Este martes se inició el ciclo de conversatorios del VIII Festival Internacional de Música que se desarrolla en la ciudad de Cartagena desde el 4 de enero. En esta ocasión, se trató el caso de la orquesta Orpheus, que durante su presentaciones carece de un director que lleve la secuencia de las melodías. Algo inusual, pero que esconde un sistema de trabajo interesante y aplicable a cualquier compañía u organización.
SOBRE ORPHEUS
Esta orquesta fue fundada en 1974 grabando discos con el reconocido sello alemán Deutsche Grammophon, valiéndole algunos premios Grammy. Todos los logros que ha obtenido en su historia, han sido sin el clásico director que con una batuta lleva las melodías durante la presentación de una filarmónica.
Ese detalle llevó a un periodista de The New York Times a titular un artículo “La democracia es instrumental”, al descubrir que en vez de seguir la batuta de un maestro, los integrantes de esta filarmónica manejaban un juego de miradas y gestos en los que la dirección de la melodía rotaba uniformemente entre las diferentes secciones instrumentales de la banda.
Orpheus ha salido de un esquema con directores de batuta que tiene más de 3 siglos de existencia rompiendo paradigmas y trabajando de manera un poco más democrática y menos tiránica.
MODELO UNIVERSAL
En Orpheus todas las decisiones se toman luego de extensas discusiones y votaciones, así que si se llega a la conclusión de que se requiere un director, procederán a contratarlo. No parece ser, sin embargo, algo que en el momento estén considerando o vean viable, ya que su sistema ha funcionado muy bien desde su fundación.
El esquema de trabajo de Orpheus ha trascendido lo musical para convertirse en objeto de análisis empresarial. Harvey Shifte en su libro “Leadership ensamble”, estudia el caso de esta orquesta para proponer un modelo de administración basado en el liderazgo compartido y rotativo.
Pero, más allá de lo corporativo, que no deja de ser interesante, está un principio musical que deja una reflexión trascendental. En el prólogo de aquel libro, Shifter escribe: “La gran música no brota de la batuta de un director. Fluye de los corazones, las mentes y el alma musical de los intérpretes que brindan al auditorio la visión de un compositor”.
Un estamento que deja a la vista una nueva forma de realizar la convergencia entre el ámbito ejecutivo y administrativo y el mundo de la producción creativa, artística e innovadora que generalmente toca todos los ámbitos de la industria.
¿CÓMO IMPLEMENTARLO?
En el conversatorio, Fidel Cano, director de diario El Espectador, preguntaba con insistencia cómo implementar esta democracia en sectores como el periodismo, donde, en ocasiones, tanta democracia no es sana.
Laura Frautschi y Krishna Thiagarajan, integrantes de la banda Orpheus, respondieron a estos cuestionamientos con ciertos fundamentos y principios que pueden propiciar el correcto funcionamiento de dicha democracia.
Para los invitados lo primero que hay que hacer, además de cambiar la mentalidad y dinámica de trabajo, es explicar que no existe una pirámide jerárquica que propicie el autoritarismo o la tiranía de poder. Entender que el poder no es centralizado y que es responsabilidad de todos rotarlos entre los líderes que han sido reconocidos por todos los integrantes de la comunidad de manera unánime.
Esta democracia de alguna u otra forma exige que los integrantes deban estar en la capacidad de ser multitareas para poder llevar a cabo tareas mientras se asume y se delega el liderazgo en ciertos momentos del trabajo. Los integrantes de una empresa deben ser capaces de liderar y ejecutar a la vez.
INGREDIENTES
Para que esta fórmula de trabajo sea un éxito se deben tener en cuenta ciertos ingredientes importantes en aras de que el trabajo en equipo y su democracia no se vuelva un caos sin sentido.
-Reglas: es importante establecer una reglas de juego básicas que todos deben elegir democráticamente propiciando el debate para llegar a un consenso que permita el respeto y concientización de estas reglas. Esto no quiere decir que siempre vas a hacer lo que quieres pero si ayudará mucho si estas reglas son conciliadas.
-Sentido común: elemento básico que en la actualidad se pierde por la celeridad y autoritarismo como se quiere manejar el trabajo en equipo. El sentido común nos permite actuar y trabajar como seres humanos y tener cierta objetividad frente a situaciones que en ocasiones se vuelven triviales o sin sentido.
-Experticia: es importante que los miembros del equipo sepan de su quehacer y que quienes sean elegidos líderes tengan un alto conocimiento sobre el trabajo.
-Confianza: así como miembros inexpertos dejan su confianza en líderes estos también deben brindar confianza a estas personas y dejarlos que desarrollen sus capacidades suprimiendo ese miedo habitual de los jóvenes a no ser guiados. Entender que ellos en algún momento tendrán el manejo de la situación y animarlos a que lo hagan tranquilos y confiando en lo que saben. Evitar presiones sobre consecuencias si se comete algún error, esto solo demuestra desconfianza por parte del líder y genera nerviosismo a quien quiere hacer un buen trabajo.
-Responsabilidad: tener confianza no significa dejar pasar los errores, si estos son corregibles es importante hacerlos notar y trabajar en ellos. Sin embargo, si no son corregibles dejar clara la severidad del mismo con el responsable directo sin vulnerarlo. Si este tipo de errores sin vuelta atrás persisten, se pueden empezar a tomar medidas haciéndole entender al infractor lo grave que son sus acciones para que busque corregirlos en aras de que el trabajo democrático y en equipo funcione.
-Respeto: este valor humano también debe ser importante a la hora de que la democracia genere conflictos. Entender que existen temperamentos distintos y que el conflicto es importante dentro de la dinámica de trabajo.
