comisión de la Verdad ha advertido durante los últimos años sobre la existencia de violencia sexual asociada al reclutamiento infantil, incluyendo mecanismos de sometimiento afectivo y otras prácticas que afectan principalmente a niñas y adolescentes.
Investigaciones del Cinep también han documentado casos en los que las menores son utilizadas como instrumentos de control dentro de las estructuras armadas mediante la creación de vínculos emocionales que buscan asegurar la permanencia de otros integrantes.
A las alertas se suman denuncias sobre el uso de redes sociales, contenidos digitales y obsequios para atraer a niños y adolescentes, una práctica que, según autoridades y organizaciones, se ha presentado en distintas zonas del suroccidente colombiano. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, afirmó que estas estructuras “instrumentalizan a las muchachas, les ofrecen recursos, pero además se las llevan”, y advirtió que algunas actividades y celebraciones ilegales también pueden servir para encubrir estrategias de reclutamiento dirigidas a menores de edad.

