El presidente de la República, Juan Manuel Santos, despidió al escritor y columnista Oscar Collazos quien falleció en horas de la madrugada en Bogotá.
A estas condolencias y mensajes de despedida se han sumado miles de colombianos quienes en Twitter expresaron sus sentimientos de dolor.
“Gran pérdida la muerte del escritor, Óscar Collazos. Su legado a nuestra cultura es imborrable. Sentidas Condolencias a familiares y amigos”, dijo el primer mandatario.
La noticia fue confirmada por la Fundación Cardio Infantil, “en la madrugada del día de hoy al afirmar que siendo las 2:45 a.m, falleció el señor Óscar Collazos Camacho, quien desde el pasado 24 de marzo venía recibiendo manejo integral, para su enfermedad neurológica de base, por parte del equipo científico de la institución”, confirmó el doctor Edgar Barrera, médico internista.
En 1964 Collazos fue asesor del Teatro Estudio de Cali. En 1966 apareció el primero de sus cinco libros de cuentos. En 1969, siendo director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas, en Cuba, adelantó un debate escrito con Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa sobre la relación entre escritura y compromiso político. Desde entonces inició una larga estadía en Europa, dedicado a la novela, el ensayo y el periodismo. En 1989 regresó a Colombia y se estableció en Cartagena.
En días pasados, el escritor respondió con humor, luego de que se le diera por muerto en las redes sociales y diversos medios de comunicación.
“Hoy estuve en una unidad de chismes intensivos”, dijo Collazos en Twitter el 12 de mayo.El equívoco encadenado surgió cuando el diario El Tiempo se apresuró a dar por muerto al periodista escritor, quien permanecía en cuidados intensivos.
La nota del periódico atribuye la noticia al periodista Juan Gossaín, quien hasta el momento no había respondido a la supuesta declaración que ha generado una serie de mensajes polarizados en diversos sectores de la opinión pública.
“Juan Gossaín decidió matarme antes de hora. Esas son las fuentes que embriagan”, “No hay nadie más peligroso que un periodista sin micrófono… A Juan Gossaín le hizo daño Macondo”, dijo.
Lúcido, con una sonrisa en los labios y levantando un brazo, Collazos tuvo una mejoría inusitada al atardecer y salió de Cuidados Intensivos. Junto a su esposa Ximena Rojas, el escritor esperaba la llegada desde España, de su hija Laya. Su estado de salud, a pesar de que era estable. Collazos estuvo conectado a un respirador artificial.
El escritor había estado hospitalizado desde hacía días en la Fundación Cardio-Infantil diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Desde que supo su diagnóstico, en 2014, Collazos emprendió una larga e intensa batalla.
No había dejado de escribir y dictar sus columnas de opinión además trabajaba en una nueva novela que tiene como escenario a Cartagena de Indias.
En los escritos de Collazos se destaca su coherencia e inflexibilidad frente a la corrupción y los temas como la libertad y la democracia. Algunas de sus obras más destacadas son Rencor (2006), su reportaje periodístico Cartagena en la olla podrida (2001), Desplazados del futuro (2003), sus novelas Señor sombra (2009), En la laguna más profunda (2011) y Tierra quemada (2013).
Rafael Vergara, amigo del escritor señaló: "se nos fue Óscar, la vida, su inteligencia, coherencia y entereza. Su inagotable amor al prójimo, la enseñanza y las letras. Cuando se le dio por muerto sabíamos que había llegado el fin, pero Óscar sacó toda la energía de reserva para salir del túnel que lo succionaba en la fría UCI y regresar al seno de las mujeres que lo acompañaron hasta el último minuto: Laia, su hija; Jimena, su mujer, y partir cobijado de amor, el sentimiento que siempre activó sus pasos en la tierra. Nos queda su obra literaria, sus palabras grabadas, sus ensayos y columnas, su ejemplo demócrata inclaudicable y sobre todo su incondicional amistad”.
Al igual que Vergara, periodistas, literatos, políticos, abogados y ciudadanos en general quisieron darle un sentido adiós al escritor y utilizaron la red social Twitter para despedirlo.
