Apolinar Valdés, Manuel Torres Teherán y Víctor Valdés, las tres voces líderes de Son San Music. //Fotos: Cortesía.
En San Pablo Norte, Marialabaja, Bolívar, por allá en 1982, nació una agrupación musical que divide su historia en tres tiempos: el origen, el reencuentro y el ahora.
En sus inicios, el Grupo Son San fue conformado por Esnelda Teherán, Apolinar Valdés, Víctor Valdés, Fernando Pérez, Rafael Betancourt y Salvador Valdés. Su música era un homenaje a los sonidos afrocaribe, fundamentales en la historia de la icónica y tradicional champeta que resuena por las calles de Cartagena de Indias. Lea aquí: Niurka Rignack, la cubana que custodia el arte en Cartagena de Indias
SON SAN porque SON de SAN Pablo Norte.
Estos incansables trabajadores de la tierra, con sus manos no solo han alimentado a sus familias, sino que han escrito una historia en la que confluyen los ritmos que llegaron con los hijos de África y aquellos que se forjaron aquí, en el Caribe. Su sonar gustó tanto en los 80’ que su música viajó por Colombia.
Al aterrizar en la fría capital, su ilusión por ser conocidos en el mundo aumentó tras una lluvia de propuestas para grabar e inmortalizar su música, incluso protagonizaron uno de los espectáculos del ‘Show de las estrellas’. Estaban cumpliendo con la promesa que se hicieron en una reunión en San Pablo Norte: “hasta no llegar, no nos cansaremos”. Lea aquí: Regina Palacios, la modista de Villanueva, Bolívar cumplió 106 años
En esa época dorada grabaron dos LP: El Pollerón (1985) y Yule Yule (1986), en los que reposan canciones que han bailado los mayores desde su juventud e imprescindibles en las fiestas tradicionales de la región: Mujer Ajena, El Pollerón, A pilha la roz (lloro yo), Yule yule, Son regando flores y Zapotero.
Pero, por situaciones de la vida, les tocó regresar a su tierra y poner en pausa el sueño de la música, puesto que otras culturas no entendían las realidades que ellos cantaban. Y es que su sonar nace, se forma y brilla con la Región Caribe. Lea aquí: Tomás Oviedo, el abogado en ejercicio más longevo de la Región Caribe
El único de los seis que no regresó fue Víctor Valdés y no regresó por 30 años. Tres décadas en las que el grupo no sabía nada de él, aunque su andar por Bogotá era periódico y rotativo. Así, el Grupo Son San se desintegró y cada uno volvió a sus oficios y labores.

El reencuentro
Años más tarde, Manuel Torres Teherán, hijo de la única mujer que ha conformado el grupo: Esnelda Teherán, decidió regresar a Colombia y hacerle caso a su corazón. Lea aquí: Soy adulto, si en buseta solo monté: homenaje al medio de transporte
Para mí, Son San es el legado de mi madre. A través del grupo honro su memoria”.
Manuel Torres Teherán, hijo de Esnelda Teherán.
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Apolinar y Víctor aseguran que no hay otra voz femenina que pueda ocupar el puesto de Esnelda, porque su grandeza no ha vuelto a nacer en San Pablo.
Manuel, en su labor de seguir con el legado de su madre, se une al pueblo, conocedor del valor que tiene la agrupación para salvaguardar sus tradiciones, y en 2014, con Teresa Cardona Teherán y Paulina Coronel Cardona, empieza a reunir al grupo, pero a Víctor no lo encontraron.
“Ellos habían olvidado el sueño de la música. Regresaron a trabajar y vivir del campo”, sentencia Paulina, quien los mira con admiración. Lea aquí: Cuatro años después: así transformó el Covid-19 la vida de tres cartageneros
Fue la grandeza de su historia lo que impulsó a esta mujer a escribirle a titanes de la música colombiana como Carlos Vives, con la esperanza de una oportunidad plasmada en sus letras, pero a sabiendas de que era un “imposible”. Hasta que un día, recibió un mensaje de Claudia Elena Vásquez que desató la locura en San Pablo Norte.

“Habíamos vendido un grupo, sin tener grupo. Fui a buscarlos y nos dimos cuenta de que la magia de su música seguía intacta”.
Paulina Coronel Cardona
Manuel interrumpe y cuenta que aunque había magia, necesitaban ayuda, guía, porque la industria había crecido, por lo que el papel del joven Aníbal Hernández marcó un antes y un después en aquel hito: abrir el concierto de Vives en el Estadio Romelio Martínez en 2014 (Barranquilla).
“No teníamos bajista y él salió al rescate. Gracias a él volvimos al estudio. Nos ayudó bastante, el grupo tenía 25 años sin tocar”, comparte Torres. Lea aquí: Julieth González, la costeña que hace periodismo deportivo en Alemania
Aníbal, por su lado, confiesa que Son San es un regalo para su carrera musical, conocer su esencia, su historia, sobre todo el sonar, fue importante para conocer la raíz de un género que lo apasiona, como lo es la champeta. En el estudio que construyó con su padre empezaron a inmortalizar la magia de San Pablo Norte.
“Ellos me encontraron a mí. Cuando los conocí supe que tenía que trabajar con ellos y empezamos a grabar con ellos, les presente a mi padre y él grabó con ellos las canciones que todos puedes disfrutar en las plataformas digitales, solo tienen que buscarlos como Son San Music”.
Ellos me encontraron a mí y cuando los conocí supe que tenía que trabajar con ellos”.
Aníbal Hernández.
El ahora
Nacemos y aprendemos a ser hijos del tiempo y Manuel no se dio por vencido hasta encontrar a Víctor, por allá en 2021, cuando se topó con una hermana. Lea aquí: Bertha Arnedo, la mujer que se atreve a escribir sobre béisbol
“Llegué a pensar que estaba con mi madre y cuando vi a su hermana le pregunté si había muerto”, relata Manuel, hoy voz líder, y continúa narrando: “ya tenía al maestro Apolinar y estábamos trabajando, pero hacía falta el otro genio”.
Un día recibió una llamada, no conocía el número, pero la voz era innegable, regresó Víctor Valdés, y revivió la agrupación embajadora de la tradición colombiana, con grandes músicos como: Ángel Julio de Ávila, Juan Caro Meza, Jaime Hernández, Iván Castro y Carlos Sanabria.
Apolinar y Víctor son el cimiento del grupo. El primero es muy callado y el segundo es tajante cuando dice que Son San es su patrimonio. Los dos son unos maestros de la música, capaces de mantener sus voces como cuando eran jóvenes y conquistar a las nuevas generaciones, como lo hicieron con Fredy Lorduy (DJ Fercho). Él, por admiración y respeto, ha decidido dedicar su tiempo y sus conocimientos a lo que hoy el mundo conoce como Son San Music. Lea aquí: Video: conozca a las jóvenes cartageneras que se abren paso en la ciencia
“Como grupo queremos recuperar el territorio, nuestra identidad, y cruzar fronteras”, sentencia Víctor. Y cuando le pregunto a Apolinar qué significa Son San para él, me mira directo a los ojos y sentencia: “Lo más grande que he tenido en 73 años y ha sido un éxito”.

Víctor Valdés, Manuel Torres Teherán y Apolinar Valdés, las tres voces líderes de Son San Music. // Foto: Luis Eduardo Herrán - El Universal.
